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4 OPINIÓN SÁBADO 2 s 12 s 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Director general: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar IRRESPONSABLE IZQUIERDA MEXICANA L comportamiento de la izquierda mexicana en la ceremonia de toma de posesión del presidente Felipe Calderón pasará a los anales de la política como el ejemplo más claro de irresponsabilidad y desfachatez. No es posible un caso más evidente de necedad como el que han protagonizado los diputados del Partido de la Revolución Democrática (PRD) al intentar obstaculizar físicamente la ceremonia de juramento del presidente electo en el Palacio de San Lázaro, sede del poder legislativo, durante tres días de disturbios. Afortunadamente para México, la pataleta no ha pasado de los gestos hoscos y de la exhibición de mala educación por parte de los diputados y senadores del PRD y la transmisión de poderes ha tenido lugar al fin, como marca la ley y la tradición, pese al vergonzoso espectáculo al que han tenido que asistir invitados de todo el mundo, incluyendo el Príncipe de Asturias. El nuevo presidente ha hecho lo que tenía que hacer, sin dejarse amedrentar por las maniobras obstruccionistas. Felipe Calderón ha dado muestras de tener el temple necesario para asumir sus responsabilidades en momentos de especial gravedad como el que tuvo lugar ayer. Cuando nació, en 1989, el PRD estaba destinado precisamente a ser un aldabonazo de frescura en el anquilosado sistema dominado por el PRI, que agonizaba en los lodos de la corrupción. Es lamentable que sus herederos políticos hayan dilapidado este bagaje protagonizando el episodio más vergonzoso de la historia reciente de México, que, por desgracia para este gran país, ha sido difundido a todo el mundo y va a marcar negativamente su imagen durante mucho tiempo. Andrés Manuel López Obrador no ha querido escuchar a las voces que desde todos los ámbitos políticos le han recordado que la obligación de un verdadero demócrata es respetar las instituciones acatando los resultados de las elecciones legítimamente proclamados, y, sordo ante los argumentos de la razón y del interés general, ha preferido empujar al país por una ladera plagada de riesgos. Se necesitará mucho tiempo para recobrar la estabilidad política y para que el nuevo presidente pueda dedicar todos sus esfuerzos a los verdaderos problemas de la nación, en vez de tener que hacer frente a las demostraciones de necedad de unos dirigentes de la izquierda que, insensibles a cualquier reflejo de ética, han convertido su fracaso en el proceso electoral en un melodrama en el que se despilfarra el crédito político ganado a pulso por los mexicanos en la transición pacífica desde el régimen predemocrático. Como decía un comentarista mexicano ayer mismo, la actitud de López Obrador llamaría a la risa sino fuera porque es capaz de arrastrar en el error a mucha gente Ojalá esta capacidad suya se le acabe cuanto antes. Calderón deberá hacer reformas en el país para mejorar el sistema político, y los mexicanos, encerrar a López Obrador en el desván del olvido. E BALANCE DE UNA DIFÍCIL VISITA L viaje de Su Santidad Benedicto XVI a Turquía se ha cerrado con un balance que no invita al optimismo sobre el futuro de las relaciones entre el Islam y occidente. Nada de esta fría expectativa se deberá a la actitud del Papa, quien no ahorró gestos de concordia y aproximación a las autoridades religiosas turcas. La visita de Benedicto XVI a la espectacular Mezquita Azul, acompañado por el Gran Muftí, y el minuto de recogimiento que observó en dirección a La Meca, representan una muestra de la extraordinaria delicadeza del Santo Padre hacia el mundo musulmán y su voluntad de erradicar cualquier discordia entre las dos principales religiones del mundo. A pesar de este empeño del Santo Padre, el viaje no ha podido evitar el contagio del ambiente políticamente frío y socialmente indiferente, cuando no hostil, con el que fue recibido y acompañado hasta su despedida. Es evidente que el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogán, cambió su decisión de no recibir al Papa sólo para limar la mala imagen que su negativa inicial había causado en Europa, precisamente mientras se recrudecía la oposición de buena parte de los países de la UE a la entrada de Turquía mientras no acredite un mayor desarrollo de los derechos individuales y las libertades públicas, aparte de otros cambios en su política exterior, como la que afecta a Chipre. Sin embargo, el propio oportunismo de los pocos minutos dedicados al Santo Padre y la propaganda posterior para aprovechar el supuesto apoyo vaticano a la entrada de Turquía en la Unión Europea, sólo han aumentado el escepticismo sobre la idoneidad de este ingreso. Mal ha gestionado esta ocasión quien se precia de ser copatrocinador de una Alianza de Civilizaciones, altamente improbable a la luz de este viaje. El Vaticano aclaró que el viaje del Santo Padre iba a ser pastoral, no político Pero también era cierto que la estancia del Papa