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80 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 27 s 11 s 2006 ABC Alexander von Humboldt y Carl Gauss: media vida tomando medidas Fueron dos hombres y un destino: medir el mundo. Vidas paralelas, admiraciones mutuas, pero dos formas de entender la ciencia y la vida muy distintas, pero siempre intensamente apasionadas. Dos hombres, Alexander von Humboldt y Carl Friedrich Gauss, que se pasaron más de media vida tomando medidas, desde finales del siglo XVIII, fecha de sus primeras mediciones hasta el año 1828, cuando ya bastante talluditos, se reencuentran en Berlín para rememorar estudios, andanzas, venturas y desventuras. Con estos singulares protagonistas, el germano Daniel Kehlmann ha trazado el sutil mapa de dos pasiones, de dos personalidades arrebatadoras en su libro La medición del mundo (Maeva Ediciones) obra inteligente y amena, de la que se han vendido setecientos mil ejemplares en Alemania. Humboldt el geógrafo, el aventurero, el viajero, el explorador del Orinoco. Y a su lado, Gauss, el príncipe de las matemáticas un hombre capaz de dejar el sexo en plena noche para aplicarse al seso y anotar una fórmula matemática. Hombres que abrieron caminos y que ensancharon el mundo. En septiembre de 1828, el matemático más excelso de Alemania abandonó por primera vez desde hacía años su ciudad natal para participar en el Congreso de Naturalistas de Berlín. Evidentemente, no le apetecía ir. Se había negado durante meses, pero Alexander von Humboldt no cejó en su empeño hasta... No lo duden, sigan y midan el mundo con Humboldt y Gauss. El viaje de Magallanes alrededor del mundo según Battista Agnese, en 1545 (The Bridgeman Art Library) ABC Salvando las distancias La historia de la Humanidad no sería la misma sin esos hombres que hicieron avanzar el conocimiento a zancadas. Exploradores, científicos, matemáticos... trazaron un mapa de horizontes lejanos para llevar al hombre desde las cavernas al espacio POR M. DE LA FUENTE Sin ellos es probable que nuestra especie aún saltase de copa en copa por las arboledas africanas o, aún peor, sin ellos es todavía más probable que la especie, la nuestra, la humana, no hubiese podido sobrevivir. Ellos son los exploradores, los hombres capaces de mirar mucho más allá, los hombres que imaginaron otros mundos y otras vidas donde otros tan sólo vieron lejanía y desconocimiento. Son ellos, los grandes exploradores, quienes abrieron las puertas de nuevos mundos con su valentía y con su tesón, son, en definitiva, como los denomina el catedrático Felipe Fernández- Armesto, Los conquistadores del horizonte (Ed. Destino) protagonistas en primera persona de Una historia mundial de la exploración subtítulo de esta nueva y apasionante obra del historiador británico más español, tras Civilizaciones e Historia de la comida Para acometer la andadura de estas 600 páginas, Fernández- Armesto ha echado mano del cuaderno de bitácora de sus vastos conocimientos históricos y ha tirado de sextante para guiarnos a través de la apasionante historia de los hombres que salvaron las distancias y rompieron las fronteras para facilitar el proceso y la convergencia entre las sociedades y las culturas que en un indeterminado momento de la Historia divergieron. El mundo que hoy conocemos es es heredero de sus expediciones, es ahijado de gente como Marco Polo y como Cristóbal Colón, y también como Malaspina y los exploradores del Oeste norteamericano Lewis y Clark. Fernández- Armesto ha buscado con este libro lograr una aproximación social y antropológica al proceso de las exploraciones y descubrimientos para comprender mejor el mundo, algo que no se había explicado antes, ya que la historia de las exploraciones suele ser una suma de biografías y heroísmos personales El catedrático se muestra de acuerdo en que los impulsos del explorador parten de una mezcla de aventura, patriotismo e interés económico, pero puntualiza que hay mucho más, como la locura y la imaginación que les permitían visualizar vidas distintas más allá del horizonte cotidiano Basta con repasar la impresionante nómina de la tripulación que acompaña a Fernández- Armesto en este viaje (Cook, Elcano, Magallanes, Hernán Cortés, Humboldt, los hermanos Pinzón, Pizarro, Enrique el Navegante, Alvar Núñez Cabeza de Vaca... para comprender la trascendencia y la importancia para generaciones venideras del esfuerzo de todos los que fueron más allá del horizonte y abrieron de par en par nuevos mundos para el hombre. En cualquier caso, el profesor Fernández- Armesto cree que a pesar de la grandeza de todos estos hombres, la gran aventura, el viaje más importante fue el de esa gente que parecen como los exiliados del homo sapiens y que fueron capaces de llevar a las tribus a nuevas tierras y entornos sin los que no hubiera sobrevivido la especie humana No lo duden, enrólense con Felipe Fernández- Armesto en este apasionante viaje tras los pasos de quienes conquistaron el horizonte para todos nosotros. Darwin, en el origen de casi todo Una especie, la nuestra precisamente, no sería tal y como la entendemos hoy si no hubiera existido Charles Darwin, uno de los grandes hombres que ayudaron a situarnos en el Universo, y que en muchos sentidos logró que dejáramos de andarnos por las ramas. Mientras en algunos lugares del planeta (algunos Estados norteamericanos, mayormente) todavía se cuestionan sus teorías, el escritor estadounidense John Darnton ha preferido hacer al gran naturalista autor de El origen de las especies el protagonista (aunque no sea en primera persona) de su novela El secreto de Darwin (Ed. Planeta) Misterio, historia y ciencia pueblan estas páginas en las que Darnton hace reflexionar a un antropólogo de hoy, Hugh Kellem, sobre los muchos secretos de Darwin, aquel joven que a los veintidós años se embarcó casi de casualidad en la fragata Beagle en un periplo que cambiaría su vida y también la de pretérito más o menos perfecto del mismísimo ser humano. Para indagar en la figura de Darwin y en sus muchos y extraños misterios, Hugh Kellem cuenta con una ayuda excepcional, los diarios de Lizzie, la hija menor del genio inglés. Gracias a su testimonio Kellem ve que se hace alguna luz sobre el montón de sombras que le acechan acerca de la vida y milagros del prohombre. ¿Por qué tardó veintidós años en publicar su gran obra? ¿Qué extraña enfermedad fue la que le dejó incapacitado? ¿Por qué odiaba viajar? Mientras busca la respuesta Kellem descubrirá un gran puzzle de secretos, engaños y mezquindades. Darwin fue también un explorador, un hombre y un científico que nos abrió de par en par las puertas de una nueva percepción del hombre.