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ABC MIÉRCOLES 29- -11- -2006 Correa, dispuesto a expulsar de Ecuador al representante del Banco Mundial 37 Benedicto XVI hace una firme defensa de la libertad religiosa La fe en Dios, dice el Pontífice, es un factor de enriquecimiento de la sociedad J. V. BOO ANKARA. La prueba de que se pueden decir cosas incómodas sin perder las buenas maneras fueron los llamamientos del Papa a la libertad religiosa en Turquía y los de su interlocutor Alí Bardakoglu a superar la islamofobia, formulados ayer con toda corrección en Ankara. En su discurso al Departamento de Asuntos Religiosos, Benedicto XVI subrayó que la libertad religiosa, garantizada institucionalmente y respetada en la práctica tanto por los individuos como por la comunidad, constituye una condición necesaria para que los creyentes puedan contribuir lealmente a la edificación de la sociedad Se refería implícitamente a las numerosas limitaciones que sufren los cristianos a pesar de que la Constitución turca afirma ser laica y proclama el principio de no discriminación. En su encuentro con el Cuerpo Diplomático, el Papa manifestó su respeto a un régimen laico, que distingue claramente la sociedad civil de la religión, permitiendo a cada una ejercer su autonomía en su propio ámbito y respetando la esfera de la otra Benedicto XVI aplaude la laicidad del Estado pero se opone al laicismo que es su uso agresivo contra la religión. En esa línea, afirmó que la presencia de las religiones es un factor de progreso y enriquecimiento de la sociedad precisando al mismo tiempo que las religiones, por su parte, no deben intentar ejercer directamente un poder político, porque no están llamadas a eso. Y, en particular, deben renunciar absolutamente a justificar el recurso religioso a la violencia El peligro del fundamentalismo está a la vista de todos, y el director del Departamento de Asuntos Religiosos, Alí Bardakoglu, clarificó en su discurso ante el Papa que nosotros los musulmanes somos contrarios a cualquier tipo de violencia o terrorismo. Lo rechazamos y lo consideramos un delito contra la humanidad. Según nuestra religión, matar a una sola persona inocente es un pecado y es un delito grave Al mismo tiempo, Alí Bardakoglu se quejó de que en los últimos tiempos, la historiografía presenta el islam como una religión que causa la violencia, que se difunde por la Tierra gracias al uso de la espada Era una referencia implícita a la cita del emperador bizantino en el discurso de Ratisbona, que el supervisor de la jerarquía musulmana en Turquía aprovechó para denunciar la difusión de la islamofobia Dos monjas preparan el altar en la Casa de Santa María en Éfeso, que hoy visitará el Papa REUTERS HORIZONTE Ramón Pérez- Maura EL PAPA DE LA RAZÓN L o que está en juego en la visita de Benedicto XVI a Turquía es el predomino de la razón sobre la irracionalidad. El choque provocado por el discurso del Papa el pasado diciembre en la Universidad de Ratisbona no fue en verdad por la cita de Manuel II Paleólogo sobre el carácter violento de la doctrina promovida por Mahoma- -lo obvio no se discute- sino por razones mucho más profundas. Benedicto XVI sostuvo que el verdadero diálogo entre el islam y el catolicismo no es posible porque ambas religiones tienen visiones contrapuestas del papel que juega la razón en el conocimiento de Dios. Mientras que para el catolicismo la razón es esencial para comprender e interpretar a Dios, para el islam Dios está por encima de la razón. Es algo tan elevado que la razón no puede alcanzarlo. De ahí que los teólogos más próximos al Papa reconozcan que lo que Benedicto XVI quería decir era que si se tiene una visión de Dios en la que éste es tan trascendente que se sitúa sobre toda categoría humana, incluyendo la racionalidad, se está justificando la irracionalidad. Y de ahí a justificar la violencia irracional- -incluyendo el terrorismo- -como manera de propagar la fe sólo hay un paso. Y muy corto. Es en ese contexto en el que el diálogo entre católicos y musulmanes se torna casi imposible. Los católicos pedimos que la razón sea una piedra angular, pero los musulmanes no lo aceptan porque su dios está por encima de la razón. Las consecuencias de este choque trascienden a la visita que empezó ayer, claro. Pero precisamente por eso tiene especial valor el gesto de Benedicto XVI de acudir a Turquía. Es una tierra en la que la semilla del Evangelio no sólo lo tiene difícil para dar fruto, sino que hace ya muchos años que se angosta sin aparente remisión. Pero lo más importante es el valor de la libertad derivada de la razón que está en el núcleo de nuestra civilización. Es un elemento esencial promovido por la cristiandad desde hace siglos hasta ser seña de identidad de nuestra cultura. El problema vendría si el gran teólogo que es Benedicto XVI baja a la arena política y promueve el ingreso de Turquía en la UE. Ahora es cuando algunos preguntaríamos: ¿Y para eso protestó tanto el Vaticano cuando no se incluyó la referencia a la raíces cristianas en la Constitución Europea?