iba a medir valores que en cualquier demo- E cracia que se precie han de reputarse políticos, como la cordialidad diplomática o la tolerancia con las minorías religiosas. Si en lo primero Turquía no puede hacer un balance favorable- -a pesar del ingente esfuerzo policial para garantizar la seguridad del Papa Benedicto XVI- en lo segundo, el viaje papal ha mostrado el largo camino que le queda al Estado turco, a pesar de su laicismo oficial, para establecer un marco político y jurídico en el que se respete una de las primeras condiciones de los sistemas democráticos: la libertad religiosa. En el caso de que una autoridad religiosa musulmana de rango similar a la del Papa- -inexistente desde la abolición del califato en 1923- -hubiera precisado en su viaje a un país europeo del mismo dispositivo de protección que el aplicado por las autoridades turcas en estas cuatro jornadas de visita papal, sin duda ese país estaría tachado por la intolerancia y el radicalismo. Es cierto que las manifestaciones de oposición al Papa han contado con escaso respaldo popular, lo que demuestra, una vez más, que la intransigencia islamista es patrimonio de una clase religiosa dirigente y de determinados sectores políticos. En cualquier caso, tampoco el programa del viaje habría facilitado protestas masivas, al haberse limitado a actos con grupos reducidos y visitas en recintos cerrados. Lamentablemente, el motivo ecuménico del viaje del Papa ha pasado a un segundo plano, aun cuando el impulso a la reconciliación entre Roma y la Iglesia ortodoxa era una prioridad de Benedicto XVI, como se pudo comprobar durante su encuentro con el Patriarca Ecuménico Bartolomé I. No pudo ser más sincero el Papa al afirmar que las divisiones de los cristianos son un escándalo para el mundo Sinceridad dramática porque esta separación sigue siendo un trauma para el cristianismo, casi un milenio después de producirse el cisma. Y, al mismo tiempo, generosidad ecuménica por parte del Papa al no basar su acercamiento a la Iglesia ortodoxa en la arrogancia o la altivez. DEPENDENCIA Y VIVIENDA L A aprobación por el Congreso de los Diputados de la Ley de Dependencia- -largamente anunciada- -supone la puesta en marcha del proyecto estrella del Gobierno en materia de política social. Es una buena ocasión para Jesús Caldera de dejar una huella positiva en su etapa como ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, marcada hasta el momento por graves errores en política de inmigración. No obstante, Caldera no debería anunciar la aprobación por el Consejo de Ministros de unos planes genéricos para la mujer discapacitada sin explicar con precisión en qué consisten. Por este camino, volvemos a la política de gestos y no de realidades. La Ley favorece a varios miles de ciudadanos que tienen serias dificultades para valerse por sí mismos, así como a otras muchas personas- -mujeres, en particular- -que dedican su tiempo y su esfuerzo en el ámbito familiar al cuidado de ancianos e impedidos. En este sentido, la nueva norma conecta con el principio del Estado Social que proclama el artículo 1 de la Constitución y también con el deber de los poderes públicos, de acuerdo con el artículo 9.2, de lograr que la libertad y la igualdad de los ciudadanos sean reales y efectivas mediante políticas públicas orientadas a remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud. Está claro, no obstante, que las buenas intenciones no bastan si no se aporta una financiación suficiente y se consigue el acuerdo de las Comunidades Autónomas, muchas de las cuales han puesto en marcha mecanis- mos similares. Si se defraudan las expectativas despertadas, la propuesta principal del PSOE en materia social puede producir un efecto boomerang de cara a las próximas consultas electorales. El vicepresidente económico tendrá cosas importantes que decir a la hora de llevar a la práctica la letra del Boletín Oficial que ahora recogerá la nueva Ley. El debate público sobre esta norma (que entrará en vigor el próximo 1 de enero y podría afectar en 2007 a unas 200.000 personas) gira en torno al alcance del copago, esto es, la aportación del usuario a los servicios que utilice. Al emplearse como baremo para determinar su cuantía el patrimonio personal- -medido según los impuestos sobre la Renta y el Patrimonio- -y no el patrimonio familiar, la titularidad de una vivienda se convierte en elemento determinante. La decisión que habrán que adoptar al respecto el Estado y las Comunidades Autónomas puede ser fundamental para la eficacia de la Ley. Por ello, deberán tener en cuenta circunstancias de tipo familiar que afectan a la titularidad de las viviendas, que se ponen con frecuencia a nombre de personas discapacitadas o en otras situaciones de debilidad como medida de protección. Sería paradójico que una aplicación de la ley con criterios rígidos pudiera volverse en contra de los más necesitados. Son situaciones complejas que las administraciones públicas deben tener muy en cuenta para evitar que la letra de la ley sea un obstáculo para su aplicación efectiva.