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26 ESPAÑA DOMINGO 3 s 12 s 2006 ABC Ibarra exige apoyo del Congreso, el PP y la Iglesia, y un pacto de silencio de la Prensa Estaríamos a 20 puntos si el presidente no se hubiera complicado la vida para salvar la vida de todos s Zapatero intenta ahora rebajar la tensión con el PP GONZALO LÓPEZ ALBA BADAJOZ. El presidente del Gobierno dio ayer indicios de querer rebajar la tensión y el nivel de enfrentamiento con el PP a cuenta del proceso de paz Su mensaje principal fue que el PP lo único que hace es hacer oposición en la lucha contra el terrorismo porque no tiene un proyecto de futuro que ofrecer a los españoles. Cuando sólo se insulta, se descalifica y se ataca, es que nada se tiene que decir a la gente de sus problemas y de su futuro afirmó Zapatero, en un intento por zafarse del clinch y ganar distancia: No quiero perder el tiempo dándole caña al PP. Quiero hablar del futuro El líder socialista defendió- -aunque sus palabras estaban en ese momento referidas a la guerra de Irak- -que la paz siempre es posible pero para alcanzarla hay que luchar por ella, creer en ella; hay que mojarse De inmediato añadió que, cuando actúas con principios y sabes que puedes mirar a tu adversario y decirle: Cuando tú estabas en el Gobierno, yo te apoyé en la lucha contra el terrorismo y si mañana volvieran a estar en el Gobierno, que no va a pasar, volveríamos a apoyarlos, queda claro que así somos y así son ellos Su conclusión fue que esa diferente actitud quedará ahí, para mucho tiempo, en la retina de los españoles Con este discurso ligth de Zapatero, fue Juan Carlos Rodríguez Ibarra quien sacudió el badajo llamando a rebato. Genio y figura hasta la sepultura, hizo buena la afirmación de sus compañeros de que siempre ha sido leal al partido y se descolgó con un duro alegato exigiendo el apoyo de tirios y troyanos a la osadía de Zapatero para acabar con ETA. Hoy estaríamos a 20 puntos del PP si no fuera porque este presidente se ha complicado la vida para salvar la vida de todos los españoles y él es el único que está cumpliendo con su responsabilidad. Si los demás también lo hiciéramos, el escenario sería distinto dijo el presidente extremeño como prólogo de su pliego de exigencias, al que antepuso la unidad sin fisuras del PSOE: Montilla, Barreda, Areces... hemos discutido y nos hemos peleado mucho algunas veces entre nosotros, pero en este tema, a muerte con España y con Zapatero Su primera requisitoria la dirigió al Parlamento, para que la Mesa del Congreso o su presidente, Manuel Marín, salgan a decir que si le hemos autorizado a negociar, que negocie, porque es el único presidente que fue a la soberanía nacional para pedir autorización La segunda fue a los medios de comunicación para que silencien a Batasuna, porque convocan todos los días tres ruedas de prensa y conocemos a Otegi más que al presidente del Congreso o a los ministros, y no es justo ni leal, ni con España ni con el presidente del Gobierno por lo que reclamó un pacto entre editores para que no le acepten el juego a Otegi y sus compinches La tercera tuvo por destinatario al PP, al que exijo que si de verdad son patriotas, tienen que dar su apoyo al presidente en esta tremenda aventura en la que se ha embarcado La cuarta la dirigió a la Iglesia Católica, a la que recordó que ha tenido enorme responsabilidad en algún momento con mención expresa a monseñor Setién, para que apoyen al Gobierno y den serenidad a la gente A medio gas El PSOE arrancó ayer a medio gas la precampaña para las elecciones autonómicas: no hubo el lleno hasta la bandera habitual en la plaza pacense- -6.000 personas para un aforo de 7.000- -y sólo cuatro de los siete presidentes socialistas- -Chaves, Areces y Barreda, además de Ibarra- -acudieron a arropar, junto a Zapatero, al nuevo candidato en Extremadura, Guillermo Fernández Vara, en un acto que fue también de homenaje a quien ha gobernado Extremadura durante 24 años. Si el discurso de Zapatero es indicativo, quedó claro que el PSOE intentará salir del laberinto del proceso de paz para que los electores decidan su voto no en función de esta incertidumbre, sino del hecho de que el país crece con fuerza y hay avances sociales No quiero perder el tiempo dándole caña al PP. Quiero hablar del futuro sentenció el jefe del Ejecutivo Y la quinta fue para el conjunto de los españoles, porque ahora que no matan del Ebro para abajo, pero en el País Vasco el terrorismo sigue siendo la primera preocupación, es el momento de la unidad y de decirles a los vascos españoles que estamos a su lado PREPARÁNDOSE PARA LO PEOR La lucha denodada entre los dos partidos, una lucha que el PSOE ha hecho todo lo posible por extremar, ha simplificado atrozmente la vida pública sible, es que el PP ha querido sacar renta electoral al descarrilamiento del proceso. Precisando más aún: la idea es que los populares han estorbado que el Gobierno planteara