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6 OPINIÓN LUNES 27 s 11 s 2006 ABC LA CRÓNICA DEL LUNES DEL CRECIENTE MALESTAR EN EL PSOE A LA PROSAICA HABILIDAD DE LA OPOSICIÓN En el PSOE son ya más los que coinciden en señalar al presidencialismo autoritario de Zapatero como la fuente de la confrontación y el desvarío la que se refirió el pasado miércoles el director de El País (diario próximo al Gobierno, de ahí la relevancia) para calificar de pésima la gestión de Zapatero en la reforma de las autonomías y hablar, ante el estupor de Moncloa, de su manifiesta incapacidad ante cuestiones clave, entre las que incluimos el incierto proceso de negociación con ETA. Sin embargo, el paladín del optimismo antropológico sigue creyendo en milagros y enseña sus llagas, soledad y sufrimientos a los etarras, a ver si se apiadan de su difícil situación y le echan una mano. Porque él quería ir mas lejos, pero no le dejan los jueces, el PP, las víctimas y los medios de comunicación. Zapatero sueña despierto el anuncio unilateral de ETA del fin de la violencia que permitiría convocar elecciones anticipadas y garantizar su salvación, antes de que los suyos se rebelen y decidan trinchar el dilema de cómo frenar la desbocada cabalgada presidencial sin perder el poder. ¿Acaso con un impeachment a la española, alegando la citada manifiesta incapacidad En el PP tampoco andan sobrados de habilidad e imaginación, aunque ahora se frotan las manos porque creen que el proceso está muerto y que ellos están sentados tras la puerta del Pacto Antiterrorista a la espera de que Zapatero toque el timbre y les pida colaboración. Tampoco se ve en este partido sutileza- -sólo sal gorda de sus portavoces- ni estrategia que les facilite el acceso a la Pablo Sebastián P OR un momento llegamos a pensar que todo empezaba a ser maravilloso, que el PP y el PSOE habían recuperado la cordura con el gran acuerdo sobre RTVE, que Esperanza Aguirre pedía disculpas a Ruiz- Gallardón, Carod aparentaba prudencia, en el Parlament Rivera habla español, Ibarretxe visita en Córdoba a un sector de las víctimas, Durán Lleida pide a Mas que levante el veto a Piqué, toda la prensa invita a Zapatero a regresar al Pacto Antiterrorista y se encienden en España las luces de la Navidad. Suena bien, pero podría ser un espejismo porque lo que enturbia la convivencia sigue ahí, aunque en el entorno del presidente, coautor de casi todo, ya son muchos los que le animan a rectificar si no quiere caer por la pendiente que dibuja la encuesta del CIS. Miles de españoles caminan bajo la lluvia de Madrid para pedir al presidente justicia y dignidad ante una ETA amenazadora y con la que Zapatero sigue empeñado en negociar, a pesar de la llamada violencia de baja intensidad, porque por el momento nos hacen el favor de no matar y parece funcionar el macabro juego en torno al cual se asienta el alto el fuego: si la Justicia fustiga a ETA, la kale borroka actúa; si un comando roba armas, la Policía sale de su letargo y los detiene; y si muere De Juana Chaos, entonces ya veremos. El presidente parece más preocupado por el PP que por ETA y olvida que, en anteriores intentos de negociación, González y Aznar no dieron un paso al frente sin el consenso previo del PP, del PSOE y de las víctimas. Esa es la diferencia. Lo del pacto de RTVE es más un reparto- -cuatro consejeros para el PSOE y cuatro para el PP- -que otra cosa y todo apunta que aún está muy lejos el modelo de la BBC. Pero, a pesar de todo, algo se mueve en el aire de esta tensa legislatura, porque en el PSOE son ya más los que coinciden en señalar al presidencialismo autoritario de Zapatero como la fuente de la confrontación y el desvarío que, sin venir a cuento de nada, ni responder a una demanda social- -como el Estatuto catalán- -causa daños irreparables en la convivencia nacional. Y también en el PSOE, donde crece el malestar por la deriva presidencial a El paladín del optimismo antropológico sigue creyendo en milagros y enseña sus llagas y su soledad a los etarras, a ver si se apiadan de su situación ingente abstención. En el PP, muchos dirigentes también están inquietos e impacientes y, para distraerlos, a Esperanza Aguirre se le ocurrió dar rienda suelta a su pasión por Gallardón con una autobiografía donde se proclama La Presidenta por si se desmaya Rajoy o pierde las elecciones, y donde, al margen de un continuo chismorreo en el que no aparece idea alguna, pensamiento o proyecto político, se pone a escurrir a su querido y admirado Gallardón. Una ópera bufa que acabó con esa foto en la que el alcalde mira al infinito (de su paciencia) mientras ella le pide disculpas por un incidente que Rajoy calificó de prosaico como anécdota llamó al vídeochapuza sobre la seguridad. Si Rajoy fuera, él mismo, un poco menos prosaico, a lo mejor la última encuesta del CIS le habría concedido un notable y una mayoría suficiente para gobernar. A lo mejor se habrían evitado los desafíos de Aguirre, que no son fruto de celos políticos, sino de las intrigas de su clan mediático y bronquista de la conspiración del 11- M, donde la tienen hipnotizada y presa (como querrían tener a todo el PP) de una ilusa ambición cuando le dicen bajito: adivina, adivinanza, ¿quién va a ser la próxima presidenta de España, como la Thatcher, Merkel, Ségolène y Bachelet? Si Rajoy fuera menos prosaico y abriera a la sociedad el abanico del PP, el día menos pensado se podría encontrar la oportunidad y la obligación- ¡qué agobio! -de gobernar (pasa un ángel vestido de Rato por Madrid y, desde el pico más alto de las Azores, otea el horizonte un halcón que recuerda a Aznar) -Eso de que dejemos trabajar al Gobierno y lo juzguemos en las urnas debiste decirlo también cuando quien se manifestaba era Zapatero.