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88 DEPORTES Primera división s Duodécima jornada LUNES 27 s 11 s 2006 ABC Raúl demuestra en la imagen con Curro Torres lo que fue el Real Madrid, trabajo, sudor, entrega... AFP La táctica Capello suma y sigue El Real Madrid vuelve a demostrar su eficacia y se lleva los tres puntos de Mestalla en un partido dominado absolutamente por el Valencia ENRIQUE ORTEGO Sin Guti, tampoco hay problemas. Y menos fuera, donde el Madrid juega a sus anchas. Sufre horrores, se defiende como puede, soporta que el rival de turno le cree no menos de media docena de ocasiones, pero al final se sale con la suya. De seis partidos lejos del Bernabéu ha ganado cinco: 15 puntos. Cuatro más que en su estadio en los mismos partidos. es finalmente la que impone su ley y saca partidos adelante como el de ayer en Mestalla. Cada jornada los jugadores parecen más identificados con el entrenador. Cada vez parecen sentirse más cómodos en ese papel secundario en que lo importante no es el bien individual, sino el absoluto. Ayer lo vimos. Robinho y Reyes- -lo de Raúl ya no es noticia, juegue donde juegue- -entregados a la causa defensiva tanto o más que a la ofensiva. Priva tanto el achique de espacios, la persecución al lateral de turno, los relevos y las coberturas, como el regate, la bicicleta, el desborde, el remate o un buen pase. Y así, con sus líneas muy juntas, con Casillas siempre como punto de referencia y con to- Valencia Real Madrid 0 1 Valencia (4- 2- 3- 1) Cañizares; Miguel, Albiol, Ayala, Curro Torres (Hugo Viana, m. 82) Pallardó (Tavano, m. 73) Baraja; Joaquín, Angulo, Silva; y Villa (Vicente, m. 16) Real Madrid (4- 2- 3- 1) Casillas; Salgado, Cannavaro (Mejía, m. 46) Sergio Ramos, Roberto Carlos; Diarra, Emerson; Robinho (De la Red, m. 68) Raúl, Reyes; y Van Nistelrooy. Árbitro: Medina Cantalejo. Tarjeta a Cannavaro, Diarra, Salgado, Baraja y Joaquín. Gol: 0- 1, m. 51: Raúl. Todos al son de la colectividad En este Madrid capellinizado puede que no haya nadie imprescindible. Se intuía que podía serlo Guti- -en la actual plantilla blanca no existe un jugador de sus características- pero tampoco. El bloque, el conjunto, el colectivo, la totalidad dos trabajando estajanovistamente es como salió vivo ayer de Valencia. Raúl aprovechó una de las escasas llegadas al área de Cañizares para remachar, como en su mejores tiempos, una perfecta combinación por la izquierda entre Reyes y Roberto Carlos. Todo ello, también es verdad, después de una pérdida de balón de Miguel. Esta es la versión del partido desde el prisma madridista. Desde el valencianista es mu- cho más penosa porque los de Quique Sánchez Flores, aún sin jugar bien, con problemas en la elaboración del juego y con estrepitosos fallos en el remate, hicieron casi todo lo que un equipo debe hacer para ganarse el pan y la victoria. El técnico local apostó por jugarle al Madrid sin un delantero estático, sin una referencia fija. Buscaba arriba la movilidad de Villa y Angulo. Su trabajo entre líneas y sobre todo su presión a la defensa, que sin Guti, en teoría- -como así fue- -no iba a tener un especialista para canalizar el juego. Se quedó Morientes en el banquillo y no le sacó ni cuando al cuarto de hora Villa recayó de su lesión ni al final, cuando la presencia de un rematador puro se antojaba obligatoria. Hasta salió Tavano, al que no había dado ni una oportunidad. A base de morder muy arriba, de arrinconar al Madrid muy pegado a su área, el Valencia siempre estuvo cerca de Casillas. Tal situación no le importaba al contrario, cada día está más encomendado a su portero y que milagrosamente observa cómo las muchas oportunidades de gol que le crean no terminan en su objetivo. Cuando los de Capello consiguieron sacudirse el dominio dieron un par de sustos. Y al tercero, ya tras el descanso, gol. Ventaja en el marcador y más razones para mantener el estilo y la disposición táctica. Sin rendición, pero sin gol La reacción valencianista fue brava- brava. En veinte minutos encadenaron cuatro llegadas de verdad, pero Casillas puso de su parte en un par de ellas y Joaquín y Vicente, en el resto. Capello ajustó aún más su armazón. De la Red, por el activo Robinho. Y el canterano casi sentencia el partido en un mano a mano ante Cañizares con un remate diabólico, ya sin ángulo, que deja patente que es un futbolista de recursos. Hasta el final el Valencia mantuvo el pulso y Angulo, rematando alto casi debajo del larguero, certificó que no era la tarde- noche de un equipo que se aleja peligrosamente de los puestos de cabeza. Quiere, pero no puede.