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16 ESPAÑA SÁBADO 25 s 11 s 2006 ABC Reconciliación bajo tierra Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz- Gallardón escenificaron ayer, en su primer acto conjunto tras conocerse los pasajes de la polémica biografía de la presidenta de Madrid, el armisticio entre ambos POR CARLOS HIDALGO FOTO: ERNESTO AGUDO MADRID. Nunca una inauguración del Metro- -o la publicación de un libro, según se mire, claro- -causó tanta expectación. La llegada del suburbano al barrio madrileño de la Alameda de Osuna no era más que el pretexto para captar juntos, por primera vez desde que saltara la polémica, al alcalde, Alberto Ruiz- Gallardón, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que esta semana han firmado su enésimo y más agrio enfrentamiento tras la publicación de una biografía autorizada de la segunda. Un tomo en el que Gallardón no sale muy bien parado. El morbo, por lo tanto, estaba más que servido. Al acto, caótico como pocos se recuerdan- -cero para la organización de seguridad y protocolo- asistieron multitud de medios de comunicación y de vecinos. Tampoco faltó el ex alcalde José María Álvarez del Manzano, cuya presencia sirvió, como poco después quedaría patente, para templar gaitas que dijera Manuel Fraga. Manzano dijo lo que pudo sobre el tan traído y llevado libro, del que tanto habla todo el mundo pero que nadie reconocer haber leído, aunque circula ya de mano en mano como billetes de 5 euros. Mientras que no lo lea, no me parece correcto pronunciarme sobre ello. Hablé con la autora cuando lo escribía, y le pedí las galeradas antes de la publicación, pero no me las dio. Así que las referencias que tengo sobre el asunto son por la prensa indicó Álvarez del Manzano. García Candau rectifica a la autora del libro El responsable de Castilla- La Mancha Televisión, Jordi García Candau, ha mandado esta carta a la autora de la biografía de Esperanza Aguirre, Virginia Drake. Quiero aclarar con toda firmeza: en ningún momento yo la llamé a usted; usted me llamó diciéndome que le habían contado mi encuentro con Ruiz- Gallardón en el restaurante Currito y su declaración en relación a que iba a ocurrir algo importante que no compartía; yo entendí que ese algo tenía que ver con la actitud de Tamayo y Sáez. Ruiz- Gallardón me indicó que no era así, y acepté sus explicaciones desde el primer momento. Eso fue lo que ocurrió y lo que a usted le conté. No entiendo por qué me hace protagonista de un libro que espero trate de temas más importantes que esta anécdota irrelevante. Si esto está al servicio de alguna campaña política, le ruego me olvide El revuelo El martes, día D El próximo martes se producirá la presentación de la biografía Esperanza Aguirre. La presidenta en la que estará presentes la autora del volumen, la colaboradora del XL Semanal y Mujer Hoy que se distribuyen cada fin de semana con ABC, Virginia Drake. También está confirmada la presencia de la biografiada, aunque no está tan claro que participe, como estaba previsto, el presidente del PP, Mariano Rajoy, quien no ha querido confirmarlo. El que no aparecerá en la presentación, aunque en un principio iba a asistir, es el alcalde madrileño, Alberto Ruiz- Gallardón, quien ha afirmado que tiene el libro sobre la mesa aunque no comenzará a leerlo hasta el 28 de mayo Es decir, hasta el día siguiente de las elecciones municipales y autonómicas, en las que él y Aguirre se juegan mucho. Serio y frío, Gallardón se acercó a Aguirre, le plantó dos besos en la cara y se giró, dándole la espalda Y, en ese momento, el revuelo. Llegó Esperanza Aguirre, sonriente, sabiendo más o menos lo que se le venía encima: una lluvia de flashes que hizo a más de un reportero perder el equilibrio y provocarse heridas en una mano. ¡Esperanza, eres la mejor! ¡Tú, para presidenta del Gobierno! le gritó un vecino, a lo que ella respondió, estrechándole la mano: Hay que ganar la Comunidad de Madrid Ese último mensaje parece que no lo llevaba tan claro Gallardón cuando llegó, instantes después. Serio y frío, se acercó a la presidenta regional, le plantó dos besos y se giró, dándole la espalda. Estaba claro que no se encontraba de buen humor. Entonces, el alcalde tomó como interlocutor a Álvarez del Manzano, con quien también tuvo algún que otro encontronazo- -de menor calibre- -cuando ambos eran presidente de la Comunidad y alcalde de Madrid, respectivamente. Y llegó el momento de meterse bajo tierra, mientras que los vecinos gritaban: ¡Presidenta! ¡Presidenta! Ni una palabra cruzaron la jefa del Gobierno regional y el alcalde. A la hora de descubrir la placa inaugurativa, fue Esperanza quien tiró del cordón: al fin y al cabo, es ella la única que aparece en la leyenda que descubrió. Aguirre echó mano de una botellita y fotógrafos sobre las máquinas que utilizan para su trabajo. No en vano, una de las pasiones del alcalde popular son los artilugios electrónicos. El ambiente, lo que es la vida, se empezó a distender rumbo a la estación de El Capricho. No así el de la organización, que repartió empujones a diestra y siniestra. Había nervios. Demasiados: hasta el punto de que un alto cargo de la Comunidad de Madrid iba controlando quién bajaba por las escaleras mecánicas de la estación. Hasta que una reportera le espetó: ¿Tú vienes aquí de viceconsejero o de guardaespaldas? Llega la disculpa Y ya, ante las cámaras, los micrófonos y el atril, Gallardón trasteaba en su móvil justo antes de la disculpa de Esperanza: Tras el revuelo que ha levantado la publicación de una biografía sobre mí, la presencia mía y del alcalde es una muestra de cordialidad. El alcalde sabe el aprecio personal y político que le tengo, muy por encima de discrepancias, que claro que las ha habido. Para mí, están superadas. Es más lo que nos une que lo que nos separa La reconciliación, pese a la cara larga que seguía mostrando Gallardón, se había fraguado. Bajo tierra. Al final, ya en el exterior, antes de marcharse cada uno en su coche, un beso, una palmadita en la espalda de la presidenta y un adiós. Polémica zanjada. Secuencia del saludo que se dispensaron ayer Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz- Gallardón de agua, algo que haría en más ocasiones durante el acto. Y, por fin, a los trenes. Fue entonces, en el traqueteo del vagón hipnótico que diría el poeta, cuando el alcalde comen- ERNESTO AGUDO zó a articular palabra: escoltado por Aguirre y Álvarez del Manzano, y por una marea de reporteros, el regidor madrileño rompió su silencio intercambiando pareceres con cámaras