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36 INTERNACIONAL El misterio del ex agente envenenado SÁBADO 25 s 11 s 2006 ABC Juan Pedro Quiñonero DÉFICIT DE TEMPLE MORAL Más allá de las relaciones de fuerza y los intereses de Estado más cínicos, ¿qué confianza se puede tener en un dirigente de quien se sospecha que es capaz de envenenar a sus adversarios, acusado por Amnistía internacional de practicar la tortura en las cárceles de su patria? Desde Alcibíades a Henri Kissinger, la historia de la guerra y la diplomacia son una inconclusa crónica de hipocresías, atrocidades, maquinaciones ensangrentadas y turbias negociaciones, destinadas a dar una cierta cobertura moral a las mentiras, crímenes y asesinatos cubiertos por la razón de Estado. Hasta ahí, la negociación con el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, es un acto de elemental e indispensable realismo. Es imprescindible dialogar y negociar con el líder de una gran potencia, con recursos y aspiraciones internacionales. Sin embargo, las reservas de Polonia y buena parte de la Europa del Este hacia el poderoso vecino ruso, antigua potencia colonial, capaz de usar sus cuerpos de ejército para imponer la paz marcial, bien subrayan una realidad que París y Madrid fingen ignorar. El juego francés obedece a viejos tropismos diplomáticos de vieja potencia sonámbula. El juego español, indisociable del proyecto hispano turco de Alianza de civilizaciones, tiene el inconveniente de ofrecer perchas a los más cínicos actores del gran juego diplomático mundial: el régimen de Damasco (capaz de asesinar a los vecinos más renuentes a su influencia) el de Teherán (capaz de ahorcar incluso a los homosexuales por el mero hecho de serlo) y el de Moscú (donde la tortura y el asesinato son recursos frecuentes del poder burocrático) Quizá las víctimas del terror, disidentes, homosexuales ahorcados, políticos asesinados, considerasen realista que las democracias europeas, España incluida, exigieran responsabilidades en materia de atentados contra la libertad y los derechos humanos. Tal comportamiento exigiría un temple moral que aparentemente no tienen nuestros dirigentes. Alarma en Londres al detectarse radiación donde estuvo Litvinenko El ex agente ruso recibió una dosis masiva de polonio- 210 y contaminó el bar de un hotel, un restaurante de sushi, su casa y el hospital en el que murió EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. La capital británica se encuentra bajo alarma ante el hecho sin precedentes como lo ha calificado la Agencia de Protección de la Salud, del envenenamiento del ex espía ruso Alexánder Litvinenko con una masiva dosis del tóxico y radioactivo polonio- 210, y del contagio que el antiguo agente pudo transmitir a las personas que estuvieron cerca de él tanto en lugares públicos como en la UCI del hospital donde murió el jueves por la noche. El Gobierno británico, en una difícil situación diplomática con Moscú, ha convocado varias reuniones del comité Cobra, el organismo de crisis ante grandes atentados y catástrofes. El Ministerio del Interior hizo un llamamiento para que las personas que estuvieron cerca de Litvinenko o tuvieron contacto físico con él se sometan a una revisión médica si consideran que pueden estar afectadas. De todos modos, se advierte que la radiación transmitida por el ex espía fue mínima y que no hubo situación de riesgo especial para otros, como en el caso del bar del hotel Millennium y del restaurante de sushi en los que estuvo el 1 de noviembre, fecha posible del envenamiento. En ambos lugares se ha detectado radiación, así como en la casa de Litvinenko. Un metal radiactivo El polonio es un metal radiactivo y extremadamente tóxico que puede provocar cáncer. Su intensa radiación alfa es peligrosa principalmente si el polonio entra en el organismo. Este metal pesado tiene color plata brillante y, en la oscuridad, provoca una reacción en el aire a su alrededor, que comienza a brillar con un color azul claro. Es uno de los elementos