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ABC MIÉRCOLES 29 s 11 s 2006 ESPAÑA 31 Diluvio sobre la Xunta La fachada atlántica de Galicia quedó anegada de nuevo por las lluvias. La estampa del caos se repite, entre la indignación de los afectados por la actuación del Ejecutivo que preside Touriño POR ÉRIKA MONTAÑÉS CALDAS VILLAGARCÍA. La noche ha sido larga. Muy larga. Con el cansancio visible en sus rostros, los vecinos de Caldas de Reis (Pontevedra) se desayunan entre aparejos de limpieza y el barro enfangando sus casas, garajes, locales... El agua no ha respetado nada. ¿Qué haría usted si le inundasen su casa con 128 litros por metro cuadrado en dos horas? se lamenta de la impetuosa tromba de agua registrada entre la una y las tres de la madrugada del martes. Y la respuesta es la que dan otros muchos aquí, o unos kilómetros más al este, al pie de la fachada atlántica gallega, en Villagarcía de Arosa: Sólo te queda limpiar, pero lleno de impotencia Los hay que prefieren volcar su indignación contra el colapso de los servicios de emergencias, si bien es cierto que el temporal que azotó ayer la comarca del Salnés sorprendió a vecinos y expertos, que no habían previsto lluvias tan torrenciales. Andrés, de Villagarcía, rememora los cuatro meses de espanto que han sufrido y arremete contra el barro y las ramas que ha traído el segundo desbordamiento del río O Con desde los montes incendiados durante el verano. casco urbano de Caldas, suma dos metros de altura. La estampa que nos regala Villagarcía de Arosa parece sacada de un surrealismo ficticio: profesores barriendo los restos de un colegio ahogado, decenas de coches abrazándose en las aceras inservibles por el lodo, varias grúas remolcando un camión de bomberos... En el camino, además, ha quedado un gran socavón abierto al horadarse la carretera por la lluvia, donde han ido cayendo, como fichas de dominó, un coche tras otro. Nueve en total, uno de ellos de la Guardia Civil y otro de la empresa que reparaba la Vía Rápida del Salnés, la principal arteria de comunicación de Pontevedra. La normalidad tardará mucho en recobrarse en la capital de la ría de Arosa, en Cambados, O Grove o Caldas. Ahora toca hacer balance de daños. Hace sólo diez días que hicieron el último. Aula de un colegio de Villagarcía de Arosa, tras el último temporal EFE Remando hacia la normalidad A Andrés, por primera vez, ayer le dio la razón el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, quien amén de la tan recurrente excepcionalidad de las precipitaciones, además de la coincidencia de las lluvias con la pleamar, adjudicó las inundaciones al desborde de las canalizaciones efectuadas y la aportación derivada de la escasa vegetación de los montes después de los incendios A esos argumentos, el consejero de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, añadió el urbanístico: Hay una fórmula que da mal resultado, las edificaciones construidas en las salidas de los ríos o espacios ganados al mar Lejos de la arena política, otra, la que encharca todo el