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Sábado 2 de Diciembre de 2006 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2006. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.228. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El FBI paga su arrogancia Dos millones de dólares. La Administración de EE. UU. tendrá que abonar una indemnización por errar y encarcelar a un abogado de Oregón, musulmán converso, por el 11- M. España le advirtió pero venció la soberbia POR MERCEDES GALLEGO sí que su tecnología digital era infalible y que la Policía española no tenía el nivel suficiente como para llevarle la contraria, ¿no? Todo eso y más alegaba el FBI hace dos años cuando desde Madrid insistían en que las huellas del abogado de Oregón que habían detenido no coincidían con las que habían sido encontradas en una bolsa azul de plástico llena de detonadores que estaba en la furgoneta de los terroristas de la matanza de Atocha. La arrogancia le ha costado al Gobierno americano dos millones de dólares, una disculpa por escrito y, sobre todo, una humillación pública que muchos saboreaban ayer. Eso es lo que ha conseguido Brandon Mayfield con el acuerdo que pone fin a la demanda civil que interpuso para buscar compensaciones a los perjuicios de su injusto encarcelamiento. DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany EL ESTRÉS ¡D A Un trofeo contra el terrorismo Mayfield cree que, en aquellos días de abril de 2004 en los que EE. UU. se enfrentaba al escándalo de Abu Ghraib, el Gobierno americano necesitaba un trofeo con el que sacar brillo a su lucha contra el terrorismo, y quiso hacerlo con él. El abogado de Oregón, musulmán converso, había representado a un talibán en un caso de custodia sobre un menor. Sus críticas a la política de George W. Bush, la Ley Patria y la caza de brujas contra los musulmanes le dieron el perfil de enemigo que buscaba el Gobierno, según dijo en conferencia de prensa. Apenas semanas después de mi detención, la Policía española ya había detectado que mis huellas no coincidían con las que encontraron en la bolsa azul, y aún así (el Gobierno americano) estaba dispuesto a ocultar este hecho al Brandon Mayfield, en compañía de su mujer Mona en Portland juez en un caso que acarreaba la pena de muerte denunció. Por suerte para él, la Policía española estaba tan indignada que no hubo manera de mantener su hallazgo en secreto. El FBI se disculpa ahora con la excusa de que sus análisis estaban basados en una fotografía digital de la huella dactilar que le enviaron desde Madrid, lo que no ha evitado que el país se plantee la necesidad de encontrar una tecnología más avanzada. A Mayfield le preocupa la impunidad con que los agentes entraron sin per- REUTERS miso en su casa, sembraron cámaras y micrófonos que aún no ha logrado detectar, aunque el acuerdo implica su eliminación, y le siguieron a él, a su familia y a sus amigos a cualquier parte. Una paranoia que, dicen, les acompañará el resto de sus días. Vivimos en 1984, y no me refiero al año en que acabé el instituto, sino al escalofriante mundo de George Orwell en que el Gran Hermano te vigila continuamente Por eso, promete seguir adelante con otra demanda contra la Ley Patria, que ha convertido en una cuestión de principios. IOS mío, qué estrés! Qué acento agudo sobre los pliegues del entrecejo. Cuánto tardan los autobuses del día a día, y con qué chirrido de gozne se detienen ante la puerta de tu abrigo o bajo el techo de tu paraguas. A la oficina, siempre se llega cinco minutos tarde, cuando alguien te busca o te encuentra la prisa. Te tomas un café para enchufarte al mundo. Algún colega te pregunta, o casi, por dónde vas del cuento. Si viajas a Madrid próximamente, si ya te has divorciado del tabaco. Los dioses del reloj y el sacrificio se han hecho sus altares, cuelgan de tus paredes. La piedad va mandándote mensajes desde todas las caras que te miran con algo parecido a la derrota. Cómo no ver en ellas la sonrisa más falsa. Si no la estupidez, el sufrimiento. O un humor agitado y contagioso. Una mano tendida que remueve el vacío. O el eco de un proyecto irrealizable. Ese ovillo de lana con que tejes y tejes el árbol misterioso de la vida. Y ese golpe de viento que nunca lo acaricia. Que unas veces lo agita y otras veces lo arranca. Cuando busco a los otros, cuando a solas murmuro, cada vez que tropiezo sin saber si camino, cuando olvido las llaves de mi espacio en el viento o descubro la boca donde dije adelante o me pongo a mí misma a la sombra de un válium, sé que ya queda menos para el acto supremo de volverme imposible como un truco de magia. A veces, por la noche, yo también cierro el grifo. Le digo al corazón que se relaje. Que afloje, que no insista, que me deje. Es, como el mar, un niño que se calma cuando le obligo a ver pasar las olas y a dejarlas morir sobre la playa.