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32 INTERNACIONAL JUEVES 23 s 11 s 2006 ABC El centro- derecha vence en Holanda, pero sin mayoría para gobernar solo Las opciones extremistas ganan terreno, mientras que los socialdemócratas, liberales y democristianos retroceden ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. El líder del Partido Laborista (socialdemócrata) holandés, Wouter Bos, fue el gran perdedor de las elecciones legislativas celebradas ayer en Holanda. Sólo ha conservado 32 de los 42 diputados que tenía y no sólo no logró desbancar al primer ministro saliente, el democristiano Jan Peter Balkenende, sino que se quedó a sólo 6 escaños de ser superado por el trotskista Partido Socialista, que hasta ahora carecía de relevancia parlamentaria. Tras los resultados oficiales de anoche, ésta es la primera conclusión que podía extraerse de la jornada electoral, puesto que con el endiablado reparto de los diputados, la formación de una nueva mayoría parlamentaria será más difícil de resolver que un sudoku. El partido de Balkenende es el más votado, pero tal como han quedado repartidos los votos, los 41 escaños (tres menos que en 2003) no son garantía alguna. Los analistas daban por hecho anoche que muy probablemente estará obligado a negociar una gran coalición a la alemana. El relativo buen tiempo de ayer en Holanda (no es que hiciera un día soleado, sino todo lo contrario, pero al menos no ha hecho el frío que acostumbra en esta época del año) habría animado a más electores de lo que se temía a acercarse a los colegios electorales, después de una campaña electoral que todos los sectores de la población han calificado como tremendamente aburrida Poco debate de contenidos Los partidos no han discutido de las cuestiones delicadas o polémicas, empezando por la cuestión europea, y se han limitado a dar la monserga en los mítines con las cosas en las que están de acuerdo, es decir la seguridad social, las pensiones y el sistema del Estado del Bienestar. Prácticamente todos se han acusado de los mismos problemas y han prometido las mismas cosas, que van a resolver las asignaturas pendientes de los hospitales públicos y un aumento de las prestaciones sociales. Eso tal vez explicaría el hecho de que todos los partidos que protagonizaron la vida política en la legislatura que había empezado en 2003 hayan sido castigados con una disminución de su representación. Los expertos atribuyen al neto repunte de la economía en los últimos meses el hecho de que Balkenende haya conservado pese a todo el primer lugar en número de escaños, aunque paradójicamente la política financiera ha estado en manos del Partido Liberal (22 escaños, seis menos que en 2003) que es el que sufre el principal castigo en las urnas, lo que dificultará reconstruir la coalición saliente. Jan Marijnissen, de 54 años, es el gran triunfador con una formación que lleva el apellido socialista, aunque sea de la extrema izquierda, con 26 es- Aunque alta, la participación fue ligeramente inferior a la de 2003 caños, 17 más ayer) Con un programa antiliberal, antieuropeo y partidario acérrimo de la intervención del Estado no solamente en los asuntos sociales, parece el único que ha logrado movilizar a un sector de los indecisos, aunque haya sido con ideas trasnochadas pero que suenan bien en muchos oídos poco inquietos. El Partido de la Libertad de Geert Wilders, de extrema derecha anti emigración, ha obtenido 9 escaños en su estreno electoral. Los extremos han salido claramente reforzados en el nuevo reparto de diputados. La posibilidad de una gran coalición no tiene en Holanda el dramatismo que se le podría suponer en otros países, y los socialdemócratas aceptarían esta posibilidad de buen grado, frente a la de formar una coalición de izquierdas con los social- maoístas y los ecologistas. En ese caso, la política exterior de Holanda, y no sólo en Europa, sino sobre todo en la Alianza Atlántica (tiene tropas desplegadas en Afganistán en el sur del país, donde se están librando los peores combates) se podrían resentir gravemente. La jornada se desarrolló sin incidentes en todo el país y con medio millón de consultas por internet a la guía de los partidos políticos, lo que daba a entender que muchos electores permanecieron indecisos casi hasta el último minuto. Jan Peter Balkenende, primer ministro holandés REUTERS El enigma del voto de los ciudadanos holandeses de origen extranjero E. S. En una elección en la que los holandeses han estado hablando de su propia identidad ha crecido el interés por conocer el comportamiento del voto de los cerca de 250.000 holandeses de origen extranjero. Si en las elecciones municipales se produjo un vuelco a favor del partido laborista y este se atribuyó precisamente a las simpatías entre los emigrantes, los expertos consideran ahora que podría haberse producido una reacción contraria. Primero porque los que votan no son los que no tienen pasaporte holandés, sino los que ya lo han conseguido y las encuestas dicen que no son partidarios de dejar abuiertas las puertas por las que han pasado ellos. Aparte, los de origen turco han tropezado- -para mal- -con el debate sobre el genocidio armenio. La participación en las urnas fue alta pero algo inferior al 79,9 por ciento registrado en el año 2003, una de las mayores de la historia El centro- derecha deberá intentar una gran coalición a la alemana o intentar gobernar en minoría