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96 CIENCIAyFUTURO Sismología VIERNES 24 s 11 s 2006 ABC La red DART- 2 alertará de tsunamis en el océano Índico Desarrollará sensores fiables al alcance de países con pocos medios, como Indonesia, Filipinas y Tailandia POR ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. El arrasador tsunami que el 26 de diciembre de 2004 sacudió el océano Indico causó una devastación como hace mucho tiempo que no se conoce en el Pacífico. ¿Por qué? Pues porque ahí ya hace tiempo que opera el sistema de detección conocido como DART- 1 (por las siglas en inglés de Evaluación y Reporte de Tsunamis en el Fondo Marino) desarrollado por científicos norteamericanos y coordinado desde Alaska y Hawai con asistencia japonesa. Pero ya está en marcha la red DART- 2, que pretende lograr el mismo nivel de alerta para el océano de los más pobres. El DART- 1 no nació del impacto de una catástrofe sino más bien de todo lo contrario, de la acumulación de falsas alarmas desde 1975. No menos de un 75 de las veces que se creía que venía el lobo y se activaban los dispositivos de seguridad correspondientes (con todo los costes y trastornos) al final no había para tanto. Por un lado, el método tradicional de contrastar datos sísmicos y observaciones costeras no permitía afinar mucho más. Por el otro, la enormidad del peligro convertía en criminal cualquier despreocupación. Las tragedias que ahora sólo imaginamos cebándose en las costas de Asia asolaron las costas de América y Europa en el pasado, y pueden volver a hacerlo. SISTEMA DART II Boya de superficie 2,5 metros de diámetro y 4.000 kg de desplazamiento Mástil de sensores opcionales Control y comunicación bidireccional Sistemas electrónicos y baterías Sensores opcionales- Viento- Presión- Temperatura superficie- Temperatura aire- Humedad relativa Superficie oceánica Bandera localizadora El tsunamómetro Fiabilidad: 80 Profundidad máxima: 6.000 metros. Periodo de instalación: un año. Condiciones de operatividad: la boya puede trabajar con vientos de 9 (temporal fuerte) en la escala de Beaufort, y aguanta hasta los 11 grados (borrasca, 117 kilómetros por hora) Mantenimiento: 2 años para la boya, 4 para el tsunamómetro Intervalos de muestreo: de 15 a 60 segundos. Transmite datos: cada 3 minutos. Sensibilidad: un milímetro en columna de 6.000 m. de agua. Transductores acústicos Telemetría acústica bidireccional Anilla giratoria Nailon de 25 mm Nailon de 22 mm Flotadores de cristal Poliester Disparador acústico Transductores Anclaje de Nailon de 1.000- 6.000 metros Nailon de 19 mm 75 m Cadena (5 metros) Baterías CPU Sensor de presión de fondo Sensor Fondo oceánico Anclaje 325 kg Anclajes de 3.100 kg ABC Carlos Aguilera Se trata de adaptar el caro DART- 1, operativo en el Pacífico oriental, a las posibilidades económicas del Índico Riesgo en La Palma Miles de supervivientes del gran terremoto de Lisboa de 1755 murieron a causa del tsunami inmediatamente posterior. Algunos geólogos creen que en unos pocos cientos de miles de años se desencadenará un megatsunami extraordinario por el deslizamiento en el volcán de la parte inferior de la isla de La Palma, en las Canarias. Pero estadísticamente es cierto que la mayor preocupación reside en las costas del Indico y del Pacífico. No en vano la palabra tsunami es de origen japonés (literalmente, significa gran ola en el puerto y aunque puede tener orígenes tan peregrinos como la caída de un meteorito, en un 90 de los casos se trata de maremotos provocados por terremotos (lo que se conoce como tsunamis tectónicos) El DART- 1 se basa en la combinación de sensores colocados en el fondo marino con boyas de superficie para comunicar los datos así obtenidos en tiempo real. Los sensores registran la presión de la columna de agua y van acoplados a transmisores acústicos. Las boyas recogen la información y las retransmiten vía satélite a las estaciones de tierra, para su análisis inmediato. Detección lo más cerca posible del fondo marino donde nacen los maremotos, más información rápida, este es el binomio elemental del éxito que ahora se intenta trasladar al océano Índico. Lo cual conlleva hacer frente a un delicado reto económico: las boyas del DART- 1 exigen un costoso mantenimiento, con constantes expediciones a verificar su buen estado y reponer las baterías. Todo ello sale por un precio que países como Indonesia o Tailandia no pueden pagar. Encontrar una alternativa segura y económicamente viable es el objetivo del proyecto DART- 2. Los investigadores de la Universidad de Pittsburgh Daniel Mosse, Taieb Znati y Louise Comfort, armados con una beca de 200.000 dólares de la Fundación Nacional de Ciencia de Washington, desarrollaron la semana pasada en Berkeley, California, y unos meses antes en Maui, Hawaii, sendos talleres para diseñar y producir una nueva generación de sensores dispuestos en el fondo marino. La idea es hallar un punto intermedio entre el ojo de buen cubero y el sofisticado y caro sistema DART- 1. El fracaso alemán La clave parece estar en la multiplicación de sensores. El pasado 17 de julio, unas boyas de fabricación alemana fueron incapaces de detectar un tsunami que se cobró 600 vidas en la costa de Indonesia. Eran pocas boyas- -concluyen los expertos- y estaban demasiado lejos del epicentro del terremoto Las tradicionales boyas de profundidad parecen ser más aptas para detectar la actividad sísmica vertical que la horizontal, que es precisamente la de los tsunamis. Para culminar el DART- 2, los científicos de Pittsburgh esperan obtener de la Fundación Nacional de Ciencia 3 millones de dólares más, con el objeto de probar sus nuevos sensores en las costas de Estados Unidos e Indonesia. El fondo marino crea o destruye, pero no descansa Las grandes catástrofes naturales siempre parecen cosa del pasado o de latitudes exóticas y remotas, pero lo cierto es que sólo una labor científica de constante estudio y vigilancia consigue mantener a la Naturaleza más o menos a raya. Aunque a veces sus excesos causan tanto pánico como fascinación. Hace pocos meses, una erupción volcánica submarina provocó la aparición de una isla nueva en el archipiélago independiente de las islas Tonga, en el sureste del Océano Pacífico, que acaso vuelva a sumergirse muy pronto otra vez, como una Atlántida en miniatura. Ese es por lo menos el pronóstico de Alain Bernard, de la Universidad Libre de Bruselas. La nueva isla de Tonga nació con 1,5 kilómetros de diámetro, con cuatro picos y un cráter en su interior, pero está perdiendo superficie rápidamente, según acreditan recientes imágenes obtenidas por los satélites de la NASA. También están desapareciendo los pequeños lagos volcánicos que tenía en un primer momento tras surgir de las aguas. Más información sobre el proyecto: http: nctr. pmel. noaa. gov Dart 1.000- 6.000 m Sensor de presión Sistema de agarre 3,5 m de cadena (25 mm de grosor) 1,8 m 2 m Centro de Alerta de Tsunamis Satélite Iridium Antenas de comunicaciones y GPS