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86 VIERNES DE ESTRENO www. abc. es VIERNES 1 s 12 s 2006 ABC En esta película no quiero pedirle una lágrima a nadie Hoy se estrena El camino de los ingleses la segunda película como director de Antonio Banderas s El filme está basado en una novela del malagueño Antonio Soler JULIO BRAVO MADRID. Con lo que lleva contado y viajado estos días, Antonio Banderas podría hacer otra película. La promoción española de El camino de los ingleses le ha llevado en apenas cuatro o cinco días a Málaga, Madrid y Barcelona, con presentaciones y ruedas de prensa multitudinarias en cada una de ellas. A ello hay que sumar decenas de entrevistas, una tras otra, para prensa, radio, televisión... Y cenas y entregas de premios. Vender entradas es hoy en día muy difícil, y Banderas sabe que en la promoción de esta película el mayor- -si no el único- -imán para el público es él. Si alguien piensa que el trabajo del director o los intérpretes de una película se termina cuando se grita el último ¡Corten! está completamente equivocado. Para Antonio Banderas todo esto no es nada nuevo, pero cuando comparece ante un reducido grupo de periodistas, apenas una hora antes de su rueda de Prensa en Madrid, se le nota cansado. Trae en la mano una copa llena y antes de que nadie le pregunte se adelanta: No creáis que es vino blanco; es té con limón Habla quedo y concentrado; su acento malagueño apenas asoma; sólo cuando avanza la conversación a varias bandas se le empieza a notar más relajado. Se sabe el guión de memoria y sus respuestas son a menudo un monólogo: Yo ya tenía la intención de rodar en Málaga, de volver a esos años. Incluso en algún momento llegué a plantearme una historia, de la que escribí una sinopsis y algunos diálogos, pero no me convencía a mí mismo. Cuando me llegó el libro de Antonio Soler, de alguna manera me encontré con el vehículo que estaba buscando. Yo sí recuerdo aquellos años de mi juventud antes de venirme a Madrid y de convertirme en otro yo, el que está aquí ahora. Y no es un recuerdo primaveral ni juvenil; lo recuerdo como una época de muchísimos miedos y de muchísima incertidumbre, y el descubrimiento de universos que me podían en aquella época. Pero al mismo tiempo era bello en la distancia. Y por eso he tratado de hacer una película que no fuera tanto contada como recordada. La película, en realidad, de lo que está hablando es de la imposibilidad de amar amando, de no saber articular lo que el corazón siente. El camino ha sido amargo, dulce, todo al mismo tiempo. Todavía a día de hoy siguen saliendo cosas como borbotones, como vómitos, que se han quedado probablemente en el camino que se cura con el tiempo no es verdad. El motor que me ha traído hasta donde yo estoy ahora mismo nació en aquella época. En el nacimiento de mi amor por el teatro, por ese ritual que es el acuerdo tácito entre un grupo de gente que cuenta una historia y un grupo de gente que la observa. Esa esencia, esa ilusión, ver a esa gente haciendo lo que creo que es el arte, que es la re c r e a c i ó n de la naturaleza y de la vida, me pareció maravilloso, y sigo pensándolo El día en que Antonio Banderas dejó Málaga y viajó a Madrid con la determinación de ser actor- -lo ha contado tantas veces- -su vida daba un vuelco radical. También esta película abre una nueva etapa en su vida: Tengo esa sensa- ción, sí. Quizás es que me esté haciendo ya viejo. Pero sí me he planteado reflexiones Ha repetido Banderas una y otra vez que ésta es una película arriesgada, difícil, que exige un esfuerzo del espectador y en la que se ha permitido toda la libertad del mundo. No he tratado de dar un salto mortal ni de realizar un ejercicio arriesgado simplemente por el riesgo. No soy tan suicida. He tratado simplemente de concederme permiso, de darme un espacio de libertad, porque tenía cosas que sacar del pecho; llevo diecisiete años haciendo un tipo de cine específico, al cual no renuncio, y que me ha permitido muchas cosas, entre ellas la posibilidad de hacer esta película; pero algo en mí me decía que tenía que enfrentarme a determinados hechos personales que no podía explicar con palabras, sino sólo a través de una película. Y aquí está Una búsqueda existencial Banderas confiesa que, aunque no actúa en la película, sí está de alguna manera en todos los personajes. Al mismo tiempo que los chicos se plantean una búsqueda existencial dentro de la película, yo me planteaba una búsqueda creativa, y de alguna manera es casi como una prolongación del personaje de Garganta, una especie de espejo que se refleja a sí mismo, muy extraño, con un sentimiento casi brechtiano Sigue, dice, anclado todavía en algún poste clavado en el final de los años setenta, en aquellos años en que ya había decidido que quería actuar aunque no sabía todavía cómo. Eso de que la juventud es una enfermedad En realidad, la película habla de la imposibilidad de amar, de no saber articular lo que quiere el corazón Al hacer El camino de los ingleses y viendo su resultado, sé que algún arañazo me voy a llevar No puedo mentir, ésta es una película exigente, en la que le pido al público que se deje traspasar María Ruiz y Alberto Amarilla, dos de los protagonistas de El camino de los ingleses ABC