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ABC JUEVES 23- -11- -2006 85 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos El cielo de Mingote El dibujante publica Serán ceniza, mas tendrá sentido (Luca de Tena Ediciones) que reúne 159 de sus necrológicas publicadas en ABC y dedicadas a esos amigos del alma a los que profesa amor más allá de la muerte POR ANTONIO ASTORGA MADRID. González- Ruano, el César del periodismo, el tipo al que mejor se le han dado los muertos, sostenía que nadie muere si vivió de veras, que se mueren sólo los muertos, que la inmortalidad es memoria, temblor de primavera ausente en el invierno del recuerdo, o sea, milagro Mingote evoca, con emoción, en Serán ceniza, mas tendrá sentido (Luca de Tena Ediciones) a sus vivos amados muertos queridos que ha ido despidiendo desde ABC en el último medio siglo. El libro arranca con la necrológica de un Pío Baroja que reflexiona camino del cielo al escuchar seriales radiofónicos: Parece que hay así como afición a la literatura... Recuerda el mingotiano convicto y confeso Ignacio Ruiz Quintano (autor de los textos de las 159 necrológicas) en la lauda de entrada que al principio, según Mingote, la gente eran sólo dos. Magnífica hipótesis. Pero, ¿a dónde ha ido el resto del personal? Naturalmente, al cielo de don Antonio, un cielo de veraneo norteño, de campo plácido, de turismo rural, de balneario... En el cielo de Mingote se puede pasar uno la vida eterna, tomarse un aperitivo, echarse una cabezadita- -con pijama y orinal, como manda Cela- -y ser feliz. El cielo de Mingote es un almacén del que llueven dones insólitos. En ese cielo los angelitos piden ¡más papel, que viene Ramón! (Gómez de la Serna) Goya y Velázquez esperan a Picasso, el Mingote de la pintura y Mihura le dice a Cervantes: Yo escribía en el idioma del que siempre se ha dicho que es el de vuestra merced; pero ahora, ni siquiera donde yo veraneaba, que le han cambiado el nombre, como suele suceder en el País Vasco, que tampoco se llama así, celebran mi centenario, porque el nuestro, dicen, es el idioma de Franco No sé quién es responde el autor del Quijote. Tampoco yo estoy muy seguro remata Mihura. Mingote dibuja un cielo por el que pasean Ortega y Sócrates mientras Julián Marías corre a incorporarse a la charla de los sabios. El autor de España invertebrada le comenta al pensador que jamás escribió una línea: Ahí viene mi discípulo Julián, querido Sócrates, que nos explicará de modo inteligible lo que está pasando en España, cosa difícil de entender para una mente corrien- Firmas en Madrid Mingote firmará Serán ceniza, mas tendrá sentido (con textos de Ignacio Ruiz Quintano y epílogo de Mónica Fernández- Aceituno) mañana en el Rastrillo (Casa de Campo. Pabellón de La Pipa El día 29 lo hará en El Corte Inglés de Goya, de 6 a 8. Y el día 17 de diciembre en el VIPS de López de Hoyos, a partir de la una El libro elegíaco arranca en Pío Baroja y culmina en Rocío Jurado Portada del libro de Mingote Serán ceniza, mas tendrá sentido ABC te En ese cielo Torrente Ballester, con el cigarrillo aún humeante en sus labios, le espeta a una muerte fantasmal con guadaña: Pues yo te encuentro poco imaginativa La idea de Serán ceniza, mas tendrá sentido es muy antigua y seguramente se le ocurriría a más de un seguidor de Mingote- -explica Ruiz Quintano- El chiste necrológico era todo un género periodístico nuevo y fantástico, pero condenado al olvido, como todo lo que se hace en los periódicos Mingote incardina al humor gráfico universal otra forma de llorar por el horror de la muerte. El chiste necrológico se concreta en un escenario vacío, una máscara que solloza, un navío que se aleja, un lobo aullándole a la luna invernal por la partida de su amigo Félix, una gota de tinta que emborrona el dibujo, un lápiz roto por el cofrade Chumy o una cuartilla en blanco- A Jaime -desde la que Mingote se pregunta: ¿También hoy, con el vecino ausente, tendré que hacer un chiste? Mingote ha escogido el título de su libro, el más hermoso posible: Serán ceniza, mas tendrá sentido el penúltimo verso del inmortal quevediano Amor constante más allá de la muerte Quevedo es quien más y mejor se encaró con la muerte. Quevedo es el tremendo español y por eso anda a vueltas como nadie con el tremebundismo de la muerte dirá el gran Ramón de los ingenios. Yo lo único que he hecho- -confiesa Ruiz Quintano- -ha sido rellenar huecos. Me gusta mucho la Muerte, porque me gusta mucho el Barroco, que es España. (Los catalanes, para no parecer españoles, no quisieron parecer barrocos, e inventaron el exin- castillos de Gaudí. Allá ellos. Me gustan los cementerios de pueblo y releo los muertos de Ramón y las necrológicas de Ruano. Total, que me lo he pasado bomba haciendo memoria histórica con los muertos y las muertas de Mingote. Decía Maeztu, y estoy de acuerdo, que el culto de la muerte no es cosa española, sino popular. Nada de clases medias. Si, hasta ahora, España ha hablado más de la muerte que nadie, es porque ha sido más pueblo que los demás. Vivir de espaldas a la muerte es la actitud universal de la cultura frente a lo inevitable Mingote nos abre un cielo al que, por supuesto, iremos los de siempre