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38 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 22 s 11 s 2006 ABC El gobierno y la guerrilla maoísta de Nepal ponen fin a diez años de guerra EFE KATMANDÚ. El gobierno y la guerrilla maoísta de Nepal firmaron ayer un acuerdo que debe poner fin a diez años de guerra y abre un periodo de transición que decidirá el futuro de una monarquía con más de dos siglos de historia. En una ceremonia pública, el líder de la guerrilla maoísta de Nepal, Pushpa Kamal Dahal, alias Prachanda (el fiero) y el primer ministro, Girija Prasad Koirala, rubricaron un acuerdo negociado durante meses, tras la revuelta popular que forzó al Rey Gyanendra a renunciar al absolutismo en abril pasado. La guerra ha terminado y la paz ha comenzado proclamó Prachanda, para quien el acuerdo representa la victoria de todos los nepaleses sobre las fuerzas reaccionarias que querían mantener a Nepal en el pasado Nepal entra en una nueva era dijo Koirala, y aseguró que la violencia, que ha causado más de 10.000 muertos en Nepal, ha acabado y da comienzo la política de la reconciliación El acuerdo prevé que la guerrilla deposite sus armas en almacenes y acantone a sus hombres, todo ello bajo una supervisión de la ONU que está por de- terminar, para entrar a formar parte de un Parlamento y un Gobierno interinos hasta la celebración de elecciones a mediados de junio próximo. Monarquía o República De esos comicios, saldrá una Asamblea Constituyente encargada de decidir si la Monarquía es abolida y reemplazada por una República. La figura del Monarca está ahora en la cuerda floja, tras las conclusiones de una comisión que investigó la represión de la revuelta de abril, en la que murieron 21 personas y unas 5.000 resultaron heridas. China e India abren una nueva etapa para zanjar sus disputas del pasado PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. El presidente chino, Hu Jintao, comenzó ayer una histórica visita a la India que abre una nueva etapa en las relaciones diplomáticas de estos dos colosos asiáticos. En el primer viaje en una década de un dirigente chino a Nueva Delhi, Hu Jintao se reunió con el primer ministro hindú, Manmohan Singh, para apadrinar la firma de 13 convenios, fundamentalmente de carácter económico y comercial. Ambas naciones pretenden aprovecharse de sus respectivos progresos en lugar de competir una con otra. Hay espacio suficiente para que los dos países se desarrollen juntos de manera que se ayuden mutuamente manifestó el primer ministro de la India. Comercio bilateral Pekín y Nueva Delhi confían en seguir incrementando sus cada vez más estrechos lazos económicos, que han pasado de los 202 millones de euros contabilizados en 1990 a los más de 15.500 millones con los que se prevé cerrar este ejercicio. Además, las estimaciones para 2010 prevén que dicha cifra se doblará, superando los 30.000 millones de euros. Antes de alcanzar tanta fluidez comercial, China y la India deben zanjar sus diferencias del pasado, empezando por la disputa fronteriza que les llevó a la guerra en 1962. El conflicto concluyó con un armisticio que, sin embargo, no acabó con la controversia sobre sus demarcaciones nacionales, que suman 3.500 kilómetros y continúan discutiéndose aún hoy. Por ello, la India acusa a China de arrebatarle 38.000 kilómetros cuadrados de su territorio en el estado septentrional de Sikkim, mientras que el régimen comunista sigue insistiendo en su soberanía sobre Arunachal Pradesh. Pero éste no es el único problema que deberán solventar China y la India, que se miran con recelo debido a sus respectivos programas nucleares. Mientras Estados Unidos acordó este año colaborar con Nueva Delhi en el desarrollo de su potencial atómico, el régimen comunista es el principal suministrador militar de su mayor enemigo, Pakistán. Aunque el presidente chino se desplazará a Islamabad tras su visita de cuatro días a la India, Hu Jintao y Manmohan Singh no abordaron ni este espinoso asunto ni la situación de los exiliados tibetanos.