químicos más escasos en la naturaleza, En minerales de uranio de la corteza terrestre el polonio se puede encontrar en bajas concentraciones. De forma artificial se puede producir en reactores nucleares. Este elemento, cuyo número atómico es el 84, fue descubierto en 1989 por Marie Curie y recibió el nombre de la patria natal de la científica, Polonia. La Policía acordonó el bar de sushi al que acudió el ex agente ruso AP practicados al enfermo y el tiempo que se necesita para obtener resultados. La Policía clausuró tanto el bar del hotel Millennium de Grosvenor Square como el restaurante sushi de Piccadilly Circus en los que Litvinenko mantuvo sus dos encuentros del 1 de noviembre. En el primero, se había reunido por la mañana con Andrei Lugovoy, un viejo conocido de sus tiempos en el Buró Federal de Seguridad (FSB) que dirige en Moscú una agencia de guardaespaldas, y un tal Vladimir a quien no conocía. Luego almorzó en el restaurante con el especialista italiano en seguridad Mario Scaramella. En ambos lugares se ha detectado radiación, lo que indica que, de haberse producido ese día el envenamiento, éste habría ocurrido en la primera cita. Los amigos de Litvinenko apuntan al tal Vladimir. Según los expertos, quien suministró el material radioactivo debía ser un especialista en su preparación y manejo: debía ser una cantidad no demasiado alta para no provocar su muerte en pocas horas, y no tan baja que permitiera su restablecimiento; además debía ser la dosis justa para matar a una persona y no afectar a otros. dios, ya que durante las tres semanas en las que Litvinenko estuvo enfermo pudo contagiar a otras personas. Pero la Agencia se defiende subrayando la complejidad de los tests Los más afectados El peligro pudo ser mayor para el personal médico que le atendió en el hospital del University College y para su familia, con la que convivió hasta que fue trasladado a ese centro, pero tampoco se considera probable que hayan sufrido consecuencias. El profesor Pat Troop, de la Agencia de Protección de la Salud, anunció en rueda de prensa al mediodía de ayer que Litvinenko habría comido, inhalado o recibido a través de alguna herida una importante dosis de polonio- 210. La demora en alcanzar esta conclusión fue criticada por varios me- Carta póstuma del ex espía Dos cosas a la persona responsable de mi muerte Un amigo del ex espía, Alexander Goldfarb, leyó ayer esta carta póstuma que fue dictada por Litvinenko el pasado día 21, en presencia de su esposa: Quisiera dar las gracias a muchas personas. A mis médicos, enfermeras y el resto del equipo del hospital por hacer todo lo que podían por mí. Y a la policía británica, que investiga mi caso con energía y profesionalidad y cuidan de mí de mi familia. Quisiera dar las gracias al Gobierno británico por acogerme. Me siento orgulloso de ser un ciudadano británico. Quisiera agradecer a la opinión pública británica sus mensajes de apoyo y el interés que han mostrado durante mi agonía. Doy las gracias a mi esposa, Marina, que ha estado a mi lado. Mi amor por ella y por nuestro hijo no tiene límites. Pero mientras estoy aquí, tendido en la cama, puedo oír cómo se mueven las alas del ángel de la muerte. Quisiera ser capaz de alejarme, pero tengo que decir que mis piernas no corren tanto como quisiera. Creo, después de todo, que es el momento de decir una o dos cosas a la persona responsable de mi enfermedad. Puedes lograr silenciarme, pero ese silencio tiene un precio. Te has mostrado como un bárbaro hacia las personas que te han criticado. Has demostrado que no tienes respeto por la vida, la libertad o cualquier otro valor civilizado. Eres indigno del puesto que ocupas, eres indigno de la confianza que te han dado hombres y mujeres civilizados. Puedes silenciar a un hombre. Pero resonará un gran aullido de protesta por todo el mundo, señor Putin, que se quedará en tus oídos durante toda tu vida. Puede que Dios perdone lo que has hecho, no sólo a mí, sino a la querida Rusia y su pueblo Alexander Litvinenko