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10 VIERNES 1- -12- -2006 ABC ESPAÑA www. abc. es Los tradicionalistas del PSOE reprochan a Zapatero que aísle al PP sin ocupar el centro Temen que el choque frontal por el proceso de paz y la política territorial eclipse los aciertos en la gestión GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. Los tradicionalistas del PSOE- -dirigentes de la vieja guardia que protagonizaron el período de la Transición- -reprochan a José Luis Rodríguez Zapatero que aísle al PP, arrinconándolo en la derecha extrema sin aprovechar ese desplazamiento del adversario para ocupar el espacio del centro. Este sector tiene un carácter ideológico transversal dentro del partido, ya que confluyen en él los antiguos guerristas o socialistas clásicos y también representantes del ala liberal con el denominador común de pertenecer todos ellos a la generación política de Felipe González. De hecho, fue el ex ministro Carlos Solchaga, antaño cabeza visible del sector liberal y bestia negra del guerrismo, quien esbozó la crítica en la última reunión del Comité Federal, celebrada el día 18. Solchaga, en una intervención muy medida a juicio de quienes le escucharon, aplaudió los logros del Gobierno en política económica y social- -a los que Zapatero dedicó prácticamente la totalidad de su intervención- pero apuntó que algo debemos estar haciendo mal porque no es de eso de lo que habla la gente, ni tampoco mis hijos Aunque sus críticas directas estuvieron referidas a la forma en que se ha gestionado la opa sobre Endesa- -conflicto en el que, a petición del Gobierno, ha actuado como mediador con EON- -y el enfoque de la política exterior- -por prestar más atención a Oriente Medio o Guinea Ecuatorial que a Europa e Iberoamérica- la guía de su reflexión fue la enunciada al comienzo. Carlos Solchaga, seguido por Francisco Fernández Marugán, a su llegada al Comité Federal del PSOE el día 18 ma derecha esté en el PP y en su dirección, sus diez millones de votantes no lo son de modo que abonar su radicalización sólo tiene sentido si en paralelo se ocupa el espacio electoral de centro. Si no, según advirtió Solchaga- -que alentó la candidatura de Zapatero frente a la de Bono para dirigir el PSOE- se corre el peligro de que amplios sectores acaben identificando el radicalismo con el Gobierno socialista. Las expectativas que estos dirigentes- -algunos retirados de la primera línea política y otros en altos cargos institucionales- -tenían de que tras las elecciones en Cataluña se produjera una reorientación de alianzas hacia los nacionalistas profesionales se han visto abortadas por lo que algunos han dado en llamar el tripartito exprés bautizado así por la celeridad con que se fraguó el nuevo gobierno catalán para impedir toda posibilidad de que CiU recuperara el control de la Generalitat de Cataluña. Los tradicionalistas reconocen que Zapatero ha estado condicionado desde el comienzo de la legislatura por la alianza con ERC en Cataluña, pero creen además que el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno favorece la radicalización del PP convencido de que si- -como hasta ahora- -logra llegar a acuerdos con los diversos grupos minoritarios- -ERC, IU, PNV CiU, Coalición Canaria... habrá creado un cortafuegos que impedirá al PP recuperar el poder en varias legislaturas. Aunque para conservar el poder esta sea una estrategia eficaz- -de hecho participan de la creencia de que el PSOE ganará sin mayores dificulta- DE SAN BERNARDO Los guerristas alertan de un retroceso en la inclinación progresista de España El sociólogo José Félix Tezanos, ex miembro de la ejecutiva del PSOE y director de la revista Temas, cuyo consejo de redacción preside Alfonso Guerra, advierte de que se está produciendo una modulación, e incluso un retroceso, en algunos aspectos, de las inclinaciones progresistas de fondo entre la población de modo que ahora se sitúa en parámetros políticos- ideológicos de fondo similares a los que se daban en los últimos años de la década de los noventa, cuando el PP se configuraba como una fuerza electoral predominante Lo achaca a la influencia de los debates sobre la cuestión nacional y la acentuación de la preocupación por la inmigración, aunque en esta inflexión no hay que minusvalorar la propia dificultad del actual Gobierno para articular y proyectar un discurso político- -y unas reformas concretas- -que dieran satisfacción a las demandas de más políticas sociales que existen entre el electorado de izquierdas El PP y el tripartito express Los tradicionalistas están tan convencidos como la dirección del partido de que en estos momentos el PP no se avendrá a ningún acuerdo. Pero creen que Zapatero, en vez de ser locomotora en el choque de trenes, tendría que seguir una estrategia de mano tendida permanente para cargarse de razones ante el conjunto de los españoles, porque aunque la extre- des las próximas elecciones generales- a los tradicionalistas les preocupan sus consecuencias para el diseño de cuestiones de Estado como las reformas del modelo territorial y el proceso de paz con la inquietud subyacente de que al final, lo que quede de toda la legislatura sea el Estatuto catalán y el proceso de paz ahora mismo en el aire. En cuanto a la articulación territorial del España, los tradicionalistas participan de la teoría de que el auténtico problema de articulación de España no es el País Vasco, que consideran generalmente asumido como una excepcionalidad inevitable sino Cataluña. Y ante el horizonte del despliegue de su nuevo Estatuto, albergan viejos recelos hacia el PSC, ya que sospechan que la complicidad entre sectores ilustrados del PSC y de ERC no es meramente coyuntural. Los argumentos de Zapatero A la crítica esbozada por Solchaga, Zapatero se limitó a responder que la mejor demostra-