con sosiego el tipo de política que ellos pusieron en práctica después de la tregua de Estella. Hay verdades que son sólo un octavo de la verdad, y que equivalen en realidad a falsedades integrales. Es cierto, sí, que el PP habría estado dispuesto, en tiempos de Aznar, a conceder medidas de gracia a los terroristas. Es cierto, igualmente, que el apoyo a la AVT introduce un equívoco. Las víctimas, con todo derecho, se oponen a que sean exonerados los etarras que han sembrado la muerte y el horror. La contigüidad con las víctimas sugiere que la dirección popular comparte este punto de vista. El caso, sin embargo, es que no lo comparte. Ningún político profesional puede sostener que la liquidación de ETA, sin contrapartidas políticas, no justificaría un aligeramiento importante de las penas, siempre que se viera acompañado de satisfacciones simbólicas, y no sólo simbólicas, a las víctimas. Existe, en fin, un exceso, una sobreactuación, en la posición adoptada por la derecha. Pero esto es, no nos engañemos, secundario. Lo principal es que Zapatero, en primer lugar, ha marginado de propósito al PP Y en segundo lugar, no ha dejado claro, no ha dejado claro en absoluto, que no habría contrapartidas políticas. Es más: el proyecto de la mesa de partidos, ha alimentado lasensación de que se pretendía abrir un proceso constituyente en el País Vasco. La reacción obstruccionista de la derecha no ha sido sólo políticamente inevitable, sino, además, objetivamente saludable. Lo óptimo, habría sido que el PP matizase su posición dejando negro sobre blanco que no todo lo que está haciendo el Gobierno es malo. Pero esto sería pedir lo excusado en un trance en que la lucha denodada entrelosdos partidos, una lucha que el PSOE ha hecho todo lo posible por extremar, ha simplificado atrozmente la vida pública. No parece razo- Álvaro Delgado Gal e ha interpretado el vídeo del PSOE como señal inequívoca de que las negociaciones con ETA han hecho agua, y de que Ferraz está ensayando perfiles para trasladar la responsabilidad del naufragio a la oposición. Ignoro si las cosas van tan mal como se dice. Sea como fuere, parece que el Gobierno ha decidido diversificar su estrategia. En los momentos de optimismo, ésta se basaba en una apuesta infrangible, heroica, lírica, por la paz. Ahora, lo mismo, pero no al cien por cien. En un porcentaje complementario y quizá creciente, el asunto estriba en preparar una respuesta a la pregunta de por qué a la paloma se le ha caído del pico la ramita de olivo. La explicación previ- S nable, en una palabra, exigir que el contrario gastemodales exquisitos, cuando lo primero que uno hace es sentarse a la mesa con los dos pies puestos sobre ella. Queda la cuestión de si el Gobierno, consideraciones morales a un lado, conseguirá argumentar de modo convincente que el PP tiene la culpa del naufragio negociador, en el supuesto, naturalmente, de que el último acabe por consumarse. ¿En qué podría consistir el mensaje, depurado de cargas retóricas? Ya lo he dicho hace un momento. Se sostendría que la oposición, bien agitando la calle, bien atizando los desmarques judiciales, ha estrechado catastróficamente el margen de maniobra del Ejecutivo. Ha frustrado, por así decirlo, una oportunidad de la que, en otro contexto, podría haberseextraídoun provechodecisivo. Este argumento virtual está afectado de una debilidad básica: y es que la evidencia de que ETA ha pretendido siempre un precio político, un precio, además, enorme, es absolutamente abrumadora. Inmediatamente después del alto el fuego, aún fue posible hacerse ilusiones pensando que los terroristas estaban elevando el listón con el propósito de centrar un poco más adelante la negociación en asuntos sensatos: las condiciones pe- nales de los reclusos, y todo eso. Al poco, esta interpretación empezó a ser poco realista. Ahora, es increíble. ¿Cómo ha podido incurrirse en un malentendido semejante? La explicación más sencilla, apunta a una mezcla explosiva de conjeturas alocadas y oportunismo político. Se han fundido, en una instantánea letal, la idea de que se podía conseguir el desistimiento de la banda, y la tentación de recoger los pecios y montar con ellos un consorcio político ex post Este proyecto era incompatible, por supuesto, con una colaboración abierta con el PP de manera que la última no sólo no se buscó, sino que deliberadamente se evitó. No se supieron calcular las dificultades de impulsar el proceso en solitario. Y se han subestimado las inercias legales. ETA ha confiado, probablemente, en una estrategia de hechos consumados. No sería sorprendente que en el diálogo en la penumbra con representantes oficiosos o semioficiales del Gobierno, la banda haya concebido esperanzas que no habrían parecido asumibles a personas más impuestas sobre los rudimentos de un Estado de Derecho. Una cosa es segura: si todo sale mal, ETA no culpará al PP Cul. pará al Gobierno. Y le hará cuanto daño pueda.