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94 CIENCIAyFUTURO Investigación DOMINGO 3 s 12 s 2006 ABC ¿Por qué el dinero huele a sangre? Hay quien no toca un picaporte y quien, tras tener en la mano unas monedas, se huele indefectiblemente la palma. Extraña, atrae, es raro olor familiar: como el que queda tras sangrar de la nariz. Es cosa del hierro demuestra por fin un estudio POR RAMIRO VILLAPADIERNA FOTO: VICENTE VICENS BERLÍN. Que entre el metal y la piel hay química lo saben cuantos manejan calderilla o usan pendientes, pero también la hay cuando la sangre toca la piel, como sabía el antepasado prehistórico cuando olfateaba la brisa. Parece que es por la misma razón: Es el hierro el que entra en reacción en contacto con la piel explica el profesor Dietmar Glindemann, responsable de un estudio elaborado por las universidades de Leipzig y Virginia. Lo que la gente llama un olor a hierro es en realidad un olor corporal dice el profesor sobre esa recurrente sensación; no es el metal el que huele sino la química que desata en el cuerpo. La sangre, como las barandillas, trenes, llaves y utensilios de cocina, contienen una gran cantidad de iones de hierro con una doble carga positiva (Fe 2+ El ión ferroso El hierro (Fe) elemento atómico número 26, es el cuarto elemento más presente en la corteza terrestre, ya que supone un 5 de su composición. A partir de sus dos valencias, el ión ferroso (Fe 2+ y el ión férrico (Fe 3+ forman por proceso de oxidación el óxido ferroso o monóxido de hierro (FeO) y el óxido férrico (Fe 2O3) El ión ferroso es el responsable del característico olor a sangre que emana la piel cuando, al contacto con el hierro, la transpiración grasa oxida los radicales Fe 2+ Este estudio ayudará a comprender el proceso de estrés oxidativo que afecta al cuerpo humano Explicación ancestral Cuando se huele una herida o se frota la sangre sobre la piel se produce el mismo olor metálico basándose en las mismas moléculas olorosas. El efecto es directo cuando se ha sangrado, o hay congestión de sangre en la nariz. Esto tendría una explicación ancestral, según Glindemann, que coordina con Andrea Dietrich el experimento entre la universidad y el Centro de Investigación Medioambiental de Leipzig y la universidad y el Instituto Politécnico de Virginia. Que el ser humano pueda oler hierro puede interpretarse como una atávica capacidad de oler sangre que en la prehistoria pudo permitirle identificar al amigo o enemigo herido, o seguir rastros de sangre como hacen algunas especies animales. La antropología recuerda que en algunas tribus, los heridos durante la caza o en las batallas suelen ponerse al abrigo del viento para no impregnar la brisa. Y en nuestra sociedad, a veces uno sólo ha sabido que se había hecho una brecha al notar un característico olor. La expresión de por aquí huelo a sangre puede ser reminiscencia en el lenguaje de tal capacidad, pero sería la misma que la acuñada más recientemente de al olor del dinero las monedas de aleación de cobre, cinc y latón han dejado siempre un olor característico. Pero ¿por qué no pasa con to- Una bolsa de calderilla en monedas de dos céntimos de euro dos los metales? Algunos metales de uso más actual pueden no contener en su composición hierro o cobre, y el estudio demuestra que el hierro con una triple carga positiva no produce olor alguno, según revela la revista New Scientist Olores similares se desprenden en la oxidación de otras secreciones de grasas cutáneas, y el hecho de que el olfato humano sea sensible a esto se explica tal vez por la mencionada necesidad de supervivencia ancestral. De modo similar se ha descubierto que el origen del olor a ajo metálico viene del hierro fundido que contiene carbono o fósforo. Aparte la curiosa resolución de un enigma atávico, cabe preguntarse por el propósito de tamaño estudio entre cuatro centros, pero según explica Dietrich en la revista especializada Angewandte Chemie International podrá servir también para elaborar huellas de moléculas olorosas para identificar el olor individual de las personas, así como de enfermedades o del estrés oxidativo, y a tratar las sensaciones metálicas en la lengua que dejan los cubiertos o algunas aguas. Especie de moho metálico Análisis cromáticos sobre el gas que emana de la piel tras un contacto con algo metálico muestran un aroma agregado de componentes carbo- orgánicos- -cetonas y aldehidos- -característicos de ese olor a hierro. Aún en proporciones muy diluidas, el componente clave (1- octen- 3- one) huele a una especie de moho metálico. Su precursor serían lípidos peróxidos producidos por la oxidación de aceites de la piel por encimas o la propia luz ultravioleta. La transpiración grasa de la piel actúa como un corrosivo similar del hierro, formando los iones Fe 2+ En cambio, en la sangre el hierro se presenta ya como Fe 2+ Más información: http: www. newscientist. com