Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 21- -11- -2006 87 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo que lo predicho por los suizos para el hombre, tiene ya éxito en los conejos. Hayashida y su equipo elaboraron unos moldes de las válvulas cardíacas y los infiltraron en el tejido adiposo de los conejos, que es otra fuente de células madre también estudiada en humanos. Las válvulas cardíacas así obtenidas (para conejos) no tenían la misma morfología celular que las naturales, pero una vez implantadas funcionaron igual en más del 50 por ciento de los casos. Es la primera vez que se consigue fabricar una válvula cardíaca autogenerada por las células madre de un cuerpo vivo reivindicó Hayashida en Chicago, exultante. Si logramos regenerar así cada órgano del cuerpo, acabaremos con la escasez de donantes y con las drogas anti- rechazo dijo. Muy estimulante Valentín Fuster, el eminente cardiólogo español del Hospital Mount Sinai de Nueva York, especializado precisamente en afecciones cardíacas congénitas, ha calificado de muy estimulante la vía abierta por estos dos estudios. A su juicio, la promesa más relevante es la de que los médicos puedan dirigir la creación y funcionamiento del tejido vivo, y optimizarlo clínicamente. Una malformación congénita en cualquiera de las cuatro válvulas del corazón (mitral, tricúspide, aórtica y pulmonar) se puede detectar en la prueba de ultrasonidos que se realiza alrededor de la vigésima semana de un embarazo normal. Uno de cada cien bebés nace en el mundo con problemas de este tipo, que constituyen una de las primeras causas de mortalidad infantil en el primer año de vida. Según el suizo Hoerstrup, uno de cada tres bebés afectados podría ser tratado con éxito de esta manera. Los únicos riesgos serían los asociados a la amniocentesis, la extracción de líquido amniótico, entre las semanas 15 y 20 del embarazo, para detectar anomalías del feto. La amniocentesis es potencialmente peligrosa (puede comportar un aborto) y traumática (conocer sus resultados puede abocar a decisiones extremas) pero ningún ginecólogo deja de aconsejarla hoy en día, particularmente para gestantes mayores de 35 años, es decir, una creciente mayoría en las sociedades occidentales avanzadas. Un embrión humano en el útero materno, durante la octava semana de gestación REUTERS Regeneran válvulas cardíacas con células madre del líquido amniótico Inyectadas en el corazón del feto, desarrollarían tejido endotelial capaz de realizar las funciones de una válvula s Este método elimina el rechazo y otros efectos secundarios de los implantes ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Empieza a ser posible que un niño que viene al mundo con valvulopatía congénita, es decir, con deficiencias en alguna de las válvulas cardíacas que aseguran el correcto flujo de la sangre entre las cavidades del corazón, y entre éste y el resto del organismo, se encuentre con válvulas de repuesto esperándole nada más nacer. Y que estas válvulas sean biológicamente infalibles, generadas a partir de sus propias células madre, obtenidas del líquido amniótico que le acunó en el vientre de su madre. No es un milagro, sino una expectativa real. Por lo menos así lo cree la prestigiosa Asociación Americana del Corazón, ágora de los cardiólogos estadounidenses, que en una conferencia celebrada la semana pasada en Chicago recibió dos estudios enormemente prometedores El primer estudio, coordinado por el suizo Simon Hoerstrup, de la Universidad de Zurich, es el responsable de haber criado por primera vez en un laboratorio tejido endotelial capaz de desarrollar las funciones (apertura y cierre) de una válvula cardíaca natural. El objetivo era regenerar la válvula cardíaca congénitamente dañada de un bebé, y la válvula criada para ello procedía de células madre del propio bebé, obtenidas por amniocentesis. Este logro presenta ventajas médicas enormes. Acabaría con la esclavitud de pacientes condenados a medicarse de por vida contra el riesgo de rechazo o contra la formación de coágulos, temible efecto secundario de las válvulas artificiales. Además, las células de este tipo de válvulas crecerían acompasadamente con el resto del organismo del bebé, lo cual obviamente no sucede con válvulas procedentes de animales o de cadáveres humanos. Se eliminarían un rosario de intervenciones quirúrgicas de adaptación y corrección que pueden prolongarse años. La ventaja ética y la aguja quirúrgica Estados Unidos es uno de los países donde más resistencia social hay a sacrificar embriones para obtener células madre. Obtenerlas del propio organismo del paciente sería una ventaja ética enorme. El pequeño Jack venía al mundo con la válvula aórtica menguada. Las opciones eran interrumpir el embarazo, someter al niño, nada más nacer, a no menos de tres intervenciones quirúrgicas, y a requerir un trasplante de adulto... o arriesgarse a una operación prenatal antes de que los daños fueran irreversibles. El 13 de septiembre de 2001, una aguja quirúrgica atravesó el útero de la madre, buscando el ventrículo del hijo, y allí depositó las células madre. Funcionó. Pero no siempre funciona. Experimentado en conejos Falta que lo que funciona en el laboratorio funcione en el cuerpo humano. En este sentido es muy alentador el segundo estudio, coordinado por Kyoko Hayashida, del Instituto de Investigación del Centro Nacional Cardiovascular de Osaka y de la Universidad de Medicina de Kyoto, en Japón. Los japoneses han conseguido demostrar Más información sobre la investigación: http: www. americanheart. org