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ABC MARTES 28 s 11 s 2006 CULTURAyESPECTÁCULOS 87 PREMIO NACIONAL DE LAS LETRAS ESPAÑOLAS Las denominaciones de origen sólo valen con el vino Rául Guerra Garrido, escritor Raúl Guerra Garrido recibió ayer el Premio Nacional de las Letras, concedido por el Ministerio de Cultura al conjunto de una obra y dotado con 30.000 euros. Nacido en Madrid en 1935 y berciano de vocación, vive en San Sebastián desde hace años. FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. -Usted se ha maniAfortunadamente están ahí presentes. Toquemos madera, para que podamos seguir contando algunos problemas pendientes. ¿Son mejores las tripas que el corazón o el cerebro? -Escribes con todo, pero, desde luego, si lo dejamos todo para el cerebro puedes dedicarte a otra cosa. La literatura y el arte se hacen sobre todo con las tripas. festado a menudo contra los premios. ¿Este es distinto? -Hombre, yo siempre he dicho la pequeña boutade de que deberían concederlos por orden alfabético. En cualquier caso, ha sido una sorpresa, porque no sabía por qué letra iba, y es un premio muy significativo. No te presentas, no te lo dan a una obra concreta, sino al conjunto, con un jurado cualificado. miliar en varias ocasiones. ¿Escribir es forma de escapar de la barbarie o un triste consuelo? -Preferiría no hablar de esto, pero al final todo se convierte en literatura. Yo tengo una novelita, un cuaderno secreto en el que al final prácticamente lo que cuento es esto. -Ha presidido la Asociación Colegiada de Escritores. ¿Sirve de algo asociarse en un oficio tan individualista? -Escribir es un trabajo individualista, pero eso no significa que no pueda asociarse. Gracias a esa asociación ahora hay un interlocutor válido del gremio ante la Administración. -Como persona comprometida con la libertad, ¿cómo ve el llamado proceso de paz? -Insisto en que preferiría que la entrevista no fuera por ahí, pero, de entrada, no lo veo nada bien. Soy pesimista, porque he vivido ya muchos procesos muchas veces. Ojalá me equivoque. -Pero siempre generan alguna desconfianza. -Tal como está el mercado, una editorial es una empresa y no puede dejar al azar algo en lo que se juega el dinero. Con los premios todo es relativo. El verdadero valor radica, primero, en si eso te ha servido para sacarte los demonios de dentro y, segundo, si te permite sintonizar con tus lectores, tus cómplices. Lo demás puede ser vanagloria, dinero o, yo qué se, sexo, drogas y rock and roll. -Savater ha destacado su integridad. ¿Hasta qué punto es importante esa cualidad en un escritor? El debate pareció avivarse con el caso Günter Grass. -No sabía que lo había dicho Fernando, pero él es un caso de integridad y le agradezco mucho que lo haya dicho. -Cambio de tercio, pues. Cuando escribe, ¿se le amontonan las historias en la cabeza o sufre con cada parto? -La verdad es que estas cosas vienen muy entremezcladas. No sabes muy bien cómo te salen. Vienen de una zona muy oscura, te tienen que salir de las tripas. Tiras de un hilo y no estás seguro de qué va a salir y dejas un ovillo que retomarás. -Usted es un gran aficionado al cine. Le gusta Buñuel y su novela La mar es mala mujer ha sido adaptada a la pantalla. ¿Tiene otros proyectos? ¿Le gustaría involucrarse más en la creación cinematográfica? -La verdad es que sí. Hay una novela, El año del Wolfram Raúl Gerra Garrido, en la presentación de su última gran novela que me habría gustado ver en cine, pero por una razón o por otra nunca ha salido, aunque he tenido tres o cuatro guiones. No estaría mal el premio para poner este deseo sobre la EFE mesa. Hablemos de ello, a ver si alguien se anima ahora. -Pero nunca ha escrito directamente para el cine, ¿verdad? -No. La verdad es que el guión es otra cosa, el instrumento, con una función de síntesis, y uno se sintetiza muy mal a uno mismo. Pero hay una parte en la que sí me gusta participar, los diálogos. -Como farmacéutico de profesión, ¿se considera un alquimista de la palabra y la memoria? -La verdad es que mi icono farmacéutico en ese sentido siempre ha sido León Felipe, por una prosa poética donde habla del dolor como algo muy terapéutico y literario. -En sus libros parece firme defensor del viaje interior o, en todo caso, de no salir de España. -El verdadero viaje siempre suele ser el viaje interior y si es exterior, con la suela de los zapatos, que es como se conquista el paisaje y como verdaderamente puedes reflexionar sobre tu interior, captando lo que hay alrededor. José María Pozuelo Yvancos VASCO DE ELECCIÓN ue Raúl Guerra Garrido haya recibido el Premio Nacional de las Letras en un año como éste, plenamente barojiano, parece una sonrisa del destino y termina resultando una doble felicidad. Cuando se cumplen además treinta años de que ganara el Premio Nadal de 1976, por su formidable Lectura insólita de El Capital que avanzaba en un primer secuestro de un industrial algu- ¿Cómo escribe un madrileño en el País Vasco? -Las denominaciones de origen sólo son buenas para los vinos. Yo además me siento muy leonés, muy castellano. Uno es de muchos sitios, porque además no son incompatibles. Uno de los problemas que hay en España es que estamos teniendo disyuntivas, esto o lo otro, y lo que hay que hacer es copular, que sea esto y lo otro. Q -Le han quemado la farmacia fa- nas de las que serían tragedias que una sociedad tan compleja como amada iría sufriendo luego en secuestros más radicales y cruentos. Fuera de estas coincidencias, más importante me parece que Raúl Guerra Garrido sea reconocido literariamente como el pedazo de escritor que es desde que en Cacereño plantease el problema del inmigrante, hasta que en su espléndida y reciente La Gran Vía es New York mostrase de magistral modo toda la historia de un siglo de España a partir de esa calle madrileña. Lo que más me ha gustado siempre de Guerra Garrido es que nunca ha olvidado que literatura y libertad tienen el mismo comienzo y corren la misma suerte. Sobre todo cuando se ha visto obligado a ser portavoz de una libertad ansiada y negada para tantos, y por consiguiente incómodo intelectual no orgánico. Porque Guerra Ga- rrido es mucho más vasco que quienes le han perseguido por no serlo de origen o por no haber callado o asentido con la barbarie xenófoba. Ser donostiarra de querencia, haber fundado revistas, haber animado la cultura de aquella ciudad que eligió fuera su patria, nos ha mostrado a todos que patria, además de ser, como marca el etimon latino, el lugar de los padres, puede ser el lugar de donde uno quiere ser y ha elegido para vivir. Raúl Guerra Garrido ha hecho de la literatura lo que también ha querido para su San Sebastián elegido: un espacio para hablar, para escribir, disentir, aplaudir o criticar, o lo que es lo mismo, para ser un hombre libre. Parece sencillo pero muy pocos lo han dicho tan claro y tan alto. Felicidades a este vasco de elección y al jurado, porque nos ha hecho con su reconocimiento un poco más libres. -Lo único malo del premio es que ya no recibirá el Cervantes, que se falla en unos días. -Esperemos que no sean excluyentes.