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4 OPINIÓN MARTES 28 s 11 s 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Director general: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar EL POPULISMO CONQUISTA ECUADOR L EL PSOE SE RETRATA CON RABIA S I lo que pretende el PSOE con su vídeo sobre la tregua etarra de 1998 es demostrar que Aznar hizo concesiones a los terroristas, lo primero que debería hacer es corregir la incongruenciadesu discurso sobre la supuesta intransigenciadel anterior presidentedel Gobierno, al quelos socialistas no han dudado en calificar de fábrica de nacionalistas O Aznarera un blando oAznar eraun halcón. Elproblemadelvídeo socialista es que resulta una burda maniobra de distracción sobre lo verdaderamente importante, que es el estado crítico en que se encuentra el proceso de negociación con ETA y, por tanto, el gran riesgo asumido por Zapatero, quien ha elegido a Aznar para enjugar preventivamente su fracaso. Recurrir a los archivos y hemerotecas para recordar lo que hizo Aznar entre 1998 y 1999 es una prueba de que el Gobierno no tiene mejores argumentos para defender su posición actual ydequesu precariedad política loha llevado aun táctica desesperada de manipulación del pasado. Pero, lejos de obtener un beneficio para su posición, Zapatero corre el riesgo de empeorarla, porque si todo lo que puede reprochar al PP es una serie de licencias verbales y el acercamiento de presos, pronto se Además, la recreación de aquel momento político siempre será un arma de doble filo para los socialistas, quienes parecen olvidar que los gestos del Gobierno de Aznar en política penitenciaria- -incluidos los acercamientos y terceros grados- -fueron una petición expresa del secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, durante la reunión que ambos mantuvieron en La Moncloa pocos días después del anuncio de la tregua; y pasan de puntillas sobre el hecho de que el Congreso aprobó por unanimidad- -es decir, con el apoyo del PSOE- en noviembre de 1998, un cambio en esa política penitenciaria, en la forma mejor que propicie el final de la violencia Así, era muy fácil que la oposición socialista apoyara al Gobierno de Aznar, quenunca se reunió en secreto con los etarras para preparar la tregua, como ha hecho el PSOE, ni cedió a la creación de mesas de negociación política de los objetivos de ETA, como también ha hechoelPSOE, aunqueahora el procesoestéestan- cado, más por la imposibilidad del Gobierno de atender compromisos previos que por su virtual firmeza frente a la banda. Pero no debería ser este juicio retrospectivo el debate sobre el alto el fuego de ETA, aunque el PP esté legitimado para entrar en él y poner de manifiesto todas las diferencias entre las gestiones de Aznar y Zapatero y recordar al PSOE que la historia siguió con el Pacto Antiterrorista, laley dePartidos y la ilegalización de Batasuna. Lo que pretende el PSOE es legitimar sus errores en esta treguacon una descalificación retrospectiva del PP La clave del laberinto en el que está Zapatero es que ha reconocido a ETA y a Batasuna la condición de interlocutores políticos, y nada de esto hizo Aznar. Y precisamente por no aceptar la negociación política con los etarras, aquella tregua fue revocada por ellos. De todas formas, la comparación sirve para recordar cómo el Gobierno del PP implicó a la oposición socialista, cómo informaba a los partidos y cómo daba cuenta a la opinión pública de cada paso relevante. Este vídeo descalifica al PSOE en fondo y forma. En el primer caso, por las inexactitudes de que se nutre; en el segundo, por la rabiosa desmesura verbal con que lo ha dado a conocer. Además, priva al PSOE de cualquier autoridad para pedir al PP que no haga oposición partidista con el terrorismo. Es una iniciativa que transmite crispación, encarnada en su secretario de Organización, José Blanco, y que desvela el cinismo de Zapateroal pedir el apoyo delPP- -comohizo el pasado domingo- -a sabiendas de que al día siguiente su partido iba a asestar este golpe alevoso contra la unidad democrática. Es, además, una ofensa gratuita a las víctimas, cuya protesta pacífica y multitudinaria del sábado ha sido replicada con una nueva manipulación histórica. Sin duda, el vídeo retrata al PSOE, que demuestra no aprender que la política de gestos hacia ETA es inútil. Lo que importa es saber qué han hecho Zapatero y el PSOE, porque son ellos quienes han pactado la tregua con ETA: el vídeo que la opinión pública desearía conocer es el de las conversaciones- -tantas veces negadas por los socialistas- -de Eguiguren con Otegi mientras ETA seguía matando, y el del Gobierno de Zapatero con los etarras en Ginebra. EL PAPA DE LA CONCORDIA B ENEDICTO XVI llega hoy a Turquía en un viaje oportuno y valiente, no exento de riesgos de todo tipo a pesar de las medidas de seguridad desplegadas. El Papa lleva consigo un mensaje de concordia y conciliación, que es en realidad el mismo que ha transmitido desde el primer día de su pontificado. La finalidad de justificar el odio por medio de argumentos falsos es la única explicación posible para la interpretación profundamente injusta del discurso de Ratisbona. La mala intención de quienes buscan atizar