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ABC LUNES 27 s 11 s 2006 ESPAÑA 21 Convoy español de ayuda humanitaria de emergencia para atender a los damnificados por las inundaciones al norte de Afganistán Afganistán se inspira en la posguerra de Vietnam Civiles y militares trabajan juntos en territorio afgano. Un modelo de desarrollo y seguridad basado en patrones estadounidenses que la comunidad internacional pone en práctica en el país asiático para exportarlo a otras zonas en el futuro próximo POR MIKEL AYESTARAN ENVIADO ESPECIAL HERAT. La guerra en Afganistán no ha terminado. La intervención de las tropas aliadas consiguió sacar a los talibán del poder en unas semanas, pero la inestabilidad y los problemas continúan asolando a un país que lleva más de veinte años inmerso en conflictos. Este es el país de los experimentos, de las pruebas, y la comunidad internacional- -que asume que una guerra no se puede ganar sólo por la fuerza- -lleva ya cuatro años desarrollando un proyecto de apoyo al gobierno local para que su presencia sea visible a lo largo y ancho del suelo afgano. La misión es titánica en un país sin infraestructuras, con distritos en los que no hay un solo kilómetro asfaltado y con muchas capitales de provincia sin luz ni agua corriente. A esto hay que añadir el control que los comandantes o señores de la guerra siguen manteniendo en sus zonas y la guerrilla talibán, que planta cara en las provincias del sur. Las tropas de ISAF, nombre de la fuerza internacional de apoyo a Afganistán, mantienen desplegados catorce Equipos de Reconstrucción Provincial (PRT, en sus siglas en inglés) liderados por Alemania, España, EE. UU. Holanda, Italia, Lituania, Noruega y Reino Unido. El PRT es una fórmula de trabajo que combina elementos civiles y militares y su misión es ayudar al desarrollo de cada distrito y apoyar a los gobernadores locales. Es un modelo basado en un sistema que los americanos trataron de desarrollar en Vietnam, donde llevaron a un experto en agricultura a cada pueblo para intentar mejorar la economía local. La falta de tiempo impidió saber si era operativo o no. Más adelante, en Irak, también se usaron lo GST (Grupos de Apoyo al Gobierno) pero aquí en Afganistán se necesitaba algo más potente porque se partía de cero, no había una mínima institución local en la que apoyarse. Sin embargo, aún es pronto para hacer balance comenta Pablo Yuste, responsable de la Agencia Española de Cooperación. AECI es la parte civil del contingente español y cumple un año operando en el país. España lidera la reconstrucción en Qala i Naw, provincia de Badghis, y la semana pasada organizó el primer convoy de ayuda humanitaria para asistir a los damnificados por las fuertes lluvias que asolan el norte de la región. Tres camiones de AECI con ocho toneladas de ayuda de emergencia (mantas, medicamentos y tiendas de campaña) necesitaron tres días para llegar desde Herat hasta Ghor y Balamurghab. En el camino fueron escoltados por decenas de vehículos blindados. El paso del convoy por las aldeas de barro y el saludo de los niños sin calzado ni ropa de abrigo a los soldados perfectamente equipados y armados resultaba chocante. No parecía que lo que los camio- nes llevaban fuera ayuda de emergencia. Cooperación y ejército somos complementarios en estos momentos. Ellos se vuelcan en el desarrollo y nosotros en la seguridad y en el apoyo en tareas de logística y entrega de ayuda humanitaria. Afganistán es zona de alto riesgo y tenemos que adoptar las medidas máximas señala el capitán Gavilán, de la base de Qala i Naw. El equilibrio presente entre militares y civiles, sin embargo, no ha existido siempre. A lo largo del año ha habido momentos de tensión entre los cooperantes de AECI y los mandos militares, que anteponían la seguridad a todo. Las tensiones se han repetido en los catorce PRT del país donde la parte civil se ha sentido ninguneada durante meses por los militares, según se puso en común en la última reunión de los equipos de reconstrucción llevada a cabo en Kabul. En este encuentro se destacó el trabajo llevado a cabo por los españoles y se le situó como modelo para el resto de provincias. Seguridad para trabajar Entiendo a los críticos y organizaciones que quieren separar del todo al ejército de la cooperación, pero en algunos países se llega a un punto tal de deterioro que o aceptas la seguridad, o no trabajas. Y entre contratar a los señores de la guerra locales o estar con el Ejército español, no tengo duda. En esta provincia, desde que mataron al equipo de Médicos Sin Fronteras, no viene una ONG. ¿Qué hacemos? ¿Nos vamos nosotros también? ¿Y los ciudadanos de la zona? se pregunta Yuste, que se muestra partidario de extender este modelo a otros países del África negra. La mentalidad a largo plazo de los cooperantes, contrasta con la búsqueda de resultados directos de los militares. La propia ISAF en sus documentos internos critica la falta de integración entre las dos patas del modelo y pide tiempo para que el modelo funcione a pleno rendimiento. La coordinación cívico- militar es el futuro. Para construir un país es necesario generar instituciones y esto no se puede hacer sin seguridad. Hasta que la policía y ejército local estén listos, nuestra presencia es obligada para que los civiles puedan trabajar opina el capitán Gavilán. En el caso español, los proyectos de AECI- -en los que invierte una media de diez millones de euros al año- -empiezan a verse, y la población de Qala i Naw va perdiendo la impaciencia de los primeros meses. Ahora, el riesgo de un conflicto étnico entre tayikos y pastunes es el gran reto al que se enfrenta España para seguir con su trabajo en el oeste de Afganistán.