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94 MIÉRCOLES 29- -11- -2006 ABC CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo En España, cerca de un 40 por ciento de las mujeres embarazadas no abandonan el tabaco durante la gestación, según datos del Ministerio de Sanidad REUTERS Hijos programados para fumar Las personas cuyas madres fumaron durante su gestación tienen tres veces más posibilidades de convertirse en fumadores antes de cumplir los 14 años N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. De madre fumadora, hijo fumador. Investigadores australianos han demostrado que el tabaco durante la gestación produce un efecto directo en la predisposición a fumar al llegar a la adolescencia. No es una relación casual. Los científicos de la Universidad de Queensland llegan a esta conclusión tras estudiar a más de 3.000 madres y a sus hijos, en una investigación a largo plazo que comenzó en 1981 y concluyó cuando los niños nacidos cumplieron 21 años. Durante ese tiempo pudieron ver los diferentes hábitos de los hijos de madres fumadoras que no dejaron el tabaco en la gestación, de aquéllas que lo abandonaron durante los nueve meses de embarazo y de las que nunca fumaron. Los resultados no ofrecen dudas: la proporción de jóvenes que empezaron a fumar antes de los 14 años se triplicaba en los hijos de madres fumadoras, y se duplicaba después de esa edad. Lo más sorprendente es lo que ocurrió con los adolescentes cuyas madres dejaron de fumar en la gestación y continuaron con su hábito tras dar a luz. El comportamiento de estos chicos fue similar al de los jóvenes de madres que nunca fumaron. Es como si la exposición prenatal al tabaco pudiera programar a los futuros fumadores, escriben los autores en la revista Tobacco Control donde publican su estudio. Madre e hijo, los riesgos Complicaciones en la gestación: el tabaco aumenta el riesgo de embarazo ectópico (fuera del útero) de placenta previa y de parto prematuro. En el embrión y el feto: muerte súbita del lactante, alteraciones de la inmunología fetal, malformaciones congénitas y daños genéticos. En el niño: cambios del comportamieno, problemas de aprendizaje y trastornos respiratorios. Dejarlo durante 9 meses No es la primera vez que se sugiere que los hijos de fumadoras tienen más posibilidades de convertirse en adictos a la nicotina. Pero sí la investigación más amplia que tiene en cuenta los distintos comportamientos, e iguala los efectos de las no fumadoras con las que lo dejaron al saberse embarazadas. Lo que ofrecemos es un incentivo más a las mujeres para persuadirlas de que no fumen o, al menos, que no lo hagan durante la gestación para no dañar a sus hijos señalan. La nicotina atraviesa la placenta y actúa directamente sobre el embrión y el feto durante su desarrollo. Además de propiciar otros daños, prepara al cerebro para engancharlo a la nicotina en un momento crítico del desarrollo cerebral. En ese periodo, la nicotina puede modificar el sistema dopaminérgico que refuerza los efectos de varias clases de drogas- -incluida la nicotina- -y altera la respuesta de este sistema a los efectos de la nicotina años después escriben los investigadores de la Universidad de Queensland. De forma indirecta, también ejerce su poder. Condena al feto a una peor nutrición, al reducir el aporte sanguíneo a la placenta. Por eso, la futura dependencia a la nicotina no es el único peligro de los niños gestados al humo del tabaco. Hasta hace pocos años sólo se mencionaba el bajo peso al nacer como el mayor riesgo. Los últimos estudios se decantan por ofrecer una visión mucho más negativa, tanto por la exposición directa como pasiva. Desde problemas respiratorios (asma, infecciones) a dificultades de aprendizaje y de comportamiento infantil. Un estudio de la Universidad de Navarra y el Hospital Virgen del Camino demostró hace un año que el humo incluso podría provocar daños genéticos en el feto, tras estudiar muestras de cordones umbilicales. También se ha descrito un ma-