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ABC LUNES 27 s 11 s 2006 CIENCIAyFUTURO 85 En las costas niponas el mar se tiñe de rojo por la caza del delfín. Los pescadores locales recurren a cuchillos, puñales y arpones para darles muerte SEA SHEPHERD Los científicos se unen para detener la caza de 20.000 delfines en Japón El mes pasado se abrió la veda en Japón para una práctica brutal, en la que delfines y pequeños cetáceos mueren a cuchillazos para terminar en los restaurantes nipones A. A. MADRID. Cada año, desde el primero de octubre al 31 de marzo, mueren unos 20.000 delfines y pequeños cetáceos a lo largo de la costa de Japón. Esta práctica sobrevive principalmente en los pueblos costeros de Taiji, en el oeste del país, y en Futo, a 62 millas al suroeste de Tokio. Mueren a manos de los pescadores locales que en nombre de la tradición capturan a estos animales de una forma muy cruel. Así, primero se valen de barras de metal con las que golpean fuertemente el agua creando una especie de barrera acústica, que dirige a los animales, sobre todo delfines mulares, hacia calas poco profundas. Ahí los delfines son despachados de una manera brutal: les atacan con cuchillos, puñales, anzuelos y arpones, las aguas se tiñen de rojo, y luego son levantados en el aire por la cola y, finalmente, destripados vivos. Tanta crueldad ha sido denunciada por una coalición de científicos marinos y trabajadores de acuarios de Estados Unidos, que piden a las autoridades niponas que terminen con estos rodeos de delfines. Prácticas inhumanas, dicen, que tienen como objetivo una especie inteligente y consciente de su propia existencia. La coalición está intentando reunir un millón de firmas para presentarlas al Gobierno de Japón. Están sufriendo una muerte larga, lenta, dolorosa y atroz dijo Paul Boyle, anterior director del Acuario de la universidad de Emory en Atlanta. Y Paul Boyle añade que no es suficiente excusa que los delfines compitan con los pescadores por los peces para matarlos de esta forma Cómo actúan Los pescadores fuerzan a los animales a moverse hacia aguas poco profundas, para lo que golpean el mar con varas de metal creando una barrera acústica que les desorienta. Una vez confinados en sus redes, les tacan con cuchillos y arpones, para finalmente destriparlos vivos. Su destino serán los mercados y restaurantes, en los que a veces los venden como carne de ballena. Nueva York y actual jefe del Proyecto Océano, el nombre de esta coalición que está ayudando a coordinar los esfuerzos para acabar con estas muertes. Un gran negocio Aunque a algunos se les perdona la vida y acaban en acuarios, la gran mayoría terminan, muchas veces enmascarada como carne de ballena, en los mercados y restaurantes, un gran negocio en Japón. Pero para añadir aún más controversia algunos hablan de que a los japoneses no les gusta esta carne y que su destino es ser utilizada como comida para animales domésticos y fertilizantes, con su carne distribuida por toda Asia, dice Marino. Además, desde Sea Shepherd Conservation Society que desde 1981 viene luchando contra estas prácticas, se asegura que esta carne está contaminada con mercurio, cadmio, DDT y PCB. Según sus datos, en 1999 los científicos encontraron estas sustancias en muestras de carne de delfines y pequeñas ballenas. Más del 91 de las muestras excedían los límites tolerables para la salud para una o más sustancias. Práctica ancestral Pero los japoneses replican que se trata de una práctica cultural ancestral y una tradición comercial. Takumi Fukuda, agregado de Pesca en la embajada nipona en Washington, explicó que los pescadores han intentado acelerar la muerte de los delfines para atenuar su sufrimiento y al mismo tiempo mantener la calidad de su carne. Pero no es posible aliviar totalmente la crueldad. Deberíamos entender que todas las escenas de muertes de animales contienen cierta crueldad Unas palabras que no han servido para frenar la campaña Actúa por los delfines en la que los científicos destacan la inteligencia de estos animales, su agudo sentido de su propia existencia y una función cognitiva que es similar a la de los monos. Ellos tienen el intelecto para entender lo que está pasando dice Lori Marino, de El Proyecto Océano está intentando reunir un millón de firmas para presentarlas al Gobierno de Japón Los nipones replican que se trata de una práctica cultural ancestral y una tradición comercial Más información en www. actfordolphins. org