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ABC MARTES 21- -11- -2006 Calvo subraya la convulsión que suponen las nuevas tecnologías en el sector cultural 83 La muestra es un mercadillo de tapas y sangría según The New York Times A. G. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Difícilmente se ha podido dar más solemnidad a la exposición Pintura española de El Greco a Picasso: tiempo, verdad e historia inaugurada el pasado viernes en el Museo Guggenheim de Nueva York. Pero la crítica neoyorquina no parece precisamente deslumbrada. The New York Times no ha dudado en comparar esta muestra con un mercadillo de tapas y sangría El tirón de orejas es tan completo que incluso pide no correr los riesgos de mover un cuadro de sitio (dolorosa mención del robo de Los niños del carretón de Goya) sin tener alguna razón artística de peso. Entre las posibles razones que el rotativo cree adivinar, en los organizadores de esta muestra, cita desde la primacía de lo turístico sobre lo artístico hasta cierta megalomanía del mismo Guggenheim. Llegado este punto se podría sospechar si la acerada crítica no encubre un ajuste de cuentas interno en el mundillo artístico americano, pero es que lo que viene a continuación ya es inequívoco: The New York Times acusa a esta exhibición de hacer un flaco favor a la pintura española. De presentar de ella una imagen pobre, y hasta lamentable. Lo que se ve es un arte español que no se reinventa. Una burbuja cultural concluye, afirmando que no está bien plasmado el paso del impulso emancipador de El Greco o de Goya particularmente a Picasso. Picasso está disminuido denuncia The New York Times Se da la circunstancia de que esta exposición en Nueva York convive con otra, en el Museo Whitney, donde se rinde tributo al impacto del malagueño en el arte norteamericano. Picasso nunca pisó los Estados Unidos, pero obras suyas se exhibieron en momentos y lugares estratégicos Las señoritas de Aviñón es una de las joyas del MoMA) y ejercieron un influjo decisivo en paletas tan variadas como la de Jasper Johns, Roy Lichtenstein, Max Weber, Willem de Kooning y Jackson Pollock. Crítica completa del New York Times http: www. nytimes. com El humor irónico nos hace más humanos y menos capaces de creer en fanatismos Alfredo Bryce Echenique s Novelista mío. Ni siquiera el que le he dedicado. Un día me preguntó por ello el periodista Bernard Pivot en su programa televisivo y yo no entendía muy bien su francés cartesiano y él se puso furioso. Yo le explicaba que ese amigo mío tiene una industria de plásticos y que yo escribo libros. Y le dije: Si yo me pongo a hablarle a él de plásticos y él a mí de libros, la amistad se acaba ¡Y se cogió el cartesiano francés un cabreo espantoso! perfectamente que cuando él encontrara una compañía para sus copazos de solitario por las tardes yo me largaría. Cuando tuve un centavo me fui a un cuartucho porque quería estar solo para volver a leer y escribir. Y dejamos nuestras fiebres para el sábado noche Dice Bryce que los escritores del desarraigo siempre tienen una ventaja desde el punto de vista literario- -desde el punto de vista humano no, ya que la vida es más dura para ellos- Como decía Cortázar, ¿por qué tenemos que estar tan tristes los que estamos exiliados? Hagamos del exilio algo positivo, sobre todo si somos exiliados porque nos da la gana. Y aprendamos del país en que vivimos. Yo seguí esos consejos y escribí mi primer cuento sobre París. Se lo llevé corriendo a un amigo mío- -hoy es mi traductor al francés- que me dijo: Mira, no es ni mejor ni peor que los otros. Es que simplemente el país que tú describes es peruano. Es insólito. Nadie ha visto París como tú Bryce confiesa que es un solitario que ha vivido en excelente compañía En ciertos momentos, bastante solo, en otros ha buscado estar bastante solo, en ciertos momentos ha sido profundamente feliz y en otros muy infeliz: En ciertos momentos sufrí una depresión, inesperada en mi vida, que me atacó y terminó con mi primer matrimonio porque mi esposa rechazó la enfermedad, no quiso ni entenderla. Rechazó incluso al médico, que fue una gran persona y que me curó. Tardé cuatro años en salir del fondo del pozo. Y entonces me interesé