Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
84 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 22- -11- -2006 ABC Muere a los 81 años Robert Altman, el disidente oficial de Hollywood El lunes falleció en Los Ángeles Robert Altman. Ganador de un Oscar honorífico, ocultó durante una década un trasplante de corazón para poder seguir trabajando F. M. B. MADRID. Nacido en Kansas hace 81 años, el director, productor y guionista Robert Altman, fallecido el lunes en un hospital de Los Ángeles, llevaba más de media vida detrás de una cámara. Tenía fama de díscolo e independiente, pero encontró financiación para medio centenar de largometrajes y trabajó en decenas de series de televisión. Tras seis candidaturas fallidas, hace unos meses recibió un Oscar honorífico por el conjunto de su carrera. Nunca tuve que dirigir una película que no escogiera afirmó aferrado a su estatuilla, que dedicó a su mujer, Kathryn Reed. Su carrera no es un ejemplo de uniformidad, pero frecuentó géneros tan diversos como el musical, el western el cine bélico, la comedia y el drama, y en todos ellos dejó su impronta, una reconocible capa de cinismo que a la larga le valió el respeto de una industria en la que supo integrarse sin doblegarse nunca. En la gran tienda de Hollywood, ellos venden zapatos y yo hago guantes comentó en cierta ocasión. Entre sus títulos destacan MASH por el que recibió la Palma de Oro en Cannes, Los vividores Nashville El juego de Hollywood Vidas cruzadas Kansas City Cookie s Fortune y Gosford Park En la pequeña pantalla trabajó en series como Bonanza y Alfred Hitchcock presenta Activo hasta el final, este mismo año había presentado en el Festival de Berlín A Praire Home Companion levisión. Pronto empezaría a dirigir episodios. En 1970 le llegó su gran ocasión cuando le ofrecieron dirigir la sátira bélica MASH proyecto que había sido rechazado por una docena larga de cineastas. Altman aprovechó las posibilidades corrosivas de la historia y criticó la actuación estadounidense en Vietnam con una acidez inusitada en el medio. Su éxito propició la longeva serie de televisión protagonizada por Alan Alda. El siguiente gran triunfo de Robert Altman llegó cinco años después con Nashville referente indiscutible de la música country que le valió su segunda nominación al Oscar. Con los estudios a sus pies, no volvería a repetir una victoria así hasta que en 1992 dirigió El juego de Hollywood con la que dio un giro a su carrera y sus filmes empezaron a hacerse reconocibles por sus impresionantes repartos. La fórmula alcanzó su apogeo con Vi- Altman, en 1974, en el rodaje de Ladrones como nosotros das cruzadas complejo entramado de historias con el que inventó un género que sigue vivo. Algún patinazo, como el de Prêt- à- porter en 1994, no propició el declive de un director que, al borde de los setenta, no había dicho su última palabra. Con Cookie s Fortune demostró que su ironía seguía bien afilada y en 2001 se sacó de la manga la excelente película de época Gosford Park donde mezclaba comedia, drama, intriga y crítica social. Cuando recibió el Oscar honorífico en marzo de este año, desveló que vivía desde hacía REUTERS una década gracias al corazón de una mujer, pero que había mantenido el trasplante en secreto para poder seguir trabajando. Sid Ganis, presidente de la Academia de Hollywood, definió a Altman como un innovador que había redefinido géneros, inventado nuevos modos de utilizar el medio y revitalizado los antiguos Este vividor tenaz tenía cinco hijos de tres mujeres. Filmografía completa (en inglés) en: www. imdb. com name nm 0000265 Página oficial: www. robertaltman. com Antonio Weinrichter EL OTRO LEÓN DE HOLLYWOOD Por siempre bombardero Robert Altman empezó estudiando en una escuela católica, pero su vocación era más bélica que religiosa y, tras un periodo de aprendizaje en una academia militar, combatió como piloto de bombarderos en la Segunda Guerra Mundial. Acabada la contienda, no dejó de lanzar bombas, por lo general en forma de guiones para la te- C on la titánica y no siempre apreciada figura de Robert Altman desaparece quizá un valioso mito del cine americano, que sirvió para alimentar la política de los autores en el Hollywood clásico: la idea de que se puede hacer un cine personal dentro del sistema de los grandes estudios. En los 70, Altman firmó un bloque de títulos admirable por su carácter innovador, con la peculiaridad de venir distribuidos por las majors: la Metro produjo su primeriza Volar es para los pájaros con lo que dos leones bastante incompatibles compartieron brevemente un mismo terreno de caza. Más admirable incluso resulta el hecho de que Altman fuera mucho mayor que los colegas que crearon con él el Nuevo Hollywood (Coppola, Lucas, De Palma) cuando dirige en 1960 varios episodios de la mítica Bonanza ya tenía un par de largos independientes en su haber. Lanzado a la fama con su sátira antibélica MASH en 1970, Altman dilapida el cheque en blanco que le ofrece Hollywood en una despiadada revisión de los géneros clásicos: un creciente viacrucis con la industria con estaciones tan distinguidas como El largo adiós Los vividores o California Split Luego, se inventa su propio género con Nashville en 1975: un cine cuasi- berlanguiano (pero sin el casticis- mo) de vidas cruzadas, animado por amplios repartos que se comportan como una comuna (es fama que ése era el ambiente, envuelto por el humo de los porros, que creaba en sus rodajes) llenando el plano sin jerarquías de estrellas y secundarios. En esas películas corales Altman retrata a la sociedad americana como un circo... o un acuario: la metáfora de la fluidez es la que conviene a un cine impresionista, jazzístico, que disuelve, apoyándose en un uso magistral del zoom, las certidumbres del compacto lenguaje clásico. En 1980 Popeye marca su punto de no retorno cara a la industria: emprende su travesía del desierto como cineasta independiente, encarnando así el nuevo mito redentor del cine americano, del que se convierte en patriarca involuntario aunque sólo fuera por el hecho de haber tentado una alternativa a Hollywood desde el mismo vientre de la ballena.