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ABC LUNES 27 s 11 s 2006 MADRID 53 AL DÍA Pedro Montoliú UNA PLAZA ÚNICA L El agua se encharca en la zona de aparcamiento del complejo policial de Moratalaz, algún charco tiene hasta 40 centímetros de altura ABC Policías con el agua al cuello El complejo policial de Moratalaz no ha sido reformado desde que se abrió hace 44 años. Un enorme socavón en el patio que sirve de garaje se convierte en un lago los días de lluvia, ocasionando desperfectos en los coches policiales e intervenidos POR CARLOS HIDALGO MADRID. Buena parte del complejo policial de Moratalaz, situado en la calle de la Tacona, se inunda cada vez que llueve. Ésta es la denuncia que viene realizando desde hace años el Sindicato Unificado de Policía (SUP) sin que su reclamación sea atendida. Las instalaciones fueron levantadas hace 44 años, en 1962, y, desde entonces, sólo las dependencias donde se localizan los servicios centrales de la Policía han sido objeto de alguna reforma. Nada que ver con los edificios ocupados por los organismos dependientes de la Jefatura Superior de Madrid. Y no hablamos de servicios menores. La precariedad de las infraestructuras afectan a la Brigada Provincial de Policía Científica, a la Sección Especial de Reacción y Apoyo- -conocida como los Centauros al grupo de Tedax y la propia comisaría del distrito de Moratalaz, que también se encuentra dentro del complejo. En esa zona está también ubicada el área de Seguridad y Protección, que engloba, por ejemplo, a los funcionarios destinados a las diferentes embajadas que hay repartidas por todo Madrid. La última situación de patetismo en estas instalaciones se vivió durante las persistentes lluvias de la última quincena de octubre. El enorme socavón, de unos 40 metros de diámetro, que se ha creado en el patio del complejo se convirtió, una vez más, en una indeseable piscina. No era la primera vez. Ni será la única, según el sindicato. Alcantarillas obstruídas Los funcionarios que prestan allí sus servicios, en esas ocasiones, se las ven y se las desean para poder acceder a los edificios. El agua llega a alcanzar una altura de hasta 40 centímetros en la zona de mayor depresión. Eso provoca también que el casi medio centenar de vehículos policiales- -camuflados y con distintivos- -e intervenidos en operaciones especiales y las diez motos scooter tengan que ser aparcados en la única zona libre del agua: la ajardinada. Al menos, tres o cuatro de ellos han recibido serios daños en la parte inferior del motor, al intentar esquivar el gran charco. Las alcantarillas tampoco funcionan como debieran: no tragan, puesto que están obstruidas por las raíces de los árboles. Las reclamaciones del SUP comenzaron a finales de 2002. Desde entonces, en todas las reuniones con Jefatura sobre Salud Vocacional han expuesto la queja, la última vez, el 27 de octubre de este mismo año. Pero, durante las próximas lluvias, el complejo volverá a convertirse en un lago. a semana pasada, arquitectos, sociólogos, periodistas, comerciantes y vecinos se reunieron para tratar un tema de tanta importancia como la Plaza Mayor y su entorno. Allí se habló del duro pavimento, puesto en los años sesenta del pasado siglo, tras la construcción del aparcamiento subterráneo, para que se agarraran mejor las carrozas de los embajadores que, desde el ministerio de Asuntos Exteriores, se dirigían al Palacio Real para presentar sus cartas credenciales; de las cámaras de vigilancia y del descenso del quince por ciento de los delitos que su uso ha supuesto; de los indigentes que habitan en la plaza; de los problemas de movilidad que tienen los vecinos; de las dificultades que padecen los comerciantes, y hasta de los problemas que tienen los propietarios de las fincas para rehabilitarlas. La plaza Mayor, como recordó Ángel Manuel García, presidente de la Fundación Villa y Corte y con comercio en la calle de la Sal, ofrece caras tan diferentes, y a veces enfrentadas, como la vecinal, la comercial, la hostelera, la turística o la derivada de ser escenario de nada menos que 26 actos al año, incluido el mercadillo de Navidad, que ocupan la plaza medio año. La cifra contrasta sin duda con los tres actos anuales que autoriza el Ayuntamiento de Bruselas en la Grand Place, por citar un ejemplo, y ello se debe a que en la actualidad se produce una sobredemanda por parte de embajadas extranjeras, comunidades autónomas y ayuntamientos de otras capitales, interesados en montar en este recinto histórico sus actos institucionales. También se habló de los malos olores, de las terrazas de bares, de la necesidad de enterrar los contenedores de basura, de los problemas que están causando en las fachadas las resinas que se usaron hace veinte años y de los antiestéticos aparatos de aire acondicionado de los que no carece ni la Junta Municipal. El debate resultó, sin duda, enriquecedor. Ahora, sólo hace falta que la iniciativa municipal para potenciar esta plaza no se quede en palabras.