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6 OPINIÓN VIERNES 1 s 12 s 2006 ABC AD LIBITUM RETRIBUIDORES DE CHIVATOS L profesor de Álgebra Carlos Andradas, vicerrector de Ordenación Académica de la Universidad Complutense de Madrid, se acogió ayer a la tradicional hospitalidad de ABC para, se supone, contradecir el contenido de esta columna en la edición del pasado domingo. Se lo agradezco porque nada reconforta tanto a un columnista, siempre náufrago en el océano de la actualidad, como sentir la proximidad de un lector tan cualificado. La columna se titulaba Chivatos retribuidos y, tras reflexionar sobre la masificación actual de nuestra Universidad, señalaba la esperpéntica circunstanM. MARTÍN cia de la Complutense, FERRAND en donde 350 alumnos escogidos por el rectorado vigilan discretamente el funcionamiento de los 6.000 docentes de la Casa. Al profesor Andradas no le ha gustado ni el señalamiento ni la valoración de los hechos, cosa que también le agradezco porque las discrepancias enriquecen el pensamiento común y forjan el propio. Más que por el contenido del artículo, el profesor sospecha que desconozco el tema por el tono y los epítetos usados en él. Sin los epítetos- -adjetivos que caracterizan los sustantivos- -cualquier expresión sería plana y el tono será, en todo caso, el que él, en su pleno derecho, quiera escuchar y o entender. El profesor no niega ninguno de los hechos- -demostrativos de un entendimiento de la sociedad y el poder- -que yo señalaba. Los justifica con argumentos de los que discrepo tanto como él de los míos. Desde los tiempos de Gustavo Villapalos, la Complutense dispone de una Inspección de Servicios, no suprimida hasta hoy, a la que corresponde esa vigilancia que tanto le inquieta a Andradas. Su sola existencia impugna la creación de un cuerpo espurio de alumnos chivatos. Algo que, por mucho que quiera negarlo, es un semillero de recelos y desconfianzas entre alumnos y profesores. La denuncia fundamental de mi escrito, lo que verdaderamente resulta escandaloso en los modos del equipo del rector Carlos Berzosa- -ya en vísperas electorales- es la retribución de sus infiltrados con un crédito académico. Primero por lo que ello tiene de subversión a los valores universitarios mantenidos durante siglos y, en lo formal, porque el Consejo de Gobierno de la Universidad, su órgano máximo, tiene facultad para determinar quién puede dar los créditos, pero no para darlos. El Consejo es un órgano gestor y no un órgano docente. En nuestro ordenamiento actual un crédito son diez horas lectivas y no parece que eso sea extensible a las funciones de patrulla y vigilancia. Después de leer al profesor Andradas y consciente de sus desvelos ordenancistas es posible que mi artículo del domingo pasado debiera haber llevado por título el que hoy preside éste. Mucho mejor que Chivatos retribuidos A mayor rango, mayor responsabilidad. ÍDOLOS DE LA CUEVA ¿BORRÓN Y CUENTA NUEVA? E D ques para una travesía con frecuencia letal y los venESDE un planteamiento simplificador y falsadían a quienes los iban a someter a una inhumana exmente racionalista, existe un modo infalible plotación amparada legalmente. Blair conmemorará de acabar con el engorro de los regalos navideen 2007 el bicentenario de la Slave Trade Act (la ley ños. Tú me vas a obsequiar por valor, aproximadamenque abolía la esclavitud) lamentando una actividad gete, de 20 euros, y yo a ti por otro tanto; de manera que, nocida cuya justificación ya estaba en el código de guárdate tu dinero y cómprate lo que desees de mi parHammurabi y que han practicado todas las civilizate, que yo haré lo mismo: así ahorramos tiempo y no ciones; las africanas, entre otras. Será uno de sus últicorremos el peligro de no acertar. Pero ya sabemos mos gestos antes de dejar su empleo. No creo que el racionalismo no siempre es la solución. que llegue tan lejos en su contrición como AnY que los regalos no sólo son lo que son: cargan drew Hawkins, el ¿patético? ¿santo? descencon otros significados y funciones. diente del pirata y negrero John Hawkins, que Igual deberíamos hacer con el arrepentiviajó hace unos meses a Gambia y, arrodillamiento y el perdón, nuevos fantasmas morado y encadenado, pidió perdón (y se hizo la foles que recorren esta parte del mundo y (retro) to) por los pecados que cometió su lejano paalimentan nuestro sentimiento de culpa. Yo riente hace más de 400 años, insultando de papido perdón por lo que te hicieron otros que ya so la inteligencia de muchos de nosotros. Blair están muertos y tú lo pides por lo que también MANUEL lamentará la tragedia, manifestará su aflichicieron (a los míos o a otros) los tuyos, que RODRÍGUEZ ción, pedirá disculpas en nombre de otros que tampoco están ya vivos. Olvida el espantoso RIVERO ya no están, pero será prudente en la expreagravio que te causaron, que yo olvidaré el sión. Los matices son importantes porque pueden sigque los tuyos u otros infligieron: borrón y cuenta nuenificar reconocimiento de responsabilidad, y la resva, pelillos a la mar. Tampoco funciona: aunque casi ponsabilidad se traduce en dinero. Si se pide perdón y todos tenemos algo por lo que solicitar el perdón, no se reconoce la culpa, los descendientes de los damnifitodos los agravios son comparables (el Holocausto, la cados podrían exigir indemnizaciones. Y ya hay muablación del clítoris, la censura de un libro, un penalchos afroamericanos en la cola. ti injusto) ni sus consecuencias han afectado por Administremos el perdón y el arrepentimiento igual. Además, a la hora de conceder o solicitar percon precaución: no sea que, dejándonos llevar por una dones, es preciso tener en cuenta que, a menudo, tenegenerosidad que no nos corresponde o por una vermos menos que ver con los que nos precedieron e ingüenza de la que no somos responsables, inflijamos a fligieron el daño a otros (y, quizás, indirectamente, a otros nuevos agravios y añadamos un eslabón más a nosotros mismos) que con quienes nos reclaman el la cadena sin fin. Quienes olvidan la Historia están arrepentimiento por desmanes que no causamos. Y, condenados a repetirla, como se sabe. Pero, ¿y los que en todo caso, ¿desde cuándo empezamos a contar? la tienen siempre demasiado presente desde un aho ¿desde Atapuerca? ra tan distinto al ayer al que se remiten? Comprender Blair se apresura a pedir disculpas por la tremenel pasado es mucho más difícil que juzgarlo con criteda responsabilidad de su país en el comercio de esclarios presentistas. No podemos olvidar que, como devos. Tremenda: entre 1450 y 1807, millones de africacía L. P. Hartley al principio de su novela El mensajenos fueron vendidos como esclavos por los británicos ro, el pasado es un país extranjero; allí hacen las cocon el visto bueno de sus gobiernos. Los adquirían o sas de modo diferente secuestraban, los torturaban, los hacinaban en bu- ¿De qué bolsillo creen ustedes que van a salir los gastos que nos supone felicitar a nuestros clientes?