mucho por las relaciones de una situación tan triste como es la depresión con el humor: nadie vio nunca una sonrisa en los labios de Buster Keaton, que murió destrozado por miles de enfermedades, entre las cuales la peor es el alcoholismo agudo, la cirrosis que lo mató y remató Los humoristas suelen tener un lado muy triste, sobre todo los irónicos, porque están desmontando totalmente el universo escruta Bryce, que distingue dos tipos de humor: El de Quevedo- -un humor que se ríe de los defectos del otro, de la caída del otro, del dolor de otro- -y el de Cervantes, que se ríe de las virtudes del Quijote y jamás de sus defectos. El humor irónico nos hace más tolerantes, más humanos y nos hace menos capaces de creer en fanatismos, en nada fanáticamente Alfredo Bryce ha sido y es hoy, por temperamento, un hombre así. Este tierno moledor de donjuanes cuya medida para el amor es el amor sin medida debuta en el ensayo con un delicioso opúsculo- Entre la soledad y el amor -en el que vuelca felicidad, depresión, soledad y amor: mucho y buen amor ANTONIO ASTORGA MADRID. Antiguo pícaro limeño, luego reflexivo belga, Alfredo Bryce es hoy un feliz ensayista que Entre la soledad y el amor (Debate) disecciona los asuntos que transitan sus novelas y cuentos: la felicidad, el amor, la depresión y la soledad. Yo creo que ahí hay rigor, una manera y una madera literaria dice. Pero, ¿de qué madera está revestido un tipo como usted, don Alfredo? De mucha vida- -responde- No he sido un escritor que haya vivido entre escritores. En el Perú mi más grande amigo es un tipo que jamás ha leído un libro La madera de un creador También hay muchas lecturas en la madera de Bryce: Cortázar, Rabelais, Cervantes, Sterne... Tuve la suerte de nacer en una familia bastante cosmopolita. En casa se hablaban inglés y francés y cuando llegué a Europa mi primer amigo fue un gran borracho inglés que jamás leía. ¡El más grande amigo que yo tuve en Francia! Terminamos viviendo juntos. Yo le decía: Martin, tú no puedes beber de esa forma, yo tengo que estudiar, tengo mis clases en La Sorbona... Entonces le regalé las novelas sobre James Bond y al día siguiente escucho al tipo dándose de cabezazos contra la nevera. ¿Qué te pasa? le pregunto. Y él me espeta: ¡Es que no paran de tomar vodka en toda esas novelas de Bond! Pero fue muy generoso en un momento en que me quedé literalmente en la calle porque me robaron todo. Me llevó a vivir a su casa y entendí ¿Por qué tenemos que estar tan tristes los escritores exiliados? Sobre todo si lo somos porque nos da la gana La escritora brasileña Nélida Piñón sostiene que en la escritura existen zonas de claroscuro de muy difícil penetración A. A. MADRID. Para intentar iniciarse en el arte de la escritura no hay mejor clase que escuchar a Nélida Piñón, la gran dama de la literatura brasileña y premio Príncipe de Asturias, que anoche inauguró en la Fundación Mapfre un curso sobre Los secretos de la escritura Para la autora de La república de los sueños existen zonas de claroscuro de muy difícil penetración. Somos mucho más arcaicos de lo que pensamos. Somos hijos de la tradición y del conocimiento ¿Cuáles son los secretos que se esconden tras la fabricación de un texto histórico? ¿Quién o qué elementos pueden ser susceptibles, mediante un tratamiento adecuado, de convertirse en sujetos o partes de una narración? Estas y otras claves serán abordadas, hasta el 31 de enero, en el seminario Los secretos de la escritura. Historia, Literatura y novela histórica al magnífico cuidado de Manuel Lucena Giraldo e Ignacio González Casanovas (directores) y en el que intervendrán J. J. Armas Marcelo, Anna Caballé Jorge Lozanot, Fernando Rodríguez de la Flor, Car- men Posadas, Ibsen Martínez, José Enrique Ruiz- Domènec, Horacio Vázquez- Rial y Fernando R. Lafuente. Nélida Piñón trabaja ahora en tres obras: dos ensayos- Aprendiz de Homero (en el que recuerda a Machado de Assis y Cervantes y algunos escritores contemporáneos) y Pequeña memoria de las ideas -y una novela, que avanza con cierta lentitud ya que los viajes me impiden concentrarme ¿Tiene título? Ese es el secreto de la escritura, amigo mío concluye. Más información en: http: www. fundacionmapfre. com