Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48 MADRID LUNES 27 s 11 s 2006 ABC El humor gráfico se cuela entre las rejas de Alcalá Meco Durante una semana una docena de reclusos dan rienda suelta a su creatividad. Lo importante es que se sientan válidos POR M. J. ÁLVAREZ FOTOS DE SAN BERNARDO MADRID. Más que aprender técnica lo que pretendemos es que se expresen, que se suelten un poco y no tengan sus emociones retenidas asegura el navarro Jesús Zulet, uno de los dos caricaturistas que, junto a Yoyi, imparten la segunda edición del Taller de Humor Gráfico organizado por la Fundación de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) en el módulo de jóvenes de Madrid II de Alcalá Meco. Entre sus muros hay más de doscientos chavales (234) menores de 21 años. Como ellos hay en total 316 en las seis cárceles de la Comunidad de Madrid, la mayoría preventivos, es decir, a la espera de juicio. Están pagando a la sociedad por los delitos que han cometido, en su mayoría infracciones contra el patrimonio y contra la salud pública. Una minoría está entre rejas por agresiones vinculadas a su pertenencia a bandas latinas. No en vano se han cometido seis asesinatos en la región relacionados con estos grupos. contenidos. Son muy creativos y nos aportan muchas ideas. Aprendemos nosotros más de ellos que al revés dice con su acento cubano Yoyi, uno de los dos profesores del taller. Los dos repiten por segundo año consecutivo. Le han cogido gusto a estas clases tan peculiares. Lo importante es demostrarles que son capaces de hacer cosas, que se sientan válidos indica, por su parte, Juan Ramírez, responsable del programa de Humor Gráfico de la UAH. Estos días azules y este sol de la infancia de Antonio Machado, plasmada en un cartel, preside la puerta de entrada al salón de actos donde se imparte el taller. Los alumnos del curso de humor gráfico dejan aflorar sus fantasmas a través del dibujo ellos son personas que creen en la imaginación y fuera, en el exterior, la capacidad visual se castra tercia Zulet. contar qué fue lo que le trajo a este lugar. Un par de locos hemos venido a hacerles entender que el mundo tiene otra mirada dice Zulet. Lo que intentan es, a través del humor y de la carga emocional que arrastran los dibujos, introducirles en los aspectos positivos que tienen todas y cada una de las situaciones, para que, cuando salgan a la calle, no miren atrás. De ahí que, más que la destreza o el método, buscan que se suelten y no estén constreñidos Una pesada carga Sentados frente a frente se distribuye la docena de dibujantes neófitos. Folios, rotuladores, pinturas y lápices, componen el material desparramado en la mesa de trabajo. Cada uno se afana en su tarea. Hoy es el último día, y los temas propuestos son realizar un plano de la cárcel- -su presente- -y el momento de dejarla atrás- -el futuro- Las imágenes son para todos los gustos. Desde el que se pinta a sí mismo como un ser minúsculo en medio de un espacio enorme- -la prisión les aplasta, es demasiado grande para ellos- a quien recupera su figura en proporción con lo que le rodea, salvo en la enorme cadena enganchada a una bola que coarta todos sus movimientos; o los que, simplemente, plasman el típico traje a rayas carcelario. Hasta que cumplen los 21 años... Todos los reclusos menores de 21 están separados en recintos diferentes del resto de los presos de más edad, dentro de las mismas instalaciones. A partir de los 21, pasan a los módulos de los adultos. En la región hay en la actualidad 316 jóvenes en esta situación de los que 26 son mujeres. 244 son preventivos y 72 están penados. Solo hay tres módulos especiales para ellos. Dos están en Meco, en donde permanece el grueso. En Madrid II hay en estos momentos 234 internos, todos varones. Las féminas tienen uno propio; Madrid I, con 26. Otros 38 están en Madrid VI (Aranjuez) El resto, 44, en los demás centros. Las dos caras Los objetivos de esta iniciativa son fomentar que la convivencia y el día a día carcelario sean más llevaderos, y, ser conscientes de que en las caricaturas, como en la vida, todo tiene dos perfiles, dos lados, la cara y la cruz, lo bueno y lo malo... y que, en lugar de optar por hundirse, elijan una salida, siempre la hay agrega. Eric (nombre ficticio) lleva 3 meses aquí y tiene 19 años. Natural de Medellín (Colombia) explica que viene al taller para tener la mente ocupada. Aquí no hay amigos, cada uno va a lo suyo. Al menos me entretengo y no pienso Hace seis años que llegó a España y ya conoce el lado oscuro de la vida. He tenido mala suerte. Soy consciente de cómo he perdido todo lo que tenía por 15 minutos de ofuscación Dice que ha aprendido mucho. A ser consciente de mis propios errores, a ser más fuerte y a valorar lo importante de la vida Ahora, dice relacionarse solo con gente buena y afirma que no quiere perjudicarse más a sí mismo Se resiste a Demostrarles que son capaces La media de edad en el módulo situado en las afueras de la ciudad complutense se sitúa en 19 años. Están en él desde la mayoría de edad hasta que cumplen los 21, entonces, pasan a mezclarse con los demás internos adultos. El ambiente exterior es gélido y el frío imperante parece haber traspasado los muros y se ha colado en el interior. Sin embargo, durante una semana, la ironía y la alegría han entrado también en el centro penitenciario de la mano de la II Edición del Taller de Humor Gráfico organizado por la UAH. Los alumnos son doce reclusos quienes, durante tres horas al día, van a dar rienda suelta a su imaginación para plasmar en un papel, a través del dibujo, cualquier cosa que quieran transmitir. Una válvula de escape en un entorno en donde la mayoría está a la defensiva y Menos limitados y más libres Ambos profesionales se encargan de que afloren los aspectos negativos, sus propios fantasmas, reflejando todo lo que les da miedo. No faltan las típicas figuras de terror: la muerte, las brujas, las serpientes, las calaveras, el diablo... Zulet destaca que dibujar lo que da miedo ayuda a controlarlo. Resulta curioso ver reflejado los efectos del trato diario con los profesionales en los perfiles realizados, cómo la distancia y la frialdad inicial han dado paso al acercamiento y a ciertos guiños de complicidad. Es una labor social, pretendemos que se sientan menos limitados y más libres respecto a lo que es su vida carcelaria, con Siempre hay salidas La salida es también variopinta. En una viñeta alguien le da una patada a la prisión, aquél la coloca en una isla de la que él se va, a nado y provisto de flotador. No se puede ser más expresivo. Hay que olvidar y no arrastrar el peso. Desconocemos el resultado tanto a nivel pedagógico como psicológico. Hemos venido aquí, más que a enseñar, a aprender; todos Trescientos dieciséis jóvenes de 18 a 21 años están en módulos especiales en las seis prisiones de la Comunidad; 26 de ellos son mujeres