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Martes 21 de Noviembre de 2006 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2006. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 32.567. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF 5,20 CHF. Marruecos. 16 Dh. COSAS MÍAS Edurne Uriarte VENGANZA E ABC El golfista navajo Notah Begay III, nieto del indio que ideó un código secreto para burlar el espionaje japonés en la II Guerra Mundial, afronta la conquista del Circuito Europeo con el espíritu indomable que le legaron sus antepasados MIGUEL ÁNGEL BARBERO dos Unidos estaban inmersos en la Guerra del Pacífico y Begay fue uno de los 400 navajos reclutados para componer un código secreto en su propio idioma con el que burlar el espionaje japonés. En tres años nunca les descifraron los mensajes y hoy en día son considerados héroes de guerra. yo en uno en el Masters y jugó la Presidents Cup con la camiseta estadounidense. La vida se le presentaba de cara. Sin embargo, su espalda no estaba por la labor. Desde 2001 empezó a sufrir problemas lumbares y ya nunca volvería a ser el mismo. Fue cayendo en los rankings hasta el punto de perder sus derechos competitivos hace dos temporadas. Y después de fallar también en el circuito inferior, hundido y sin futuro, decidió cortar por lo sano y empezar una nueva vida a este lado del Atlántico. Soy un luchador, ése es mi espíritu Por eso no se le cayeron los anillos por retomar su carrera desde lo más bajo, la Escuela de Clasificación, y en un circuito que no era el suyo, el Europeo. Necesitaba salir de todo lo que me oprimía y aquí se me presentaba una gran oportunidad para hacerlo Con la sexta plaza lograda en San Roque (Cádiz) su sueño se hace realidad. Podré jugar un año tranquilo y recuperar sensaciones sin la presión del público y la prensa de mi país A sus 34 años, su espíritu de lucha sigue intacto. Compañero de Tiger Woods Su hijo también destacó como criador de caballos y le inculcó el espíritu deportivo al tercer Notah, que probó en varias disciplinas pero se enamoró del golf jugando en los campos públicos de Alburquerque. Becado por la Universidad de Stanford alcanzó el campeonato nacional en 1994 y después compartió habitación con Tiger Woods. Se licenció en Económicas y su salto al Circuito Americano en 1999 fue impresionante: cuatro títulos ganados en sus dos primeros años. Algo que sólo habían logrado el propio Tiger y Phil Mickleson. Era una estrella emergente. Acudió a Washington para abogar por los derechos sociales en el Senado; Bill Clinton pidió jugar con él un partido, hizo un ho- H ace siete décadas la vida para los indios navajos no era fácil. A Notah Begay le sacaron de su reserva de Nuevo México y le mandaron a una escuela de Arizona donde le cortaron el pelo, tradujeron su nombre al inglés y le impidieron hablar en su lengua nativa. La consecuencia a tantos ultrajes fue inmediata: escapó y se escondió en las montañas. Como mandaban sus genes. Sin embargo, poco después la propia Historia cambiaría su destino. Los Esta- L repudio de la venganza en los labios de algunas personas oficialmente bondadosas a veces me inquieta más que su reivindicación en la víctima doliente y enfurecida. Es más fácil controlar a los segundos que cuidarse de los primeros. Y me refiero a aquéllos que confunden la justicia, o la represión del Estado democrático, o la autodefensa, con la venganza. Como ese pariente caricaturista de un ministro que rebautizó a la AVT como la Asociación de Venganza Talibán. Cuando escuché a Zapatero congratularse en Estambul de que no hubiera habido venganza tras el 11- M, a pesar de la incitación a ella por parte de algunos, me acordé del caricaturista. Más que nada por el contexto, porque lo dijo en la presentación de la Alianza de Civilizaciones, ese canto a la búsqueda de las causas del terrorismo. Tras el 11- M, lo cierto es que una buena parte de los votantes de Zapatero sí que quisieron vengarse, pero de Aznar, no de los terroristas. Debo admitir que su ánimo vengativo no fue sangriento, ni incluyó la persecución policial. Se limitó a la llamada al castigo electoral del PP y a la vejación de Aznar. Fuera de ellos, lo único que hubo fue voluntad de una parte de los españoles de combatir el terrorismo islamista y de colaborar en las coaliciones internacionales que lo persiguen. Reservemos la palabra venganza para el crimen de ese chico que viajó a Rumanía para matar a la madre del asesino de su hermano. O para los crímenes del GAL. Mezclarla con el castigo al criminal es una defensa de la impunidad. Y confundirla con la autodefensa o la guerra justa es desidia, cobardía o rendición.