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ABC SÁBADO 2- -12- -2006 Tensión y nervios ante las elecciones presidenciales de mañana en Venezuela Hugo Chávez 35 Juan Pedro Quiñonero INJERENCIA CULTURAL uan Ramón Jiménez consagró un libro célebre, Españoles de tres mundos a los españoles residentes en España, los españoles desterrados y los españoles de nacionalidad mexicana, argentina, venezolana, chilena, colombiana, etc. unidos históricamente a través de los lazos indisolubles de la lengua. Tal concepto se funda en la confianza tantas veces afirmada de una comunidad española de distinta nacionalidad política, en España y el cono sur americano. En términos diplomáticos, tal comunidad reposa, como no podía ser de otro modo, en el respeto de los distintos Estados hacia la libertad e independencia de vecino. Sin embargo, la tragedia histórica del destierro español y la más reciente vocación española de servir de puente en- J tre Europa y los Estados americanos, recuerdan que tal comunidad también es cosa de injerencia cultural. Injerencia humanitaria fue el concepto diplomático que permitió al arma aérea de los EE. UU. bombardear la antigua Yugoslavia, con fines presumidamente humanitarios, apoyada masivamente por los dirigentes europeos, Felipe González incluido. Injerencia cultural es un concepto político que debiera permitir la intervención cultural en los asuntos internos de un país hermano en nombre de los valores cívicos comunes, amenazados. Cerca de un millar de escritores españoles, de España y las Américas han estado presentes en México cuando el gran Estado federal atraviesa una crisis pavorosa, con enfrentamientos entre el Ejército y la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca. Prestos a denunciar el terrorismo de Estado yanqui, sorprende el silencio y ausencia de compromiso cívico hacia el pueblo mexicano. En Caracas, la misma prensa de izquierda que recuerda con respeto a Ramón Rubial denuncia el estalinismo trasnochado y el fascismo de Chávez, hasta ayer mismo jaleado por el ministro de la Defensa y la diplomacia nacional española. Don Felipe contempló expectante la ceremonia desde los palcos destinados a los Jefes de Estado EFE El Príncipe asistió a la investidura más tensa de la última década A. MARTÍNEZ- FORNÉS CIUDAD DE MÉXICO. Como viene haciendo desde 1995, Su Alteza Real el Príncipe de Asturias representó ayer a España en la toma de posesión del nuevo presidente de México. Sin embargo, Don Felipe recordará esta investidura como la más tensa y complicada de las más de cuarenta a las que ha asistido en los distintos países de Iberoamérica. Y eso que el Heredero de la Corona ha estado presente en prácticamente todas las que se han celebrado en los últimos once años y en algunas de ellas ha vivido situaciones difíciles, con explosiones de bombas en zonas próximas incluidas. En realidad, nadie ha asistido a tantos relevos presidenciales como él. La de ayer la presenció Don Felipe desde los palcos del Congreso de los Diputados destinados a los Jefes de Estado, a cierta distancia, por tanto, del campo de batalla en el que se convirtió, por momentos, el salón. El Heredero de la Corona, que fue el primero en acceder al palco y lo hizo acompañado por la secretaria de Estado de Iberoamérica, Trinidad Jiménez, siguió expectante la complicada ceremonia junto a los demás mandatarios extranjeros, entre ellos los presidentes de Guatemala, Óscar Berger; Nicaragua, Enrique Bolaños; Costa Rica, Óscar Arias; El Salvador, Elías Antonio Saca; Honduras, Manuel Zelaya; Panamá, Martín Torrijos, y Colombia, Álvaro Uribe, a cuyas tomas de posesión también asistió en su día. Junto a ellos también estaba George Bush padre y el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. Todos ellos fueron convocados en un hotel céntrico y desde allí se trasladaron al Parlamento en vehículos blindados y bajo extremas medidas de seguridad. A la investidura también fueron invitados otros españoles, como el secretario de Relaciones Internacionales del Partido Popular, Jorge Moragas, o el juez Baltasar Garzón. Dentro de su papel de representante de España en las tomas de posesión iberoamericanas, el Heredero de la Corona no se limita a asistir a la ceremonia de transmisión del poder, sino que aprovecha estos viajes para entrevistarse con los presidentes entrantes y salientes, como ha hecho en esta ocasión con Vicente Fox y con Felipe Calderón. ha robado la Presidencia y este partido amenaza con desestabilizar el país y hacer inviable el nuevo mandato. Nuevo ofrecimiento al diálogo Mientras tanto, en el Auditorio Nacional, Calderón encontró todo el calor, respeto y apoyo con el que no pudo contar en el Congreso. El nuevo presidente ofreció el diálogo a la izquierda- estaré siempre dispuesto a dialogar, pero no esperaré al diálogo para ponerme a trabajar -y pronunció un discurso cargado de iniciativas, en el que anunció que su prioridad será luchar contra la pobreza y restablecer la seguridad pública en uno los países más peligrosos y con más diferencias económicas del mundo. Ante unas diez mil personas, Calderón se comprometió también a luchar contra el desempleo, la marginación y la falta de oportunidades para una vida digna. De momento, anunció que todos los niños que nazcan en México desde ayer gozarán de seguro médico. Primer contacto institucional Mientras que el primero le recibió en uno de los salones de la suite del Hotel Camino Real al que se trasladó tras abandonar la residencia oficial, el nuevo presidente le citó en Los Pinos, horas después de la investidura. Este encuentro se convirtió en el primer contacto institucional de España con la nueva Administración mexicana.