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32 ESPAÑA SÁBADO 2 s 12 s 2006 ABC RELIGIÓN La Iglesia alerta al comienzo del Adviento contra los que quieren marginar a Cristo de la Historia Los obispos han dirigido cartas a sus fieles para invitarles a vivir de una manera esperanzada la preparación a la Navidad JESÚS BASTANTE MADRID. Este domingo arranca el Adviento, el tiempo litúrgico de preparación para el nacimiento de Jesús. Del latín adventus significa venida, llegada. A lo largo de cuatro domingos, los cristianos se preparan para la venida de Cristo en Belén, como reflejo de su llegada, al final de los tiempos. Litúrgicamente, son cuatro los puntos esenciales: la vigilancia- -tema de la primera semana- que simboliza la espera atenta en la venida del Señor; la conversión, simbolizada en la predicación de Juan el Bautista; el testimonio, con la presencia de la Virgen María y su prima Isabel; y el anuncio del nacimiento de Jesús hecho a José y a María. Como todos los años, los obispos españoles han dirigido cartas a sus diocesanos en las que les invitan a vivir de una manera auténtica y esperanzada este tiempo de preparación para la Navidad, en mitad de una sociedad que, como señala el obispo de Málaga, Antonio Dorado, ha convertido estas fechas en unas fiestas paganas para alentar el consumo En estos días, además, se reaviva la polémica sobre la presencia de los símbolos religiosos, llegando algunos colegios a pretender impedir las celebraciones navideñas. navideñas de las calles, que cada Navidad se encienden antes, ni el mucho ruido o los espectáculos, preparados para no sé qué celebración, que decimos navideña El niño que nace en el pesebre, para monseñor Rodríguez, se aparece en todo rostro humano; en el rostro puro del niño; en el de los pobres, marcado por la tristeza; en el de los pecadores, cubierto de lágrimas; incluso en el rostro, feroz, de nuestros pretendidos adversarios y enemigos Junto a la venida de Cristo, el Adviento es un tiempo de esperanza, una esperanza no pasiva, sino activa y militante en palabras del arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña. La esperanza verdadera es activa, militante, comprometida, crítica subraya. En Adviento vivimos el tiempo de nuestra esperanza recordando las tres venidas de Cristo añade el obispo de Ávila, Jesús García Burillo. La que tuvo lugar en Belén hace veinte siglos, la que tendrá lugar al final de los tiempos, y la que nos regala, como cada año, la Navidad. Es tiempo de esperanza. No perdamos la oportunidad de esperar al único que nos salva Finalmente, el obispo de Málaga señala en su carta pastoral que muchas familias tienen la costumbre de preparar el hogar con signos cristianos, lo que puede convertirse en un proceso educativo para niños y mayores Dentro de ese proceso, Antonio Dorado destaca la instalación del belén que ofrece una espléndida oportunidad para profundizar en la fe que confesamos y para instruir a los niños sobre los personajes que figuran en el mismo y sobre el sentido de este acontecimiento Cartas de los obispos Manuel Ureña. En Adviento vivimos el tiempo de nuestra esperanza recordando las tres venidas de Cristo Josep Ángel Saiz Meneses. No faltan quienes, en el pasado y en el presente, quieren marginar a Cristo de la historia Braulio Rodríguez. Somos incapaces de entender la Navidad, si no entendemos que nuestro Adviento no es simplemente un recuerdo del pasado: el nacimiento de Jesús en Belén La instalación de belenes anuncia la Navidad A veces- -denuncia el prelado- -oigo a algunos cristianos quejarse de que estas fechas se han convertido en unas fiestas paganas para alentar el consumo. En manos de cada uno está el evitar que dicha queja sea verdadera en su caso, pues aunque nosotros no pode- INÉS BAUCELLS En estos días previos a la Navidad, se reaviva la polémica sobre la presencia de los símbolos religiosos mos cambiar las tendencias sociales dominantes, sí que está a nuestro alcance navegar contra corriente Por ello, el obispo reivindica la celebración de una Navidad solidaria La celebración del Adviento tiene sus primeras evidencias históricas a finales del siglo IV Preparar la Navidad Así, el obispo de Tarrasa, Josep Ángel Saiz Meneses, denuncia que no faltan quienes, en el pasado y en el presente, quieren marginar a Cristo de la Historia. Pero el Adviento nos anuncia, como el arcángel Gabriel a María, que estamos llamados, en la humildad, a dar a Cristo nuestro tiempo y nuestra vida En su opinión, el centro de las celebraciones que culminarán en la madrugada del 24 al 25 de diciembre con el nacimiento de Jesús en Belén, será Cristo que viene, que se hace presente. Hacia Él hemos de volver la mirada y preparar la celebración de Su nacimiento Por su parte, el arzobispo de Valladolid, Braulio Rodríguez, confiesa que somos incapaces de entender la Navidad, si no entendemos que nuestro Adviento no es simplemente un recuerdo del pasado: el nacimiento de Jesús en Belén En su opinión, de nada valen las luces Jesús Higueras JESÚS TRAE LA ESPERANZA E n el mundo sobran malas noticias que envenenan las ilusiones de los hombres y nos hacen caer a veces en un pesimismo colectivo. ¿A donde vamos? o ¿cómo podremos sostener más tiempo esta situación? Frente a esta realidad, el cristiano tiene cada año que anunciar la esperanza, la Buena No- ticia: Jesucristo viene. Sabemos que viene porque vino una vez en humildad, porque sus promesas no fallan y Él dijo que ningún día de nuestra vida dejaría de estar con nosotros. Cada año, las cuatro semanas previas a la celebración de la Natividad del Salvador, los cristianos vivimos el tiempo del Adviento, que supone una preparación personal del corazón, para provocar que Jesús pueda entrar en cada uno de nosotros, que pueda nacer dentro de cada uno, reinar en cada ser humano. Preparamos la venida del Salvador ejercitándonos en la virtud de la esperanza, porque aquél que lo espera todo de Dios y que ha experimentado la fidelidad de Dios, sabe que Él no puede fallar, que sus palabras son auténticas, que vino y cumplió sus promesas y que las que le quedan por realizar no las va a dejar de cumplir jamás. El Adviento para nosotros es un tiempo de especial alegría, de especial ilusión, no porque la vida sea más fácil o porque a los cristianos nos vaya mejor que a los demás, ya que tenemos los mismos problemas y las mismas dificultades, sino porque nuestra vida queda iluminada por el misterio de Cristo, queda acompañada por un Dios que con el velo de la carne se hace solidario con la historia y con el destino del hombre, un Dios que al venir a la tierra me dice: Lo mío es tuyo y lo tuyo lo convierto en mío Él ha venido a regalarse y nos permite a cambio que nosotros le regalemos toda nuestra pobreza, nuestra incapacidad y nuestra impotencia para hacer nuestro mundo interior o exterior un poco mejor. El Adviento es también un tiempo de María. Ella es maestra y modelo de esperanza para el creyente, pues confió siempre en que las palabras pronunciadas por Dios se cumplirían. Entrar en la escuela de María y contemplar su sí continuo a los a veces oscuros planes de Dios, es para el cristiano un motivo de paz interior y de confianza. En Ella, Dios siempre es verdad. La Iglesia anuncia a la humanidad: Cada año podéis llenaros de esperanza El peor de los pecados es la desolación, la desesperanza, la tristeza que nos puede embargar cuando pensamos que todo va a ser igual, que nada va a cambiar. Sin embargo, el mundo ya tiene dentro de sí un germen de cambio desde que el Salvador vino a la tierra.