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ABC DOMINGO 3- -12- -2006 INTERNACIONAL 41 Una mujer amamanta a su bebé en un improvisado campo de refugiados en la localidad de Goz Beida, al este de Chad dad de God Beida en un territorio donde además de los ataques de los árabes y yanyauid (forajidos a caballo) en su mayoría ganaderos, contra campesinos africanos, sedentarios, repite un patrón de comportamiento que ha infectado Darfur en los últimos tres años, en una campaña de lucha por los recursos escasos y de limpieza étnica, atizada por el gobierno de Jartum. Además, hay que tener en cuenta la actuación de grupos rebeldes que luchan contra los árabes en Darfur, milicias chadianas amparadas por el gobierno de Sudán, y que de momento respetan a la población de Chad. En el fallido golpe de Estado de abril pasado, contra el gobierno de Idriss Déby, los rebeldes ocuparon brevemente el campo de refugiados de Goz Amer y mataron a uno de los oficiales de seguridad del gobierno chadiano, antes de avanzar hasta la misma capital. Pero cuanto más tiempo pasa en Chad, Maurizio Gentile, de 58 años, jefe de InterSos, una organización no gubernamental italiana, más le cuesta entender la situación, y resalta cuatro factores: el propio ejército chadiano, que esta semana trasladó a varios miles de soldados a Goz Beida ante el temor a nuevas incursiones de los rebeldes que- -con el respaldo de Jartum- -pretenden acabar con Déby; los rebeldes que combaten al régimen sudanés AP ra derrocar al dictador Hisène Habré (también zaghawa, aunque su propio clan le dio la espalda) en 1990 y hacerse con el poder. Déby logró la presidencia gracias al respaldo sudanés, pero no hay que olvidar que muchos árabes chadianos han nutrido las filas de los yanyauid implicados en las atrocidades cometidas contra la población de Darfur. Chad nunca ha conocido la democracia y la etnia que gobierna hoy apenas representa un uno por ciento de la población. Aunque ligada al conflicto de Darfur, para Debos la desestabilización de Chad tiene que ver con las dificultades crecientes de un régimen autoritario que ha perdido el sentido de la historia y sus apoyos internos. Un enfermo trata de recuperarse en condiciones sanitarias lamentables y que no sólo buscan refugio en este lado de la frontera, sino que tratan de captar combatientes en los campos de refugiados sudaneses; los conflictos étnicos entre árabes y africanos (todos lo son) que vienen de antiguo, pero agravados por el crecimiento de la población y los desplazamientos forzados por el conflicto. Gentile hace hincapié en que no se puede escuchar sólo a una parte, pero es indudable que el drama de Darfur está contaminando toda la zona Son muchas capas superpuestas y entrecruzadas que dificultan la comprensión del drama y la acción internacional. Como ha señalado el propio alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Antonio Guterres, hay un terremoto en la zona