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40 INTERNACIONAL DOMINGO 3 s 12 s 2006 ABC Darfur contamina el este de Chad Ante el aluvión de refugiados sudaneses, la ONU se ha visto obligada a que se repartan las raciones entre la población del Chad y los desplazados TEXTO Y FOTO ALFONSO ARMADA ENVIADO ESPECIAL GOZ BEIDA (CHAD) Más de 200.000 sudaneses de la torturada provincia de Darfur han tenido que buscar refugio al otro lado de una de las fronteras más artificiosas del continente, la que separa políticamente Chad de Sudán: mismas tribus, costumbres, dios (Alá) paisaje (semidesértico) color de la piel (negro) conflicto entre nómadas ganaderos (árabes) y campesinos sendentarios (africanos) escasez de agua, burros y cabras. Los 8.000 habitantes de Goz Beida (Duna Clara) han visto cómo su población se cuadruplicaba: a los 15.000 refugiados instalados desde hace tres años en Djabal, que toma su nombre del cerro que domina el valle donde se asienta Goz Beida, se han sumado el último mes 13.200 compatriotas chadianos, desplazados de aldeas saqueadas por árabes Las plantas trepadoras que embellecen y afirman los cercados de cañizo le han dado a Djabal, el ensanche de Goz Beida, un aspecto más aseado y organizado que a la propia villa chadiana. En peores condiciones se encuentran los desplazados. UNA GUERRA POR PODERES CHAD- Superficie: 1.284.000 km 2- Población: 9,7 millones- Alfabetismo: 48,1 total; 59,4 hombres; 87,3 mujeres- Gobierno: República unipartidista unicameral- Producto nacional bruto (per cápita) $1.555 SUDÁN- Superficie: 2.505.810 km 2- Población: 36,2 millones- Alfabetismo: 46,1 total; 30,8 hombres; 50,1 mujeres- Gobierno: República multipartidista unicameral con directrices islámicas- Producto nacional bruto (per cápita) $2.246 ÁFRICA LIBIA EGIPTO CHAD NIGER SUDÁN Port Sudan Dunqulah DARFUR Ad Damir Mar Rojo de una acacia del polvoriento recinto donde se levanta la nave corrida del hospital, Khater Hano Djiddo, de 25 años, llegado de la aldea de Tamayarer, se recupera de un disparo que le alcanzó el hombro derecho. Cuenta que los 1.191 vecinos de su aldea han buscado cobijo en Goz Beida después de que hace veinte días fueran atacados por árabes de los dos lados de la frontera No sabe por qué, pero primero se llevaron el ganado y días más tarde mataron a seis vecinos y quemaron las casas. Antes convivíamos con los árabes sin problemas, pero ahora nos quieren borrar a los negros de la faz de la tierra Falla Largeau Callejuelas arenosas Como buena parte de las villas y ciudades de la provincia de Ouaddai, Goz Beida está situada sobre un goz una especie de micro- duna de arena. En las arenosas callejuelas en torno al cauce seco de un uad que sólo es río en la estación de las lluvias tenía su capital el antiguo reino Sila de los sultanes dadjo. De esa estirpe proviene Brahim Mustafá, de 58 años, respetado y elegante sultán (jefe tradicional) de Goz Beida, que vive en una casa de patios de tierra y muros de ladrillo visto y enjalbegados, con ventanas pintadas de azul celeste. Brahim Mustafá se queja del olvido del lejano gobierno de Yamena (700 kilómetros al oeste) y los estragos que vienen de Darfur a través de una frontera que no existe, herencia de las potencias coloniales Francia en Chad, Reino Unido en Sudán. Refugiados sudaneses y recién llegados, desplazados chadianos, conviven en la vecin- Lago Chad Jartum Bol Mao Ati Biltine Al Fashir Ad Duwaym Al Ubayyid Nyala Kaduqli Kassala Wad Madani ERITREA Abéché Mongo Am Timan Ndjamena Bongor Moundou Lai Doba El Geneina Ad Damazin Sarh Raga Uwayl Wau REPÚBLICA CENTROAFRICANA Malakal Nasir ETIOPÍA Rumbeck Yambio N Bor Juba KENIA UGANDA ABC La guerra en la región sudanesa de Darfur ha provocado