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ABC VIERNES 1 s 12 s 2006 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA SEMÁFORO ROJO PARA TURQUÍA OMO no es materia de fe se puede discrepar del criterio del Papa sobre la conveniencia de que Turquía ingrese en la Unión Europea. En el supuesto de que sea cierto lo que ha transmitido Erdogan, porque de boca de Benedicto XVI no se ha oído directamente el aserto, y sí en cambio, cuando aún era sólo el cardenal Ratzinger, se le escuchó un tajantepronunciamiento negativo. Pero la diplomacia vaticana es muy sinuosa, bien capaz de sostener al mismo tiempo una cosa y la contraria, y no resulta improbable que, para suavizar tensiones en su viaje a Estambul, el Pontífice se haya mostrado amable con IGNACIO su esquivo anfitrión, que le CAMACHO recibiófugazmenteen lasala de autoridades del aeropuerto y poco faltó para que le citase en el duty free o en la cafetería. Sea como fuere, el Santo Padre puede decir Misa a este respecto, pero la mayoría de los europeos pensamos, sin faltarle el respeto, que el horno comunitario no está en estos momentos para delicias turcas. Sin entrar en disquisiciones geográficas sobre si pertenece o no físicamente a Europa- -en todo caso, a Eurasia- no parece Turquía una nación en condiciones de cumplir con las normas actuales del club. En primer lugar, porque no reúne los estándares mínimos de calidad democrática, aspecto que, dicho sea de paso, tampoco cumplen algunos de los recientes miembros. Con las exigencias que se le impusieron a España, la UE no tendría hoy 25 socios ni en sueños, pero una cosa es relajar los requerimientos y otra darle luz verde a un país que no sólo mantiene leyes incompatibles con el orden occidental, sino que se aplica a desmantelar el Estado kemalista bajo la presión del fundamentalismo islámico. Si Turquía quiere formar parte de un club de democracias, que lo sea primero en toda la extensión del término. Por supuestoqueselepuedeydebeayudar alograrlo, pero antes el aprendizaje y después el ingreso, no al revés. En segundo lugar, no es una buena idea abrir la puerta de golpe a casi ochenta millones de ciudadanos, en su mayoría musulmanes, en una comunidad cuyos principales problemas sociales radican, precisamente, en la integración de la población islámica. La UE tiene en estos momentos una grave dificultad de digestión de sus recientes ampliaciones, y como mínimo debería solventarla antes de plantearse un reto tan complicado. En política conviene encontrar soluciones a los problemas, pero entretanto es aconsejable no buscar otros nuevos. Y si Bush debe a Estambul algún favor de la guerra de Irak, que se lo pague con sus intereses, no con los de la precaria estabilidad de una entidad que no acaba de arrancar con la cohesión necesaria. Las alianzas de civilizaciones que tanto gustan al presidente Zapatero han de construirse desde la reciprocidad, y no consta que Turquía esté ahora mismo a la altura de las circunstancias. El Papa ha dado ejemplo de ecumenismo y de tolerancia, pero el poder temporal se rige por una lógica menos generosa. Laquedictaponerlealos turcoselsemáforo en rojo, y discutir después si se le deja en ámbar. El verde, de momento, representa flagrante peligro de colisión. C ¿QUIÉN LOS HA DETENIDO? F RANCIA detiene etarras. La medalla se la cuelgan a Rubalcaba- -que no me escribe, no me llama, no me quiere, no me usa; no le interesa ni siquiera intoxicarme, y eso me duele- -y el aplauso se lo brindan a Rodríguez Zapatero, que anunció en su día que el robo de pistolas tendría consecuencias Espiral endemoniada del error: ¿quiere decir eso que de no haber robado las pistolas no se habría detenido al grupo de asesinos? Mal asunto el de las verdades disimuladas o el de las mentiras asumidas. La policía francesa suele actuar cuando el policía español de turno le señala la cara del asesino con un puntero y le dice: éste; al que has de detener es a éste Entonces el gendarme se pone muy francés y le esposa y le lee sus derechos republicanos y le manda al calabozo a la espera de que llegue un juez con arrestos y le meta quince años por llevar pistola. Quince años que cumple enteritos, por cierto. En esta ocasión, la detención del jefe de logística de la ETA parece haber sido obtenida por ese sistema que se inauguró cuando Felipe González le enseño a Mitterrand las fotos de los asesinados por CARLOS la banda y cuando, con la otra mano, HERRERA le prometió comprarle a la factoría francesa el AVE que tenían planeado de Madrid a Sevilla. Mitterrand, que era un hijo de su madre- -como buen presidente francés- soslayó lo primero pero apreció singularmente lo segundo y prometió algo más de colaboración; es decir, prometió no obstaculizar los trabajos de la Guardia Civil en el territorio vecino, a la par que aseguró que sus uniformados silbarían mirando hacia otro lado mientras los españoles investigaban de rincón en rincón. Eso sí, el momento de la detención era francés: los que ponían las esposas, pegaban gritos, se hablaban por el gualqui y se hacían la foto eran los muchachos a las órdenes de Pa- rís, no la pandilla de verderones de Galindo. En esta ocasión que nos ocupa, los franchutes tenían razones para emprender la aventura por ellos mismos: la ETA les ha amenazado, crecen con excesiva impunidad ante sus propias narices y roban coches, pistolas y matrículas con una facilidad que da mucho que pensar acerca de la grandeur del país vecino. La permeabilidad con la que los socialistas españoles han querido asumir- -fundamentalmente el PSE- -alguna de las peticiones del mundo abertzale ha despertado las alarmas de Pirineos hacia arriba, y les ha puesto, por primera vez, literalmente en guardia. Francia no está para cuentos y con Sarkozy, normalmente, no se juega. Con Rubalcaba tampoco, de acuerdo, pero su margen de maniobra es otro. Puede, por lo tanto, que la detención haya sido una maniobra francesa o que haya estado instigada desde los despachos españoles de Interior. La duda no beneficia en absoluto al Gobierno español: casi es mejor que se justifiquen diciendo que los gendarmes franceses llevaban tiempo detrás de estos tres tipos detenidos. Si dan a entender que ha sido una reacción española al recrudecimiento del terrorismo callejero están reconociendo, de momento, que actúan cuándo quieren y dónde quieren, y que si no lo han hecho antes ha sido porque no les convenía. No se lo aconsejo al ministro del Interior: no está el horno para bollos como para hinchar el pecho y hacerse el fuerte: es mejor que la otra parte, los asesinos y sus representantes ilegales, piensen que los franceses les han traicionado antes de creer que ha sido, directamente, el presidente del Gobierno quien ha ordenado una acción así. De pensar que ha sido cosa francesa, Batasuna no tendrá razón para la irritación, ni la tendremos, en el otro lado, los que nos preguntamos por qué no les habían detenido antes. ¿O es que ha sido casualidad? Si Rubalcaba me quisiera como antes, se lo preguntaría. Hasta hablaríamos de Navarra...