el conflicto les lleva incluso a ignorar las aclaraciones y precisiones (que no rectificación) prodigadas por la Iglesia católica en prueba de buena voluntad. Muy pocas personas gozan de la capacidad que tiene el Papa actual para expresar el sentido exacto de sus palabras, producto de una formación excepcional en el plano filosófico y teológico. Benedicto XVI expone sus ideas con todo rigor, gracias a su lucidez intelectual y elegancia literaria. Nada había ni hay en sus palabras que pretenda ofender a los creyentes del islam. Tal vez por ello, los organizadores de la manifestación en Estambul- -plagada de ofensas hacia el ilustre visitante y hacia todos los católicos- -han reunido apenas a 50.000 personas, cuando esperaban la concurrencia de más de un millón. Tal vez no sea tan fácil manipular los sentimientos de una sociedad que tiene ahora la oportunidad de demostrar ante el mundo entero su madurez democrática. No sería coherente aspirar al ingreso en la Unión Europea, donde se exige respeto y garantía de los derechos y libertades fundamentales, a la vez que se ofrece una imagen dogmática e intransigente. Parece que el Gobierno de Ankara matiza su hostilidad inicial. Erdogan, un primer ministro que vive en un juego de equilibrios a veces imposibles, rectifica a medias su inaceptable posición anterior, aunque se limita a estar presente en una entrevista de puro trámite en el aeropuerto, una actitud insuficiente a todas luces e impropia de un gobernante responsable. No obstante, el tono de las autoridades turcas es claramente más moderado, con apelación a las reglas de la hospitalidad, para que la visita sea un éxito. La expectación despertada se refleja en un seguimiento internacional digno de los acontecimientos históricos. En efecto, el Papa emprende un viaje necesario y conveniente, buena prueba de su vocación ecuménica. Atento al sentido de la historia, Benedicto XVI quiere ser el pontífice para una época de globalización, capaz de afrontar los grandes retos del siglo XXI. Nada más lejos de su enfoque que el tópico interesado que le presentaba como defensor de dogmas anacrónicos. Ni siquiera desde el laicismo radical se puede reprochar a este Papa una supuesta visión reaccionaria de la fe y de su anclaje en el mundo moderno. A elección de un líder populista como Rafael Correa para ocupar la presidencia de Ecuador lleva aparejados no pocos riesgos. A estas alturas no son posibles la confusión o el disimulo sobre los objetivos y los alineamientos internacionales de un dirigente surgido de la turbulencia de un golpe de Estado militar y sin más experiencia que tres meses al frente de las finanzas del país. Se trata de un paso más de los adversarios de los Tratados de libre comercio y de la liberalización de la economía que abandera el venezolano Hugo Chávez, que a su vez espera renovar su mandato el mes que viene. En efecto, con uno de sus primeros anuncios- -el del regreso del país a las filas de la OPEP- -se confirma su afección por seguir los pasos que ya dio en Bolivia Evo Morales bajo la inspiración del caudillo venezolano para hacer del petróleo su principal argumento político- económico, junto a la demagogia populista, fórmulas dulces para muchos oídos en Iberoamérica, pero que hasta ahora no han funcionado ni en Venezuela ni en Bolivia, y está por ver si podrán hacerlo en un Ecuador castigado durante años por los excesos de la corrupción. El Pacto Andino se resentirá, sin duda, tras la decisión de los ecuatorianos, y tanto Perú y Colombia- -partidarios del libre comercio con Estados Unidos y Europa- -como Chile, que con su solidez económica pensaba aproximarse a este proyecto regional, se van a ver obligados a redefinir las relaciones con sus vecinos. El origen de esta victoria electoral no es otro que el desprestigio, largamente incubado, de las opciones políticas tradicionales- -la alternativa, Álvaro Noboa, no era menos populista, aunque invocase otros argumentos electoralistas- lo que explica por qué los ecuatorianos han dado su confianza a alguien que en nada se asemeja, ni de lejos, a cualquiera de los gobernantes hasta ahora conocidos en Ecuador. Este es uno de los países del mundo con más ex presidentes vivos, precisamente por la constante inestabilidad registrada en la segunda mitad del siglo pasado. Al menos, cabe alegrarse de que esta vez se haya respetado el procedimiento electoral, pero sin dejar de advertir, pese a estas garantías democráticas, los graves riesgos que van a afrontar los ecuatorianos, que después de tantos años de penalidades merecían un destino mejor. La legitimidad de esta elección puede chocar fácilmente con la del Parlamento, donde Correa no dispone de un solo diputado que apoye sus decisiones políticas. En otros regímenes presidencialistas iberoamericanos, se ha producido en ocasiones anteriores esta paradoja, que ha desembocado en una confrontación institucional. Correa ha anunciado ya que piensa lanzar un proceso constituyente, para lo que tratará de buscar el consenso del Parlamento, pero si se deja llevar por sus propias exageraciones verbales- -o las de sus mentores políticos, como ha hecho durante la campaña- -entonces llevará de nuevo al país a una situación de crisis.