dos millones de refugiados Campamentos de refugiados combros y miles de personas se han quedado sin techo en su propio país. El cirujano italiano Sangalli Ambrogio, de 54 años que lleva diez en Chad, cuenta que a lo largo de noviem- ZAIRE Agravios comparativos El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y el Programa Mundial de Alimentos (PAM, en su acrónimo anglosajón) que se encargan de alimentar a los exiliados sudaneses, se han visto obligados a compartir sus raciones y semillas con la población local y los desplazados para no añadir agravios comparativos y evitar que el ya de por sí intrincado laberinto político y humanitario de este olvidado rincón del planeta se vuelva todavía más insoluble. El precario hospital del distrito de Dar Sila, cuya capital es Goz Beida y que presta atención a 250.000 cuerpos y almas, cuenta con cuatro médicos y sirve de barómetro del cáncer darfuriano que hace meses empezó a contaminar las tierras chadianas de Ouaddai. Tan sólo en el último mes se ha cobrado 400 muertos, decenas de aldeas han sido reducidas a es- bre han atendido a entre 120 y 130 heridos de guerra. Uno de ellos es Mahamad Ali Abdallah, de 30 años, que se recupera de una herida de bala en la pierna. Dice que un grupo de ára- bes atacó su aldea, a unos kilómetros de la frontera. No sabe si eran chadianos o sudaneses, pero que hubo muertos y heridos. No hay forma de corroborar sus palabras. A la sombra Un conflicto endiablado con más de 400 muertos en el último mes A. ARMADA E. ESPECIAL GOZ BEIDA. Más de 400 personas han muerto en el último mes en el este de Chad a causa de los enfrentamientos entre árabes y no árabes. Se vive entre la emergencia humanitaria y la guerra no declarada entre Sudán y Chad. Árabes, algunos de ellos tratantes de esclavos, alcanzaron el sur del Sáhara hace más de un siglo. Los matrimonios interraciales y la elección del islam por parte de muchos africanos ha difuminado las respectivas identidades, pero la separación entre árabes y no árabes perdura, exacerbada por la sobreexplotación de los recursos de la región, lo que ha enfrentado a las comunidades a causa del agua y de la tierra. Algunos de los supervivientes de las aldeas asaltadas al este de Chad han descrito a los asaltantes como nómadas árabes de ambos lados de la frontera. Hay informes que hablan de que árabes sudaneses han cruzado la frontera e incitado a los árabes de Chad a tomar las armas. Según supervivientes, árabes sudaneses han proporcionado armas y uniformes a los árabes chadianos. Para el gobierno de Yamena no hay duda de que las operaciones en el este del país, la quema de aldeas, obedece a una estrategia orquestada por el régimen sudanés. Alianzas cruzadas Para la estudiosa francesa Marielle Debos, existe un sistema de alianzas cruzadas: las autoridades de Chad y Sudán se combaten mutuamente a través de rebeliones interpuestas Jartum respalda una coalición de insurgentes en torno a Mahamat Nour Abdelkerim, un capitán del ejército chadia- no, mientras que el presidente chadiano, Idriss Déby, apoya a los zaghawa de Darfur, miembros de su propia etnia, bien representada en los grupos armados de la rebelión, en parte nómadas negros del Sáhara, no árabes, aunque la palabra zaghawa es de origen árabe y sirve para designar a los que entre ellos se llaman beri. Sesenta generales y 256 coroneles del ejército chadiano son también de la etnia zaghawa, aunque en su propio seno hay grandes rivalidades y está dividida en subgrupos: bideyat, kobe, borogat y las disputas entre kobe y bideyat explican los conflictos en el seno de la cúpula militar. Los kobe, a caballo de la frontera, constituyeron la punta de lanza del ejército reclutado por Déby en Darfur pa-