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12 LA ENTREVISTA DOMINGO 3 s 12 s 2006 ABC (Viene de la página anterior) car de verdad. La enseñanza de la Religión quiere llevar a los jóvenes a un conocimiento amable de Jesucristo como ideal de vida. ¿Es que lo que Jesucristo propone al mundo es un ideal peligroso? Déjennos anunciar a Jesucristo, vivir de acuerdo con el Evangelio sin considerarnos menos ciudadanos, libres y demócratas. determinada. El Estado no subvenciona a la Iglesia, subvenciona el ejercicio de las libertades de los ciudadanos, dentro de las cuales está la libertad religiosa. -Al dejar de existir ese complemento, ¿se juega todo a una carta? -Sí, claro. Estamos en el alambre, pendientes de la voluntad de los contribuyentes. Ahora, el dinero que nos llega a las diócesis a través de ese procedi- miento es una parte mínima. Aquí en Pamplona no es del 15 El resto lo recibimos directamente de los fieles. La Iglesia hoy se mantiene de sus fieles más que los partidos, que los sindicatos o que cualquier otra asociación, que reciben cantidades ingentes de dinero. -Desde la izquierda sí se ha criticado la presencia de obispos en manifestaciones y la protesta de grupos católicos ante determinadas leyes. ¿Cuál debe ser la actitud de la Iglesia? -La Iglesia no puede tomar parte en el diálogo ni en la legítima lucha política. Pero los católicos, además, son ciudadanos. Y si, por ejemplo, Educación para la Ciudadanía tiene en su programa la nula comprensión del matrimonio o de la familia que nuestro Gobierno está tratando de pasar a las leyes, los padres católicos no lo podrán aceptar. Nos obligarán a la objeción de conciencia. -En la Plenaria, los obispos fueron informados del estado de la cuestión educativa. ¿Hay posibilidades reales de llegar a un acuerdo en esta materia? -La sensación es que va a ser muy difícil llegar a un acuerdo que sea realmente justo. No se hace un debate limpio. Ya el hecho de tener que prolongar tanto tiempo las conversaciones y mendigar durante tanto tiempo lo que es un derecho de los ciudadanos, es una situación lamentable. El Gobierno parte de posiciones muy restrictivas, para que luego nos conformemos con el 25 o el 30 de lo que sería justo. ¿Qué mal tiene la religión para que vayamos con tanto regateo? ¿A quién estamos ofendiendo por que los padres reciban educación católica? Los católicos, en el período democrático, nunca hemos querido imponer enseñanza católica a los no católicos. Es hora de plantear las cosas con cierta dureza, y reclamar el reconocimiento de los derechos civiles de los católicos, en igualdad de circunstancias. ¿Qué exigencias tiene esta situación para los católicos? ¿Cúal es la autocrítica? -El documento señala la necesidad de evitar salidas falsas, como el desaliento, la añoranza, la agresividad, el sometimiento. Tenemos la tradición de un catolicismo tranquilo, mayoritario. Los obispos animan a los católicos a responder a la nueva situación tratando de desarrollar una fe y unas convicciones religiosas más personalizadas, más conscientes, con una buena formación, y más responsable, con una vida coherente. Yo estoy seguro de que la oleada de laicismo de la que hablamos será una racha que pasará. Para monseñor Sebastián, el Gobierno tiene más tolerancia con otras religiones que con la católica -En los últimos meses, se ha alcanzado un acuerdo con el Gobierno socialista en materia de financiación. ¿Qué valoración hace del mismo? -Inesperadamente, el Gobierno ha dado el paso que los obispos pedíamos desde los años 80: que se reajustara el índice del 0,52 del IRPF, que fue un acuerdo unilateral del Gobierno socialista, para que la cantidad que se estima la Iglesia debe ir recibiendo fuera suficiente y se pudiera suprimir el capítulo del complemento presupuestario. En ese sentido, estamos satisfechos. Los ciudadanos que quieren ser católicos, tienen derecho a ser ayudados económicamente con fondos públicos. El Gobierno no puede