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30 ESPAÑA Nuevas políticas penitenciarias DOMINGO 3 s 12 s 2006 ABC Los trabajos de los reclusos son sólo un ingrediente más de un método de reinserción que abarca todos los aspectos de la convivencia Presos con compromiso Cuatro módulos de la prisión de Léon han acabado con muchos mitos carcelarios: se puede salir mejor de lo que se entra; la convivencia ordenada es posible; el peor de los delincuentes, si quiere, es recuperable... POR PABLO MUÑOZ FOTO DANIEL G. LÓPEZ MANSILLA DE LAS MULAS (LEÓN) Tiene 37 años y desde los 17 prácticamente no ha salido de prisión. Ha consumido heroína y cocaína- lo dejé, gracias al deporte, porque vi que la droga me iba a matar -y además es alcohólico, aunque llevo ya dos años, desde que fui encarcelado por última vez, que no he bebido ni una gota. Pero sé que aún tengo problemas con eso admite. Hasta no hace mucho su nombre figuraba en el Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES) y estaba incluido en el programa de Control Directo, reservado para los más duros entre los duros, los más peligrosos e inadaptados, aquellos que han protagonizado motines, secuestros, agresiones a funcionarios y compañeros e intentos de fuga. El actual director de la prisión de Mansilla de las Mulas le recuerda un domingo, con un punzón en cada mano, persiguiendo a un recluso búlgaro con el que mantenía algunas diferencias Este leonés de baja estatura, espalda y brazos poderosos, rostro afilado y mirada profunda, es uno de los internos del módulo 8, en el que está por decisión propia y tras firmar un contrato por el que se compromete a mantener unas estrictas normas de comportamiento y a seguir los programas terapéuticos que se le indiquen a cambio de una mejora de su vida carcelaria. Viste sudadera clara con mangas marrones y pantalón de chándal caqui ribeteado con la bandera de España. Sentado en su banqueta de trabajo, asegura, con una me- Obligaciones del preso -Ingresar en uno de los grupos y obedecer a su jefe. -Seguir todas las indicaciones del equipo técnico de la prisión. -Asumir la responsabilidad que le sea encomendada tanto en la realización de los trabajos de funcionamiento del módulo como en la exigencia al resto de compañeros del correcto uso de las zonas e instalaciones asignadas. -Someterse a las analíticas de control de drogas que se le requieran en cualquier momento por los funcionarios, lo mismo que a los cacheos que se consideren necesarios. -Velar por la limpieza y conservación de su entorno. -Mantener una higiene personal y utilizar ropa adecuada a cada situación. -Mantener una relación con el resto de personas respetuosa y dialogante. -Aceptar ser expulsado si comete una falta grave o acumula muchas leves. dia sonrisa, que por primera vez puedo decir que la cárcel me ha servido para algo. Si estuviera ahí fuera ya habría muerto. Adaptarme a esto ha sido duro, tengo un carácter muy fuerte y aquí aprendo a resolver los problemas mediante el diálogo. Recuerdo que al principio un jefe de servicio de los funcionarios- -al que había hecho pasar más de un apuro- -me decía que no aguantaría aquí. Hoy, al verme nos saludamos. Creo que aún le cuesta creer el cambio No tiene estudios, pero el interno se expresa con sorprendente corrección: Cuando salga, iré a una comunidad terapéutica para seguir tratamiento por mi adicción al alcohol. La última vez recaí por la bebida. Mi futuro es trabajar en cualquier cosa, supongo que en una obra o algo así. No quiero entrar más en prisión, Veinte años es suficiente Normas exigentes En los módulos 5, 6, 7 y 8 de Mansilla de las Mulas conviven reclusos de este perfil con otros aún preventivos; gente que ha entrado por primera vez en la cárcel con multirreincidentes; delincuentes de guante blanco con homicidas, violadores, maltratadores, narcotraficantes de primer nivel o simples camellos. Para ser aceptados sólo se tienen que comprometer, por escrito, a cumplir unas normas exigentes. El sistema rompe así con la tradición penitenciaria que clasifica a los presos por lo que han hecho o cómo son, e invierte la tendencia al adoptar como criterio principal lo que los internos quieren hacer o ser a partir de ahora. Los internos saben que la contrapartida a su compromiso no es tener más permisos- -de hecho a algunos se les advierte de forma expresa que no se les va a conceder ninguno hasta que salgan en libertad- -o acceder antes a ellos, aunque en algunos casos ésa sea una consecuencia lógica. Su beneficio es, simplemente, vivir en un entorno mejor. Son las diez y media de la mañana y ni en la sala ni en el patio del módulo 7 hay un solo recluso. A esa hora aún no ha terminado la primera actividad de la mañana y, por tanto, todos los internos deben estar en el lugar que se les haya asignado: haciendo deporte, en un taller ocupacional, trabajando