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94 DEPORTES SÁBADO 25 s 11 s 2006 ABC VELA sVelux 5 Océanos Golding rescata a Thomson y después rompe el mástil de su embarcación ABC BILBAO. A las 13.50 horas de ayer el patrón del Ecover el británico Mike Golding, comunicó a la organización de la Velux 5 Océanos que se le había roto el mástil de su barco cuando navegaba a unas 1.000 millas al sur de Ciudad del Cabo (Suráfrica) La avería se produjo seis horas después de haber completado el rescate de su compatriota Alex Thomson, patrón del Hugo Boss que estaba en dificultades desde el día anterior. Golding indicó que el mástil se había roto por dos sitios: a la altura de la primera cruceta y a un metro y medio del tope. Él y Thomson, antes rivales y ahora compañeros a bordo, han asegurado todo el aparejo. La vela mayor está intacta y el resto de las velas están a bordo del barco. Los dos trabajan para montar un aparejo de fortuna con un foque y la mayor rizada al objeto de poder navegar a vela hasta llegar a Ciudad del Cabo. Última oportunidad del hombre El campeón del mundo de ajedrez, Vladimir Kramnik, se enfrenta desde hoy en Bonn (Alemania) al programa Deep Fritz, un monstruo del cálculo capaz de evaluar diez millones de posiciones por segundo FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. El ruso Vladimir Kramnik no sólo se juega estos días en Bonn un premio de un millón de dólares, el doble de lo que ganó por derrotar al búlgaro Veselin Topalov en la reciente reunificación del Mundial. Kasparov dijo una vez que jugaba por el honor de la especie humana Kramnik, que jugará en Alemania seis partidas contra Deep Fritz, del 25 de noviembre al 5 de diciembre, ha confesado, menos grandilocuente, que se ve como la última persona con la oportunidad de derrotar a la máquina El debate sobre la supremacía en el ajedrez tiene una larga tradición. El primer ingenio conocido fue El Turco, inventado en 1759 por Johan von Kempelen y presentado a bombo y platillo ante la corte de la emperatriz María Teresa de Austria. El Turco se deshacía de sus rivales con facilidad y ni siquiera se apiadaba de aficionados tan ilustres como Napoleón. Es más, parecía cebarse. Más pronto que tarde se descubrió el pastel: dentro del autómata se escondía un enano que jugaba como un gigante. Sería injusto no recordar también el fabuloso invento del santanderino Leonardo Torres Quevedo, quien construyó en 1912 una máquina capaz de dar mate con rey y torre blancos contra el solitario rey negro. No siempre seguía el camino más corto, pero su victoria era ineludible. El brazo mecánico con que movía las piezas causó comprensible asombro. Dos diagnósticos Garry Kasparov, tras perder con Deep Blue: He podido sentir, oler, una nueva forma de inteligencia. Por primera vez un oponente no ha sucumbido a mi presión. Hoy dormiré mal. La máquina nunca sufre Miguel Illescas: Estoy muy preocupado. Es un encuentro muy difícil, que Kramnik no va a poder afrontar con la preparación y el descanso necesarios después del Mundial. Si logra un buen resultado será una proeza En los 80, el lema para ganar a la máquina era no hagas nada, pero hazlo bien Hoy, hay que usar un martillo Un rescate complicado Antes de este último incidente, Golding había procedido al rescate de Thomson en medio de unas duras condiciones meteorológicas de nieve y vientos de 30 nudos. Ambos patrones habían acordado esperar hasta el amanecer para llevar a cabo la operación. La hora de la verdad llegó en torno a las 07.00 de la mañana, hora española. En ese momento, con unos 25 nudos de viento y un gran oleaje, Alex Thomson desplegó su balsa salvavidas y, pertrechado con el chaleco salvavidas y algunas pertenencias de importancia se echó al agua, quedando a la deriva. El estado del mar obligó a que Thomson se distanciara del Hugo Boss para evitar que el Ecover en su maniobra para recogerlo, pudiera aprisionarle entre ambas embarcaciones. Una vez en el mar, Golding maniobró para acercarse a la posición de Thomson y recogerlo de la