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18 ESPAÑA LUNES 27 s 11 s 2006 ABC EL OBSERVATORIO Germán Yanke EL PSOE COMO ILUSIONISTA L En el pozo de los deseos imposibles parece estar la necesaria reforma del sistema electoral para que la proporcionalidad no quede, al menos, tan dañada como en la actualidad. Y también, para que los nacionalismos periféricos, que sin duda precisan una justa representación en el Congreso, no sean beneficiados hasta el absurdo OS prestidigitadores tienen la habilidad de concentrar nuestra atención en una mano para que no reparemos en lo que hacen con la otra, que es la que lleva a cabo el truco. Ocurre a menudo en la política, actividad en la que, además se suele dar la paradoja de que el prestidigitador consiga que atendamos su mano más activa para disimular que no hace nada con la otra. El Gobierno del PSOE, después de ganar con sorpresa las últimas elecciones generales, podía haber iniciado las reformas necesarias para la regeneración de la democracia en España. En algunos de sus documentos electorales y en algunas de las más llamativas declaraciones de sus líderes, el actual presidente Rodríguez Zapatero incluido, se aludía a ello. Pero el prestidigitador político- -y sus ayudantes en el escenario- -agitan una mano, la izquierda, para que, en medio de la vorágine, no nos demos cuenta de que, de lo prometido, nada. En el pozo de los deseos (y de las necesidades) imposibles parece estar la necesaria reforma del sistema electoral para que la proporcionalidad no quede, al menos, tan dañada como en la actualidad. Y también para que los nacionalismos periféricos, que sin duda precisan una justa representación en el Congreso, no sean beneficiados hasta el absurdo. En ese mismo pozo, o en otro cercano, ha quedado también la ya demasiado urgente reforma de la Justicia para evitar su politización y, sobre todo, para asegurar su independencia. La organización de la Justicia en España ha devenido en una vergüenza dependiente de la política en la que los cambios se pelean para poder colocar en los puestos claves a quienes avalen las políticas gubernamentales. Hablar de la independencia de la Fiscalía General del Estado y de sus criterios profesionales, más allá del color del Gobierno, es una hipocresía. Tampoco hemos podido dotarnos de órganos de control (como la Comisión Nacional del Mercado de Valores, o la de la Energía, o tantas otras similares) que funcionen sin estar atrapadas por la política gubernamental. Quien accede al Gobierno domina un Parlamento atrofiado en sus procedimientos y dominado por la partitocracia y domina el Poder Judicial. La separacion de poderes es, como ya nos explicaron (no podemos engañarnos) el sueño de un teórico ya fallecido. Pero podíamos esperar que la sorpresa del triunfo socialista, y la consiguientenecesidad de avalarlo con una política novedosa que atendiese a nuestros graves cosas, no nos demos cuenta de que la regeneración de nuestra democracia ha sido olvidada. La otra mano no se mueve. Lo que oculta la que llama nuestra atención es que la otra no hace nada. Interesa el poder, incluso el poder compasivo y benefactor, pero la democracia verdadera se presenta en la práctica como una ensoñación de inconformistas exagerados. Y se agita de tal modo la única mano que se mueve que no sólo se olvida la regeneración democrática, sino también los pactos básicos con los que se dio carta de naturaleza a la Constitución de 1978 y su desarrollo fundamental. No es de extrañar que sea así si la mano en la que tenemos que fijarnos es precisamente la que, para disimular otras carencias, presenta a la oposición conservadora como la derecha franquista, suma de todos los males del inmovilismo antidemocrático. Todo responde al mismo objetivo: mantener el poder, conservar las circunstancias en que se accedió a él. La regeneración de la democracia, que podía haber sido un proyecto que colocara al PSOE más allá de aquellas particulares circunstancias, queda a un lado. El desarrollo de una arquitectura constitucional que contara con los conservadores es un absurdo en semejante estrategia. déficits, diera lugar a este tipo de reformas. El PP había sido incapaz de afrontarlas aludiendo, en la primera legislatura, a la falta de una mayoría necesaria y, tras conseguir la absoluta, sin aludir a nada, que para eso la habían conseguido. La decepción que ahora conlleva la política socialista en estas materias hace que llueva sobre mojado. pública como el antecedente de su política, se embarca en una interesada remoción del pasado inmediato (la guerra civil y el franquismo) se empeña en otras reformas para las que se pone en juego todo el aparato propagandístico del Gobierno e intenta que, distraídos con esas Me temo que, a falta de un proyecto político verdaderamente regenerador, nadie quiere cambiar los procedimientos por los que llegó al poder ni los instrumentos que pueden servir para perpetuarlo. A lo largo de los últimos decenios, se nos prometen una y otra vez medidas de regeneración de la democracia, que sólo sirven para debates bizantinos. Tan bizantinos que unos, los que gobiernan, se quieren olvidar de ellas y otros, los que ejercen la oposición, tratan de que se olvide que mientras gobernaron no se ocuparon de ellas. El ilusionismo hoy vigente agita la mano, nos habla de la Re- PSOE y PP han logrado un acuerdo para nombrar un presidente de RTVE con el consenso de ambos. Convendría hacer lo mismo en asuntos incluso más importantes como, por ejemplo, la política para acabar con ETA o los graves problemas (y las oportunidades) que plantea la inmigración traídos, nos enteramos de que PSOE y PP han logrado un acuerdo para nombrar un presidente de RTVE con el consenso de ambos. Hay un poco de fatalismo en el mismo (se oye decir a los conservadores que si no daban su apoyo no tendrían los cuatro consejeros que ahora nombraran) Hay también un tanto de trampa en este consenso porque lo conveniente no es que serepartan los consejeros equitativamente- -incluso con la consiguiente generosidad socialista, que tendrá que pactar ahora con sus socios- sino que elijan de mutuo acuerdo a profesionales prestigiosos e independientes de las disciplinas partidistas. Pero, en todo caso, celebremos este pequeño apunte de regeneración de las instituciones. Porque se trata de celebrar que, en el momento en que se paraliza la mano del PSOE agitada contra el PP se haya llegado a un acuerdo más conveniente para los ciudadanos que la situación anterior. Convendría hacer lo mismo en asuntos incluso más importantes como, por ejemplo, la políticapara acabar con ETA o los graves problemas (y las oportunidades) que plantea la inmigración. Dejar el ilusionismo no ayuda a las tácticas alicortas paramantener elpoder, peroresuelve cuestiones, tranquiliza el ambiente y, seguramente, todo ello ayuda a repetir el voto. No todo debe ser circo en la política. Ymientrasestábamostandis-