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ABC SÁBADO 25 s 11 s 2006 La negociación ETA- GobiernosLas víctimas ESPAÑA 13 Tengo suerte de haber salido vivo José María Aldaya declaró ayer en el juicio al etarra Vicario Setién, el carcelero de su secuestro POR NIEVES COLLI MADRID. La imagen que a través de una pantalla pudo verse ayer de José María Aldaya en la Audiencia Nacional es la del sufrimiento padecido por este hombre durante los 341 días que duró su secuestro a manos de ETA y los diez años que, marcados por las secuelas físicas que le dejó aquella terrible experiencia, han transcurrido desde su liberación. Imposibilitado para viajar a Madrid tras haber sido operado de una cadera (el empresario camina aún con muletas) Aldaya ha testificado por videoconferencia en el que es ya el tercer juicio (el etarra Alfonso Castro fue condenado en 1998 y Francisco José Ramada y Sagrario Yoldi, en 2004) que se celebra por su secuestro. Pese al tiempo transcurrido y a la cantidad de veces que Aldaya ha tenido que relatar ante la Justicia lo que ocurrió entre el 8 de mayo de 1995 y el 14 de abril de 1996, sus palabras no eran las de quien se sabe el guión de memoria sino las de un hombre que sigue teniendo el recuerdo muy vivo en su cabeza. Las heridas del cautiverio no han sanado aún. ¿Se sintió humillado? preguntó el fiscal Ignacio Gordillo. Sí respondió Aldaya sin titubear. ¿Lloró mucho? siguió el fiscal. Muchísimo. 341 días encerrado en un agujero de tres metros dan para llorar y para muchísimo más. Creo que tengo suerte de haber salido vivo El empresario explicó cómo aquel 8 de mayo, después de tomarse un vino con un amigo al salir del trabajo, fue abordado por tres o cuatro personas que le introdujeron en el maletero de un coche y le inyectaron un El empresario guipuzcoano prestó declaración ayer por videoconferencia somnífero. Cuando despertó, estaba atado de pies y manos, con la cabeza cubierta y en un angosto habitáculo que desde ese momento, y durante casi un año, se convirtió en su celda. La única persona con la que tuvo contacto fue su carcelero- -le procuraba ropa, mínimos cuidados higiénicos y comida, eso sí, siempre cubierto con un pasamontañas- papel que el fiscal atribuye al etarra juzgado ayer, Gregorio Vicario Setién, que se enfrenta a una condena de 17 años de prisión. Sus compañeros de comando fueron quienes le identificaron tanto en sus declaraciones policiales como en las prestadas ante el juez. POOL Historia de un secuestro El del empresario guipuzcoano José María Aldaya fue uno de los secuestros más largos cometidos por la banda terrorista ETA. Capturado el 8 de mayo de 1995, permaneció 341 días encerrado en un agujero de tres metros de largo, por uno de ancho y menos de dos de alto. Nunca había sido objeto de la extorsión etarra, asegura Aldaya, por lo que su secuestro fue para él una sorpresa. Según los datos de la investigación, la familia del empresario pagó entre 100 y 150 millones de las antiguas pesetas por la liberación, extremo que Aldaya asegura no tener constancia alguna. El agujero maldito Desde la pecera de la sala de vistas, casi tres veces mayor que el zulo en el que mantuvo encerrado a Aldaya, Vicario Setién siguió la celebración del juicio sin parar de caminar de un lado para otro, dirigiendo furtivas miradas hacia la pantalla y con gesto pensativo. Su negativa a prestar declaración (esta vista comenzó el pasado Sacaba palanganas diarias de agua de ese agujero maldito; me llené de postillas y granos... me pudría día 6 y fue suspendida hasta ayer por la convalecencia del empresario) no pareció ser la actitud de alguien que se haya arrepentido de sus acciones. La extrema dureza del cautiverio dejó en Aldaya secuelas físicas difíciles de superar. Ha sido operado de una cadera y pronto le intervendrán la otra. También tengo estropeada la espina dorsal, creo que por la humedad del agujero, que estaba siempre lleno de agua. Cuando salí- -relata- tenía callos en las manos de escurrir el agua de aquel agujero maldito... sacaba palanganas diarias sólo con una balleta que me daban. Y me llené de postillas y granos, me estaba pudriendo Las heridas psicológicas intenta curarlas trabajando: Me refugio en ello El 14 de abril de 1996, después de cenar, supo que le iban a liberar. Le dieron un reloj con instrucciones de tirarlo cuando despertara eso es lo que hice y le dijeron que se dirigiera a la luz (una casa próxima al lugar donde le dejaron, en el alto de Azcárate) Había perdido 22 kilos y 341 días de su vida. Ataque con cócteles molotov contra la subdelegación del Gobierno en Álava EFE BILBAO. Un grupo de encapuchados lanzó la pasada madrugada al menos cinco cócteles molotov contra la subdelegación del Gobierno en Vitoria, aunque causaron daños escasos, según informó la Delegación del Gobierno en el País Vasco. Además, lanzaron octavillas con la frase, en euskera, La represión no es el camino El grupo de radicales estaba perfectamente organizado y coordinado, como lo demuestra que, tras salir de la calle Cuchillería, hicieran una barricada de fuego para cegar las cámaras de seguridad. A continuación, arrojaron los cinco artefactos, de los cuales tres impactaron en el edificio de la subdelegación, otro contra una farola y otro contra el suelo. Inmediatamente, los encapuchados huyeron. Los artefactos no causaron daños en la Subdelegación, al margen de una pequeña mancha en la garita trasera, que está en desuso. El Delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, condenó el atentado, que calificó como un nuevo ataque fascista y exigió a la izquierda abertzale, a sus líderes, que se impliquen con decisión y valentía en la tarea de acabar con la violencia. Que la condenen, la rechacen y la paren de una vez por todas