balsa. Una tarea que, ya de por sí difícil, se complicó sobremanera: Empecé a tener problemas con el acelerador del Ecover y después empezaron a averiarse toda una serie de partes del motor, lo que provocó que la posibilidad de que ambos barcos llegaran a juntarse empezara a tomar cuerpo. Al final me hice con el motor y, tras cuatro intentos, logré recoger a Alex explicó un feliz Golding. Inteligencia artificial En realidad, el primer programa informático diestro en el juego es obra del británico Alan Turing tras la Segunda Guerra Mundial. Turing, uno de los padres de la inteligencia artificial, ideó el célebre test que lleva su nombre: si en una conversación a ciegas no es posible determinar si las respuestas provienen de un humano o de un ordenador, éste debe ser considerado inteligente. Un chiste machista del destino quiso que fuera una mujer, poco avezada en el juego, la primera persona derrotada por una computadora. Fue en Los Álamos, en los años cincuenta, y su rival era The Maniac, pero hubo que esperar a 1979 para que el maestro internacional escocés David Levy se dejara las neuronas para arañar unas tablas contra Chess 4.8 en un programa de televisión. La bestia empezaba a desperezarse. En los ochenta, sin embargo, todavía se debatía sobre si los ordenadores debían aprovechar su fuerza bruta creciente, con procesadores cada vez más veloces, o intentar pensar de forma heurística como las personas, que descartan la mayoría de variantes por intuición. Lo cierto es que el estilo de juego de los ordenadores es cada vez más humano, aunque ha sido su capacidad de cálculo la que les ha permitido alcanzar un nivel que sólo unos pocos grandes maestros pueden soportar ya (en partidas lentas, porque cuanto mayor es la Kramnik, ayer, en la presentación del duelo contra Fritz velocidad de juego, más errores comete el ajedrecista) En 1996 Deep Blue fue capaz de ganar una partida a Kasparov. Un año después lo superó en un match entero. Su sucesor, Kramnik, empató a cuatro contra Fritz después de dominar 3- 1 y el británico Michael Adams, uno de los mejores ju- REUTERS gadores del mundo, fue aplastado por Hydra por 5,5 a 0,5 en junio de 2005. Hace unos años el lema para ganar a un ordenador era no hagas nada, pero hazlo bien Ahora, la única posibilidad para la mayoría es usar un martillo Un programa de 50 euros Las ventajas de la máquina son obvias, aparte de su astronómica velocidad de cálculo: no se cansa, no pierde los nervios, no subestima a su oponente ni se deja intimidar. Su eficacia es idéntica de la primera jugada a la última, sin necesidad de visitar el baño. Lo bueno de Fritz es que, como otros programas, está al alcance de cualquier aficionado por menos de 50 euros. En un portátil medio evalúa 1,5 millones de jugadas por segundo. Armado en el ordenador con cuatro procesadores que se enfrentará a Kramnik, se acerca a los 10 millones de posiciones. La riqueza de este juego es tal, que, pese a todo, nuestro representante tiene una oportunidad de ganar, quizá la última para la especie. Un reglamento para ayudar al bando más débil, el jugador humano 1. Desde el 1 de octubre, Kramnik y el árbitro disponen de la versión definitiva del programa, inalterable desde entonces. 2. Si se alcanzan seis horas de juego o 56 movimientos, Kramnik tiene derecho a proseguir la partida o aplazarla para descansar. 3. Fritz tiene un repertorio de aperturas guardado en un libro Durante el duelo, no podrán alterarse sus páginas. Kasparov acusó a IBM (que tenía en nómina al español Illescas) de modificar Deep Blue sobre la marcha e incluso de soplarle jugadas. 4. Kramnik tiene derecho a ver durante la partida el libro de Fritz hasta que la máquina lo abandona y empieza a pensar 6. En los finales, Fritz tiene otro libro del que copia las primeras jugadas. Contra Kramnik, sólo puede utilizar dichas tablas en posiciones con un máximo de cinco piezas, incluido el rey. 7. El equipo de Fritz facilitará pruebas impresas de todos los análisis realizados por el programa después de cada partida.