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ABC MIÉRCOLES 22- -11- -2006 Juan Soriano ajusta cuentas con su infancia en la muestra Aves de paso 85 E. Rodríguez Marchante EL ETERNO AMOTINADO E ra algo así como el disidente en nómina de Hollywood, el siempre necesario invitado indeseable y el más prestigioso y capaz de cuántos dedos buscaron su ojo ciclópeo. Hollywood procuró siempre tenner a Robert Altman a tiro de su propio ojo: lo nominaron tantas veces a su Oscar que, al final, por no dárselo, le dieron uno honorífico en la última ceremonia que se ha celebrado hasta la fecha. Se comió el agasajo como un auténtico encajador, y agarró el Oscar bien fuerte, con la izquierda y con la mirada helada del transgresor transgredido. Al fin y al cabo, el inflexible Robert Altman se dedicó en su condición de eterno amotinado, de tipo incómodo que no se quita la casaca, como hacía Wayne tras el armisticio, a madurar y adornar un par de décadas excelsas para su filmografía, brillante y especialmente admirada a partir de El juego de Hollywood película que inauguraba sus noventa y que precedió a la magnífica e influyente Vidas cruzadas (este título ha producido más películas que la Metro) Y a partir de ahí, el capricho de un director en posesión, más o menos, de su destino de cineasta: tres musicales magníficos y por completo diferentes en fondo y en forma, Kansas City The Company y A prairie home companion su última y sorprendente película que nos ofrece actuaciones nunca vistas de cantantes nunca oídos, como Maryl Streep, Woody Harrelson, Virginia Madsen... y un par de comedias escurridizas como el lomo de una sepia, Cookie s Fortune y El doctor T y las mujeres una marcianada difícil de encuadrar (y de digerir) que tituló Prêt a porter o un maravilloso ejercicio cinematográfico y un pulso al drama y la intriga titulado Gosford Park Imposible atrapar a Robert Altman entre los barrotes de un género o entre la ortodoxia de un estilo. Cultivó todos, con diferente acierto pero con la misma ansiedad de renovación. Acaso podría asociársele a un modo peculiar de entender el musical, o la música en el cine, o en la manera en que se pueden construir climas con un encuadre y una canción. En ese sentido es modélica Kansas City una abrupta refriega interna por no pertenecer del todo a ninguno de los géneros que apunta, ni al musical, ni al negro, ni al drama... En fin, Robert Altman ha dicho hasta aquí y se ha ido. En cierto modo ya lo anunció hace tiempo al decir que si Bush era reelegido presidente, él abandonaba el país. Entonces no cumplió su promesa, pero ahora lo ha hecho, y con creces FILMOGRAFÍA ESCOGIDA MASH (1970) Los vividores (1971) Un largo adiós (1973) Ladrones como nosotros (1974) California Split (1974) Nashville (1975) Buffalo Bill (1976) Tres mujeres (1977) Un día de boda (1978) Quinteto (1979) Popeye (1980) Locos de amor (1985) Van Gogh (1990) El juego de Hollywood (1992) Vidas cruzadas (1993) Prêt- àa- porter (1994) Kansas City (1995) Conflicto de intereses (1996) Cookie s Fortune (1998) Dr. T y las mujeres (2000) Gosford Park (2001) The Company (2003) A Prairie Home Companion (2006) Robert Altman agarra su Oscar honorífico, entregado en la ceremonia de este mismo año AP Vuelve a la tienda de baratijas, Jimmy Dean (1982)