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ABC MARTES 28- -11- -2006 El Athletic fulmina a Sarriugarte y hoy ratificará a Mané como su sucesor Es el tercer entrenador de Primera destituido en lo que va de temporada 95 DE RECOGEPELOTAS A ICONO GAY Recogía balones en San Paolo cuando Maradona jugaba en el Nápoles sHoy es considerado en su país como un personaje para la comunidad homosexual POR J. ÁVILA MADRID. Fabio Cannavaro nació en Nápoles (13- 9- 73) una región secuestrada social y económicamente por la camorra. Ahí, entre redadas y escaramuzas, encontró en el fútbol una vía de escape. Era la época dorada del balompié en la zona gracias al maná de Maradona. Destroza sus primeras botas a los ocho años en los campos de tierra de Fuorigrotta. A los once llega al Nápoles. Es la etapa dorada. Se había proclamado campeón de Italia por primera vez en su historia y Fabio, recogepelotas en el estadio San Paolo, vivió en primera persona la hazaña. En aquel equipo estaba el dios futbolístico, pero él siempre se fijó en el central Ciro Ferrara. El joven defensa coincide en un entrenamiento con Maradona, contra quien se emplea a fondo. Un dirigente napolitano le llamó la atención por una dura entrada sobre el 10 pero éste le defendió: Bravo, eso es que va bien Ya sin Diego, debutó en 1993, en plena revolución en el equipo, y aguantó hasta 1995. Fue traspasado al Parma, donde se haría hueco junto a Buffon y Thuram. Logró la Copa de Italia, la Copa UEFA y la Supercopa italiana. En el 2002 saltó al Inter y en 2004 recaló en el Juventus. zalete de la selección italiana y con la Copa de Oro en sus manos. Su mente rebobinó su vida a la velocidad de la luz. La calle, los campos de tierra, el chándal de los juveniles, Nápoles, Maradona... Convino que su vida no había sido fácil. Rompió a llorar de emoción en la intimidad por su mujer, por sus hijos, por su esfuerzo... Luego llegó el descenso a la Serie B del Juventus y la llamada del Madrid. No deseaba el cambio de aires, pero las circunstancias mandaban. Capello, el Madrid, Ronaldo, Beckham... La oferta era demasiado excitante como para rechazarla. Rescató las maletas y sacó los billetes de avión. No ha sido fácil su adaptación. Tampoco a la ciudad. Estuvo enclaustrado más de un mes en una suitte del Hotel Mirasierra en compañía de su mujer, sus tres hijos y su suegra. Un calvario. Baste una anécdota para resumir la cuarentena. El director del hotel despidió a la familia Cannavaro con una sonrisa de oreja a oreja. Esa convivencia entre cuatro paredes influyó en su rendimiento en el Madrid. Su perfil sobrepasa las fronteras de lo deporitvo. Es considerado en su país como un ícono gay para la comunidad homosexual. Declaró, a raíz de un reportaje de moda que hizo casi en paños menores, a la prensa de su país que se siente incomodo por ser considerado un sex symbol y dice que no sería de su agrado saber que en el vestuario hubiera jugadores homosexuales ya que en el se debe caminar desnudo y no le gustaría sentirse observado. Enrique Ortego PER PIACÉ O PALLÓ, O PALLÓ a lo tiene. Cannavaro se pasó varios meses pidiendo un balón furtivo en un anuncio publicitario y ayer le dieron uno de oro. Algo inimaginable para un scugnizzo como se conoce a los chavales napolitanos que se pasan el día jugando en la calle. Por eso ayer, desde París y con el Balón de Oro en las manos, se acordó de sus orígenes y se lo dedicó a los scugnizzi de su Nápoles natal. Una compañía eléctrica eligió a Cannavaro como bandera publicitaria. Jugaba al fútbol con un grupo de niños y el balón siempre acababa en una parcela vallada. Fabio era el encargado de ir a buscarlo ante el ya desesperado dueño del solar. Per piacé o palló... (por favor, el balón) repetía en el más puro napolitano. Con el tiempo el balón es suyo. Y ahora que lo estrecha contra su cuerpo, media Europa se lo discute. Así somos los humanos. Nos pasamos la vida reivindicando que los defensas también tienen su corazoncito y que Baresi o Maldini han hecho méritos suficientes para ganar este galardón y ahora que se lo dan a un defensa, casi ninguno estamos de acuerdo. Si a Cannavaro le hubieran dado el Balón de Oro del Mundial nadie lo hubiera discutido. Se lo mereció más que Zidane. Pero antes y después de la cita mundialista, no ha acaparado más méritos que otros. Su primer semestre en el Juventus fue pasable, pero este segundo en el Madrid deja bastante que desear. Posiblemente, es el mismo de siempre, pero ha cambiado de territorio. El fútbol español nada tiene que ver con el italiano. Allí se vive para defender y un 0- 0 no deja descontento a los equipos. Aquí, sí. Se considera que ambos han perdido dos puntos. En Italia, salvo los muy grandes, el resto de los equipos ataca con uno o dos hombres. En la Liga, el más timorato ataca con cuatro o cinco. Y se tiran paredes, se busca el regate, el desborde, se juega a ras de suelo... Y a todo eso Fabio no estaba acostumbrado. Por eso sufre tanto. Y lo que le queda. Y Desilusión en Corea En este equipo mantiene su liderazgo en el centro de la defensa y suma dos Ligas a su palmarés. Cannavaro se había ganado el respeto de la afición y de la prensa especializada. Pero en su cabeza le invadía una idea casi temeraria. Un título con la selección absoluta. En el Mundial 2002 fue suplente y nada pudo hacer para evitar el desplome en octavos de final frente a la anfitriona Corea. La revancha, en Alemania. Su sueño se cumplió cuatro años más tarde. La plácida noche berlinesa del 9 de julio se convirtió en un escenario idílico e imborrable para el chaval que corría en una banda del San Paolo. Ahora estaba en el epicentro del mundo, con el bra- Un digno palmarés 1 Mundial (Alemania 2006) 1 Subcampeonato de Europa (Bélgica y Holanda 2000) 1 Copa de la UEFA (Parma 98 99) 2 Copas de Italia (Parma (98 99 y 2000 01) Las 2 Ligas con el Juventus (04 05 y 05 06) han sido invalidados por fraude. REUTERS