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ABC DOMINGO 3- -12- -2006 87 Rodin viaja al país de Eros con sus dibujos y acuarelas más pasionales y turbadores Hollywood dispara tres veces O se rebela. O se revela. Hollywood quiere pillar al mundo por sorpresa. Ahora, dispara con tres obras que lo rodean y atraviesan. La de los guionistas Schulberg y Ring Lardner, Jr. y la del vitriólico Peter Biskind E. RODRÍGUEZ MARCHANTE BARCELONA. Si la casualidad fuera un arte, nuestros editores habrían pintado un lienzo digno de ser colgado en las paredes de El Prado. Y si Hollywood fuera una diana, el arquero invisible del azar le acaba de incrustar tres dardos en el mismo centro. Tres libros recién publicados recorren y desvelan la historia de Hollywood contada desde sus propias tripas y a lo largo prácticamente de todo el siglo. En atención a la historia, está primero el de Budd Schulberg, De Cine: Memorias de un príncipe de Hollywood (Acantilado) y que arranca en los orígenes del cine; a continuación, el fascinante retrato hecho por Ring Lardner, Jr. titulado Me odiaría cada mañana (Barataria) que culebrea por aquella tristemente célebre caza de brujas; y por último, el libro referido a la aparición y ebullición de los independientes en el centro de la escena a partir de los años 80, que se titula Sexo, mentiras y Hollywood (Anagrama) y que lo ha escrito Peter Biskind (aún supura su visión del cine de los 70 titulada Moteros tranquilos, toros salvajes Las balas De Cine. Memorias de un príncipe de Hollywood de Budd Schulberg (Acantilado) Me odiaría cada mañana de Ring Lardner, Jr. (Ediciones Barataria) Sexo, mentiras y Hollywood de Peter Biskind (Anagrama) res películas de boxeo que se ha hecho nunca (aunque Budd confesara el otro día en Barcelona que sus preferidas son The Set Up de Robert Wise, y Fat City de John Huston) Las memorias de un príncipe de Hollywood es la primera entrega (a sus 92 años, Schulberg hace planes y los cuenta: escribe un guión con Spike Lee sobre Joe Louis) de algunas más que tiene previstas. Y su lectura es un chapuzón en los mares muertos de aquel mítico y aventurero Hollywood. Con los años, Schulberg conocería a Elia Kazan y escribiría para él La ley del silencio También colaboraron (en cierto modo, juntos) con aquel aciago comité de actividades antiamericanas... Budd Schulberg Esos son los libros, y estos sus autores e historias trabadas: Budd Schulberg es el guionista de La Ley del silencio nació hace 92 años en un descanso de rodaje y es hijo de B. P. Schulberg, uno de aquellos pioneros que transformaron la curiosidad de barraca en el séptimo arte, que fundó imperios y que se inundó varias veces con ellos. Budd vivió sus primeros años entre las falditas de Mary Pickford y los cordones de las botas que luego se comería Chaplin en La quimera del oro Schulberg haría luego la novela más abrasiva sobre aquel Hollywood que se llamó ¿Por qué corre Sammy? la cara de una cruz que escribiría su amigo Scott Fitgerald en El último magnate un retrato que se parecía mucho al que le contó de viva voz el propio Schulberg. Su novela Más dura será la caída le permitió a Mark Robson dirigir una de las mejo- Ring Lardner, Jr. Justo lo contrario de lo que hizo Ring Lardner, Jr. que no se dignó a contestar al comité y fue condenado a diez meses de cárcel por desacato al Congreso... (aquellos Diez de Hollywood, con Dalton Trumbo a la cabeza) Todo está escrito detrás del título de sus memorias, que es exactamente la frase que le dijo al fulano de la Comisión, cuándo éste le preguntó el por qué de su negativa a declarar: Me odiaría cada mañana Casualidades editoriales, la introdución a las memorias de Lardner, que coinciden aquí con las de Schulberg, arrancan: El escritor Budd Schulberg, viejo colega de Ring Lardner, Jr en Hollywood, debió de sentirse bastante desconcertado cuando tropezó con los Lardner en el restaurante Sardi a mediados de los sesenta. La actriz Frances Chaney, esposa de Ring, que no se habla con los Humphrey Bogart chivatos, le volvió la espalda, pero su marido, a quien Budd había reclutado para el Partido Comunista en los años treinta y a quién delató ante la HUAC en los cincuenta, le tendió la mano brindándole un amistoso saludo... No creo en las listas negras dijo años después al respecto Ring Lardner. Me odiaría cada mañana no es el libro de un resentido, sino todo lo contrario; es la visión de un tipo con mirada cínica y divertida, aquel que escribió el guión de La mujer del año tal vez para que se conocieran Spencer Tracy y Katharine Hepburn. Hijo de uno de los grandes periodistas deportivos americanos, vivió, como Schulberg, incluso junto a Schulberg (su primera despedida de soltero se la organizó él) todos aquellos sueños de Hollywood, y algunas de sus pesadillas... El capítulo dedicado a Dalton Trumbo lo obliga a uno a leerlo con la calefacción puesta: es de escalofrío. Ring Lardner hizo el guión de Mash para Robert Altman, el anuncio de otros aires y otros estilos; aún faltarían un par de décadas para que ocurriera lo que cuenta Peter Biskind en Sexo, mentiras y Hollywood ABC Sexo, mentiras y Hollywood Básicamente, este libro de Peter Biskind es uno de esos mamotretos que se le pega a uno a la mano y no lo suelta en todo el día, vaya donde vaya. Quentin Tarantino lo explica mejor: Este libro está tan jodidamente bien escrito... Yo me decía, ya no quiero leer nada más sobre mis héroes, pero cometí el error de ponerlo sobre la mesi- lla de noche, y fue como si tuviera al lado una bolsa de marihuana y yo dijera no voy a fumar No podía dejarlo Biskind narra con brillantez la llegada al encorsetado Hollywood de los hermanos Weinstein, Harvey y Bob, creadores de Miramax y tipos indescriptibles que Biskind se encarga jocosamente de describir, y hace un desarrollo paralelo con la escalada del proyecto Sundance encabezado por Robert Redford, también retratado entre el hiperrealismo y el surrealismo. Es la historia minuciosa y detallada de los últimos veinticinco años del cine, y de algunos de sus títulos clave, como por ejemplo Sexo, mentiras y cintas de vídeo la película de Soderbergh con la que, en cierto modo, cuaja toda la tortilla.