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86 CULTURAyESPECTÁCULOS JUEVES 23 s 11 s 2006 ABC Buñuel y Ripstein protagonizan en Londres un festival de cine latinoamericano ABC LONDRES. El cineasta aragonés Luis Buñuel y el mexicano Arturo Ripstein protagonizan la quinta edición del festival de cine Descubriendo Latinoamérica, que comienza hoy en la capital británica y que tiene un doble objetivo: Por un lado, difundir la cultura latinoamericana, y por otro, recaudar fondos para ayudar a la región explicó a Efe su director, Jorge Garayo. El festival, apoyado por la entidad benéfica Discovering Latinoamerica cuenta con un apartado en el que se destaca el trabajo de realizadores europeos que han rodado películas sobre o en Latinoamérica y que este año se dedica a Buñuel, quien filmó en México algunos de sus mejores trabajos. Entre ellos se proyectarán Ensayo de un crimen (1955) Nazarín (1958) y Simón del desierto (1965) del director aragonés, además del documental Un Buñuel mexicano rodado por el mexicano Emilio Maillé en 1997. Tras la proyección de Nazarín se celebrará una mesa redonda en la que participarán el consejero de Cultura de la embajada mexicana, Ignacio Durán, y Arturo Ripstein, gran conocedor del cine de Buñuel, con el que trabajó en algunas películas indicó Garayo. El director mexicano es además otro de los protagonistas del festival, en el que se le dedica una retrospectiva con la proyección de seis películas, como El castillo de la pureza (1973) Profundo carmesí (1996) y La perdición de los hombres (2000) Dentro de la programación oficial del festival, que se desarrollará hasta el 3 de diciembre, se proyectarán alrededor de cuarenta filmes, entre los que destacan varios estrenos en Londres, como la brasileña Proibido proibir (2006) de Jorge Durán, que abre hoy el festival; la uruguaya La perrera (2006) de Manolo Nieto, y la peruana Madeinusa (2006) de Claudia Llosa. El festival rinde también homenaje al director cubano Tomás Gutiérrez Alea en el décimo aniversario de su muerte, con la proyección de Memorias del subdesarrollo (1968) Fresa y chocolate (1994) y Guantanamera (1995) El programa del festival se completa con un apartado dedicado a los documentales, que proyectará cuatro títulos, y dos sesiones que se ocuparán a la proyección de cortos latinoamericanos. Nueva York recupera la filmografía del director de culto Edgar Neville El festival Spanish Cinema Now dedicará una sección al cineasta, dramaturgo y novelista MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. Dicen que la historia la escriben los vencedores, pero el director Edgard Neville se pasó al bando nacionalista cuando estalló la Guerra Civil y sin embargo quedó enterrado en el olvido. Su trabajo cinematográfico será recuperado en una retrospectiva que emitirá el festival de cine neoyorquino Spanish Cinema Now, que cada año muestra en el Lincoln Center lo mejor del cine español del momento. Su director, Richard Peña, quiere participar en la revisión histórica de este director extremadamente talentoso y culto que fue capaz de hacer películas profundamente personales en un momento en que la industria cinematográfica estaba muy controlada y orientada a lo comercial declaró a Efe. Un fotograma de la película Domingo de carnaval protagonizada por Conchita Montes En Madrid, el amigo de García Lorca y Dalí convirtió en éxito comercial su primera producción, El malvado carabel de 1935, y posteriormente rodó La señorita de Trévelez El ciclo recogerá también la trilogía que para algunos forman La torre de los siete jorobados Domingo de Carnaval y El crimen de la calle de Bordadores rodadas en el Madrid de la posguerra con elementos policiacos del cine negro. La selección de lo mejor de la temporada que ha hecho el equipo de Peña, en colaboración con el Ministerio de Cultura español, proyectará del 8 al 26 de diciembre cintas como Alatriste de Agustín Díaz Yanes, Azuloscurocasinegro de Daniel Sánchez Aréva- ICAA Íntimo de Chaplin Edgar Neville entró en contacto con el cine en Los Ángeles, cuando trabajaba en la embajada española de Washington. Allí se hizo íntimo de Charles Chaplin, habitual de las fiestas del magnate William Randolph Hearst y guionista de la productora Metro Goldwin Mayer, pero no empezó a dirigir sus largometrajes hasta que volvió a España. lo, La dama boba de Manuel Iborra, Bienvenido a casa de David Trueba, Las vidas de Celia de Antonio Chavarrías y La noche de los girasoles de Jorge Sánchez- Cabezudo, entre otras. Más información sobre el festival: http: www. filmlinc. com wrt onsal e spanish 06. html Enrique Herreros BORDADORES ESQUINA QUINTA AVENIDA L a determinación del festival Spanish Cinema Now de Nueva York de dedicar un ciclo a Edgar Neville es muy elogiable y oportuna por eso de que nunca es tarde si la dicha es buena aunque algún que otro neoyorquino, al leer su anglófilo nombre, llegue a pensar que se trata de un nativo de Brooklyn o Queens, ignorando que Edgar era un madrileño incon- dicional, nacido en 1899 y muerto en 1967 en su ciudad, diez años antes de que desaparecieran sus compañeros en el humor, Enrique Herreros (septiembre de 1977) Miguel Mihura (octubre de 1977) y Antonio de Lara Gavilán, Tono (enero de 1978) Compruebo que el seleccionador de las películas del ciclo ha tenido más tino que su colega de fútbol y no ha olvidado títulos tales como Domingo de Carnaval con claras reminiscencias pictóricas de su admirado José Gutiérrez Solana, ni El crimen de la calle de Bordadores donde se inspira en los dibujos del Madrid de los primeros años del siglo XX, inmortalizados por Sancha, el gran dibujante de Blanco y Negro Sin embargo, el conde de Berlanga del Duero se inició como peliculero después de una estancia cinematográfica en California, dirigiendo ¡Yo quiero que me lleven a Hollywood! para la que rodó algunos planos en la primera oficina que tuvo la marca Filmófono en los sótanos del Palacio de la Prensa, en plena Plaza del Callao y donde intervenía Herreros, su amigo de Buen Humor en un papelito de los que antes llamaban extra con frase y, ahora, los modernos llaman cameo que son jornadas que suelen obligar al elegido a trabajar de gratis Nueva York rinde un merecido homenaje al autor de El baile sin embargo, a él le hubiera gustado que se le recordase en Hollywood, donde permaneció una larga temporada supervisando las versiones españolas que rodaba la Metro. En la american adventure estuvo rodeado, principalmente, por Tono y José López Rubio, que formaron un trío de mosqueteros que luchaba a pluma estilográfica batiente y se apoyaba en la riqueza de sus opiniones. Edgar era además diplomático, presenciaba el delicioso diá- logo que Tono sostenía con Charles Chaplin, en cuya casa jugaban al tenis, aunque no veo a Tono corretear de un lado a otro de la pista, siguiendo a la dichosa pelota. Neville llegó a ser un ocurrente gordinflón que se metía de cuando en cuando en la clínica de los gordos y cuando no podía aguantar más, si se descuidaba el especialista, se iba a alguna tasca amiga a meterse entre pecho y espalda un plato de fabada que no se lo saltaba un gitano. Era un egoistón con mucha gracia. Pero de aquellos miembros irrepetibles de la otra generación del 27 fue al que menos traté; recuerdo que mi padre me mandó una vez a su residencia, enclavada en la avenida de la Moncloa, frente a la del escultor Sebastián Miranda, a que le llevara una carta. Me confundió con un botones; me dio una propina que, lógicamente, me guardé. ¡No faltaría más!