Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
88 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 29- -11- -2006 ABC Los funcionarios que me critican son delincuentes y lo van a pagar Pese a hacer evidentes esfuerzos, Rosa Regàs terminó por perder el talante ante las críticas de la portavoz del PP en su comparecencia en el Congreso JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. Está claro que Rosa Regàs no hace buena digestión de las críticas Con el diagnóstico político del problema, la portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Beatriz Rodríguez- Salmones, resumía la larga comparecencia de Rosa Regàs, directora de la Biblioteca Nacional, ante la Comisión de Cultura. Sus polémicas gestión y digestión fueron, por tanto, los términos que delimitaron esta interesante jornada parlamentaria. Gestión digestión: Pese a los evidentes esfuerzos de no salirse del guión preestablecido- -un resumen muy optimista de su gestión de dos años y medio que Regàs había estado leyendo durante casi dos horas- -la escritora no pudo contener una erupción de su proverbial genio ante la primera pregunta incómoda de la diputada popular. Se le cortó la digestión de la crítica nada más llevársela al oído. Y empezó a repartir: primero le dijo a la diputada popular que yo no sabré gestionar, pero usted no tiene ni idea de lo que es la Biblioteca Nacional. Aunque haya entrado allí, usted no sabe nada Después a la prensa: Me llueven las críticas: algunas pueden ser ciertas, la mayor parte son falsas y muchas son soeces Como escritora, escogió el adjetivo soeces- -es decir, bajas, groseras, indignas y viles (no legítimas o ilegítimas, pertinentes o impertinentes) aportándolo al feraz vocabulario del parlamentarismo español, donde la cultura y el ingenio siempre brillan, como la gentileza. El elegido y el broche de oro Especialmente enjundioso fue el rifirrafe con la diputada popular sobre los cuatro gerentes que ha necesitado Regàs en sus dos primeros años de (di) gestión. A uno de ellos, elegido por ella para la Biblioteca, dedica ahora críticas tan duras que traslucen alguna cuestión personal. Así lo relató ella misma: El primero era un TAC (Técnico de la Adeministracion Civil) y pidió la baja después de cuatro meses por problemas personales. El segundo encontró una situación mejor en el ministerio de Sanidad. El tercero no era TAC, era profesor de Universidad y seguramente fue él mismo el que se dio cuenta de que la Biblioteca le venía grande, porque despues de cuatro resbalones importantísimos pidió darse de baja. Ahora tenemos otra TAC que se ha convertido, aunque parezca Rosa Regàs perdió la calma en el turno de preguntas una cursilada, en el broche de oro del equipo del que me siento muy orgullosa Caza de brujas: En este contexto se puso muy seria con algunos trabajadores que actúan de mala fe, quienes han manipulado las cifras y han faltado al sigilo propio de los funcionarios. Pero esos lo van a pagar masculló entonces la escritora. -Yo querría más bien que hablásemos de transparencia- -interpeló Rodríguez- Salmones- Los funcionarios deben cumplir su deber, pero la Administración debe ser transparente. ¿No le parezco yo transparente? -espetó Regàs transparentando un cambio de talante. -No en lo que estamos diciendo. Hay una caza de brujas cuando usted dice: lo pagarán. ¿Caza de brujas? -se indignó Regàs fuera de micrófono- -Son delincuentes y lo pagarán. Alguna vez en la vida lo pagarán- -se escuchó claramente. Más adelante concluyó: Dimes y diretes. Sólo puede ser una persona la fuente de tanta mala fe. Yo tengo la conciencia tranquila. Pero les pediría que saquemos la Biblioteca Nacional de los dimes y diretes de la política. Si usted necesita información, yo se la daré. Por mucho que he buscado no he encontrado nada que esconder, por mucho que cierta prensa siga insultándome (sic) Prioridades cuestionadas: La intervención inicial de Regàs había sido muy exhaustiva- -tal vez en exceso- -en cuanto a la explicación de su plan estratégico de la Biblioteca Nacional, un conjunto de proyectos y análisis de la situación actual. Pero- -tal y como le criticó la diputada Rodríguez- Salmones- -para estar a dos años y medio ya de su nombramiento, la información que la escritora aportaba carecía de suficientes medidas para atajar los problemas. Su plan no tiene calendario ni presupuesto, saben ustedes estudiar, analizar y diseñar, pero no ha traído el anuncio de una sola medida para atajar los problemas fundamentales, los que afectan a los trabajadores y que el Ministerio admitía como graves en su comunicación del pasado 26 de octubre dijo la diputada. Biblioteca o centro cultural. Regàs trató de llevar el debate, con el apoyo sin fisuras del diputado socialista Antón Louro, a la importancia de organizar cuantos más actos culturales mejor como otro modo de promover el conocimiento de la Biblioteca Nacional y sus fondos. Aseguró que en época del PP la institución era sólo el lugar donde algunas empresas ofrecían sus productos mientras que ahora son prácticamente todos los actos de producción propia. Exposiciones, conferencias y otras actividades no han costado, según Regàs, el millón y pico de euros que fuentes del Ministerio de Cultura confirmaron en su día a ABC, sino que gracias a la colaboración de Caja Madrid y Alma, además de la gran cantidad de pa- La productividad y el cambio en el modelo jurídico MADRID. El repaso de la directora de la Biblioteca Nacional a las seis líneas estratégicas de su plan concluyó con el reconocimiento de que falta poner en marcha la renovación tecnológica para alcanzar el ritmo de digitalizaciones que la Biblioteca merece. Para 2008 sí tienen previsto pedir un aumento de 5 millones de euros en el presupuesto. Aún está en periodo de estudio la posibilidad de convertir en una Agencia la Biblioteca, como el INAEM. El PP ofreció su apoyo debido a los graves problemas, sobre todo porque Regàs y el socialista Louro insistieron en que el esfuerzo por organizar actividades culturales y convertirse en biblioteca de las lenguas del Estado es ya un encomiable esfuerzo. En cuanto a la política de personal, Regàs no aceptó que hubiese problemas de movilidad de los funcionarios y se enfadó cuando la diputada popular le pidió cuentas del arbitrario y ofensivo complemento de productividad del director cultural, Pedro Molina (al oírlo, éste se revolvió y le dijo a la gerente: ¡Qué es esto! Lo impusimos para igualarle el sueldo al resto del equipo dijo.