intercambiar muertos por poder político -En la pastoral, los obispos dedican un importante apartado a la cuestión del terrorismo y al llamado proceso de paz -Sobre el terrorismo, por desgracia, hay un amplio magisterio. Definimos el terrorismo como la voluntad de imponer sus planteamientos por la amenaza de la violencia, por lo que es intrínsecamente inmoral. No se puede colaborar de ninguna manera con el terrorismo, que es una estrategia de asesinato, ni se le puede conceder la legitimación como un procedimiento político. Nos parece razonable y justo que el Gobierno quiera tener un contacto con ETA, pero ciñéndose a hablar sólo de los requisitos para su disolución. El Gobierno no puede reconocer a ETA la calidad de interlocutor político. Porque entonces se intercambian muertos por poder político. ETA no representa a nadie, no tiene encomienda social de nadie, y simplemente por el sistema de la pistola y la amenaza no se le puede conceder ninguna baza política. Eso no sería conseguir la paz, sería llegar al sometimiento, a la rendición. Ahora hay en marcha una operación política que a punto fijo no sabemos a dónde va. Simplemente decimos que la defensa de la justicia como valor supremo impide dar ningún reconocimiento a una asociación terrorista. dades al bien común. La unidad de España es un elemento histórico concreto, la legitimación de los partidos nacionalistas se da en teoría. En principio, se admite la posibilidad de partidos nacionalistas legítimos, que tienen que subordinarse al bien común. gresivo, que ha hecho un único pueblo, la nación española. Esto es un bien que no nos puede quitar nadie. Hoy no hay pueblos puros, no hay RH. En la misma escalera, viven muchos, y son tan vascos o tan andaluces como los otros. Pensar que en España hay diversos pueblos tan puros y tan distintos como los había en el siglo II antes de Cristo es vivir en la Luna, no es verdad. ¿Para la Iglesia es legítima o no la modificación de la unidad de España? -Bien. Para cuestionar la actual situación, el nacionalista tiene que tener sus razones, de bien común, que sean verdaderas. Y además: para modificar la unidad política de España, tenemos que ser consultados todos los afectados, directa o indirectamente. Para un caso de secesión, no basta que haya mayoría en la región cuestionada: tiene que haber mayoría en toda España. Eliminar esto recurriendo al engaño, al falseamiento de la historia, al victimismo o la violencia, no es una política justa. Y finalmente, cumpliendo estos requisitos de orden moral, que no político, la Iglesia no tiene nada que decir. Si un día en España se quiere más centralismo, más autonomismo, hasta más federalismo o confederalismo, o lo que se quiera, la Iglesia no tiene nada que oponer. -Entonces, ¿qué es lo que hay que pedir a los nacionalistas? -Que se sometan al bien común. Y el bien común de los españoles, durante más de 20 siglos, surgió de la romanización y el Cristianismo, con los que se inicia un proceso de acercamiento histórico, pro- -En su punto 73, la pastoral reconoce las opciones nacionalistas legítimas que pretendan modificar España. ¿Por qué? -En el documento hacemos una serie de afirmaciones escalonadas, tratando de ser coherentes. En principio, la Iglesia acepta la existencia de opciones políticas nacionalistas y no nacionalistas, con tal de que los partidos nacionalistas traten de mantenerse en el terreno de la legitimidad moral, como los demás partidos. Todas las instituciones políticas, para legitimarse moralmente, tienen que orientar sus activi- ¿Por qué? -El Estado tiene la obligación de facilitar a los católicos el ejercicio de su libertad religiosa, disponiendo de templos donde practicar su religión, de colegios donde educar católicamente a los hijos. Y a los protestantes, los musulmanes o los agnósticos, aquéllos que quieran o no profesar una religión Para un caso de secesión, no basta que haya mayoría en la región: tiene que haber mayoría en toda España