Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
86 SÁBADO 25- -11- -2006 ABC CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo Centro Nacional de Supercomputación, en Barcelona, que acoge al superordenador MareNostrum EFE Gigantes en la era del silicio La lista TOP 500 de los superordenadores más potentes del mundo revela los importantes avances que se han producido no sólo en países líderes como Estados Unidos y Japón, sino también en España POR BORJA SOTOMAYOR Departamento de Ciencias de la Computación. Universidad de Chicago Cuando oímos el término superordenador seguramente imaginamos una gigantesca máquina haciendo complicados e inescrutables cálculos que un humano tardaría siglos en realizar manualmente. Hay un aura casi de misterio alrededor de estos gigantes, posiblemente debido a su caracterización como entes inteligentes en películas como 2001: Una odisea del espacio (el sereno, aunque enloquecido, HAL 9000) o Juegos de Guerra (el ordenador militar WOPR) En realidad, a un nivel fundamental, un superordenador no es muy diferente a un ordenador personal, ya que ambos (simplificando mucho lo que es la computación se dedican a procesar datos siguiendo las instrucciones de un programador. El resultado de este proceso en un PC puede ser el cálculo de la declaración de la renta, la visualización de una página web, o varias horas perdidas jugando al Buscaminas En un superordenador, en cambio, los programas se dedican a resolver problemas varios ordenes de magnitud más complejos, como modelos meteorológicos, simulaciones de explosiones nucleares, o el análisis del genoma humano. En algunos problemas se llega a simular la interacción de átomos individuales, como ocurre en un reciente trabajo de la NCSA (National Center for Supercomputing Applications, en Illinois, EE. UU. en el que se simuló por primera vez una forma de vida entera, el virus TMV compuesto por un millón de átomos, mediante la simulación de cada átomo individual que lo compone. Esta tarea requirió el uso de un superordenador durante 100 días, el equivalente de 35 años en un ordenador de sobremesa. Por supuesto, para resolver estos problemas, un superordenador no se limita a incorporar más potencia bruta que un PC. De la misma manera que alcanzar velocidades supersónicas en un avión no requiere únicamente más potencia en los motores sino también cambios al diseño del avión entero, los superordenadores requieren arquitecturas mucho más sofisticadas que un ordenador personal. Un superordenador dispone de miles o decenas de miles de procesadores que deben ser adecuadamente coordinados y planificados para producir el mejor rendimiento posible. Algunos programas requieren que cada procesador realice una tarea independiente de las demás, juntando el resultado de cada tarea para producir un resultado final, mientras que otros programas requieren que los procesadores resuelvan un problema colaborando en paralelo. Además, un superordenador raramente tiene un único usuario. Generalmente, habrá una cola de usuarios esperando a ejecutar sus programas en el superordenador, con requisitos muy dispares: programas con distintas duraciones, distinto número de procesadores requeridos, usuarios con más prioridad que otros, etc. Planificar la ejecución de todos estos programas, asegurando que todos los usuarios quedan satisfechos, minimizando el tiempo que un programa debe esperar en la cola, y asegurando que el superordenador nunca se encuentra infrautilizado son sólo algunos de los desafíos que encontramos en el área de la supercomputación. Líderes mundiales El pasado 14 de noviembre se presentó la más reciente revisión de la lista TOP 500. Esta lista, revisada cada seis meses y seguida con detenimiento por profesionales e investigadores de la supercomputación, recopila los 500 sistemas informáticos más potentes del mundo. EE. UU. lidera la lista no sólo en las primeras posiciones, con 7 de los 10 superordenadores situados en laboratorios y centros de investigación estadounidenses, sino también en general, con 309 del total de las 500 posiciones. En una distante segunda posición se encuentran empatados el Reino Unido y Japón, cada uno con 30 superordenadores en la lista. Sin embargo, cabe destacar que EE. UU. no Estados Unidos lidera la lista Top 500, con siete de las primeras diez posiciones y 309 del total de las 500