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96 CIENCIAyFUTURO Medio ambiente MIÉRCOLES 29 s 11 s 2006 ABC Deshojando la Amazonia Como consecuencia de la tala de grandes extensiones de bosque para convertirlas en tierras agrícolas y pastos, la fragmentación de la selva recorta la biodiversidad del pulmón del planeta POR ARACELI ACOSTA MADRID. Los bosques húmedos de la Amazonia central contienen algunas de las comunidades de árboles con la mayor diversidad biológica jamás vista, con una media superior a 250 especies (con un diámetro de al menos 10 centímetros) por hectárea. Estas comunidades son fragmentadas hasta unos niveles alarmantes como resultado de la ganadería vacuna a gran escala, la agricultura de corta y quema, la rápida expansión de los cultivos de soja, la tala industrial y los incendios forestales. Así lo pone de manifiesto un estudio publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. La investigación incluyó el análisis de la suerte corrida por casi 32.000 árboles desde 1980, en lo que se considera el estudio experimental más amplio y prolongado realizado hasta ahora sobre la fragmentación de la cuenca del Amazonas, con una superficie de 7 millones de kilómetros cuadrados. Además, advierten de que los miles de árboles analizados son aquellos con un diámetro superior a 10 centímetros, por lo que previsiblemente los impactos de la fragmentación del bosque sobre las plantas de semillero y los árboles jóvenes sean aún más dramáticos El estudio demuestra también que los ejemplares que crecían a menos de cien metros de los bordes del bosque eran los más vulnerables. Según los científicos, el factor principal de esa degradación son los cambios ecológicos que ocurren en los márgenes de esas islas forestales. Cuando se fragmenta el bosque, los vientos cálidos de las llanuras adyacentes matan muchos árboles dice Henrique Nascimento, del Instituto Nacional para la Investigación Amazónica de Brasil. sequedad de la selva aumenta y se hace más inflamable, a medida que adelgaza la cubierta vegetal. Algo que contribuye al cambio climático, pues todo el carbono almacenado por la biomasa de la selva es liberado en forma de CO 2 a la atmósfera. Por tanto, y debido a que las comunidades de árboles son componentes cruciales en los ecosistemas forestales y albergan y sostienen una gran variedad de especies animales dependientes, la insistencia en fragmentar estos paisajes tendrá un gran impacto en la biodiversidad tropical. Más emisiones de CO 2 El pulmón del planeta se reduce a marchas forzadas, y a su vez la deforestación de la Amazonia provoca la liberación de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO 2) Son 200 millones de toneladas de CO 2 los que está liberando la Amazonia por la deforestación. Esta cifra, unida a la cantidad emitida por la quema de combustibles fósiles, convierte a Brasil en el mayor emisor con 500 millones de toneladas. Bajo las copas Según el científico brasileño, el estudio determina que la fragmentación produce una reestructuración completa de las comunidades de árboles. Los más vulnerables son los que sobreviven bajo las copas y que necesitan de animales como pájaros o murciélagos para esparcir sus semillas o el polen Con estas perturbaciones la Más detalles sobre este estudio: www. pnas. org Cuando se fragmenta el bosque, los vientos cálidos de las llanuras adyacentes matan muchos árboles Árboles milenarios Según el director del estudio, William Laurance, del Instituto Smithsonian de Investigación Tropical en Panamá, uno de los hallazgos de este análisis, en el que participan también el Instituto Nacional de Investigación Amazónica de Brasil y la Universidad de Harvard, fue la notable velocidad con la que las comunidades de árboles cambian como consecuencia de la fragmentación. Los árboles de las selvas húmedas pueden vivir siglos y hasta milenios. Por eso, ninguno de nosotros esperaba un cambio tan rápido. En sólo dos décadas, que es un segundo en la vida de un árbol milenario, el ecosistema ha sufrido una grave degradación Así, los investigadores encontraron que una quinta parte de los géneros de árboles más comunes han descendido en abundancia en los últimos 22 años. Estos cambios tan abruptos son sorprendentes afirman en el estudio, puesto que uno espera que las modificaciones en ejemplares de árboles que pueden vivir siglos e incluso milenios sólo pueden darse de manera lenta. Sólo una décima parte de los géneros se hicieron más abundantes. Modelo biomecánico que simula el funcionamiento de la potente mandíbula de Dunkleosteus terrelli MICHAEL LABARBERA El rey de las bestias un pez con una potencia de mordida de 5.000 kilos A. A. L. MADRID. Podía partir a un tiburón en dos, y probablemente fue el primer rey de las bestias El Dunkleosteus terrelli es un pez que vivió hace 400 millones de años, medía más de 10 metros y pesaba cuatro toneladas. Los científicos sabían desde hace tiempo que era un depredador dominante, pero una investigación de la Universidad de Chicago, publicada en la revista Biology Letters de la Royal Society, revela que la potencia de la mordida de este depredador era asombrosa: 4.950 kilos, rivalizando con los grandes cocodrilos y el Tiranosaurio Rex. La dentadura centraba la fuerza del mordisco en un área pequeña, la de los colmillos, imprimiendo una fuerza concentrada en esa exigua zona de 36.000 kilos por pulgada (2,5 centímetros) cuadrada. Pero más sorprendente aún es que este pez podía también abrir sus fauces muy rápido- -en sólo la quinta parte de un segundo- lo que creaba una fuerza succionadora de tal calibre que las presas acababan au- tomáticamente en su boca. Normalmente, un pez no tiene ambas facultades. Este formidable ser era un placodermo, un grupo de peces acorazados que dominaban los ecosistemas acuáticos durante el periodo Devoniano, hace entre 415 y 360 millones de años. Las afiladas mandíbulas del Dunkleosteus sugieren que se encontraba entre los primeros vertebrados que abrían con rapidez sus fauces y empleaban un potente mordisco para capturar y desmembrar a las presas antes de devorarlas.