Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4- 5 S 6 LOS SÁBADOS DE Christmas El regreso de Juan Ferrándiz Un libro recuerda el trabajo del ilustrador que transformó la imagen de las navidades españolas desde los años 60, a golpe de personajes desenfadados POR CARMEN ANIORTE DÍAS DE JÚBILO Jóvenes de ayer y hoy E Blas Matamoro eguramente la adopción en España de la palabra christma un modernismo muy vituperado entonces, coincide en el tiempo con las primeras felicitaciones de Joan Juan Ferrándiz, cuyo trazo tierno y alegre revolucionó el panorama navideño en los años sesenta, y amplió su imperio durante décadas. Ríanse del famoso calvo como heraldo de las Navidades. Sabías que estaban ahí, cuando en las papelerías aparecían sus monigotes y en el buzón la tarjeta más madrugadora. Hoy los ordenadores lo hacen ya todo, salvo sentir. Ferrándiz no necesitaba complejas técnicas informáticas para transmitir calidez y calidad a sus populares pastorcillos de mirada brillante y pantalones llenos de remiendos de colores, a sus ángeles descarados y a un zoológico inagotable de ovejas expresivas- -por una vez- conejos, gorriones, perrillos de raza indefinida, gatos del brazo S de los ratones... Ferrándiz tiraba de lápiz marca Staedler, a ser posible del número 1 o 2, goma de borrar, tipo nata o Milan, y conseguía transformar un humilde folio en blanco en un mundo de sentimientos. Dicen los que tuvieron la suerte de conocer al artista, que lo primero que hacía era pintar las caras: con apenas unos trazos perfilaba los ojos y esas expresiones tan características y tan malamente copiadas por sus imitadores. Aquellos dibujos, sin técnicas de animación, adquirían el don del movimiento. Las tarjetas (no así los cuentos: Mariuca la castañera El urbano Ramón La ardilla hacendosa fueron desplazadas por las tarjetas solidarias y el cinismo estético de los tiempos. Pero nadie le ha olvidado y la editorial Destino acaba de rescatar buena parte de su legado en forma de libro. La Navidad de Ferrándiz nos recuerda cómo fueron tantas navidades españolas- -y universales, pues su impacto fue internacional- -a través de los dibujos del autor. Es un interesante repaso de imágenes para nostálgicos y para curiosos, que pueden sacar muchas conclusiones. Pero ante todo es un libro para todos los públicos, con canciones, recetas, historias ligadas a las tradiciones navideñas españolas. Un desquite póstumo de quien precisamente rompió con la tradición solemne y gótica con la que solían desearse felices fiestas Título: La Navidad de Ferrándiz Editorial: Destino Páginas: 42 Precio: 17,95 euros Qué más tiene: recetas para niños, tarjetas navideñas utilizables y etiquetas para regalos. Hay edición en catalán y castellano Un ángel regalador de Ferrándiz ncuentro a Braulio, mi maestro de mus, apartado de sus naipes y enfrascado en la lectura de un folleto. Es una encuesta sobre el estado de opinión juvenil -Estoy desconcertado, pensio- -me dice- Estos jóvenes dicen ser individualistas, interesarse sólo por su vida íntima, preferir el placer al estudio, no interesarse por la política ni la religión, querer entrenarse para competir, como si la vida fuera un campeonato deportivo, no sentirse parte de ninguna clase social... ¿Y qué? ¿Acaso te sorprende? ¿No se puede intuir todo eso en la vida diaria? -Más o menos. Hay jóvenes para todos los gustos. Estos son la mayoría pero no la totalidad. -Bien, entonces ¿qué te desconcierta en la encuesta? -Que, mirados desde los ojos de nuestra juventud, estos jóvenes me parecen viejos. ¿Por qué? -Nosotros fuimos jóvenes en el sesenta y ocho, incluso aquí en España, con todas las restricciones de la época. La política lo impregnaba todo, los estudiantes se imaginaban de la misma clase que los obreros, el mundo estaba por hacerse entre todos... -No exageres, Braulio. También en la Argentina de mi juventud las movidas estudiantiles y obreras resultaron fuertes y hasta hicieron caer a un gobierno militar, pero éramos los que éramos. -Justamente, a eso voy. Éramos los que éramos jóvenes de verdad. ¿De verdad? ¿De verdad única? La sociedad de entonces no es la nuestra. Los jóvenes de hoy disfrutan de unas libertades que no tuvimos. No les hace falta conquistarlas, pelear por ellas. El trabajo es menos estable, se cambia de ocupación muchas veces a lo largo de la vida. Tampoco hay un movimiento de ideas tan radical como entonces. ¿Adónde vas a parar, pensio? -Voy a parar a que no hay un modelo de juventud para todos los tiempos y que los jubilares no podemos enseñar a los jóvenes a ser jóvenes. Apenas les podemos contar una experiencia, la tuya, la mía, la de aquel señor de enfrente. Tenemos más años. Tenemos más cuentos que narrar. -Hoy no hay mus. Te toca, de nuevo, una lección de truco argentino.