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50 MADRID MARTES 21 s 11 s 2006 ABC AL DÍA SE DICE, SE COMENTA Alrededor de medio centenar de periodistas de distintos medios de comunicación acudieron ayer a la calle de Ferraz en respuesta a la convocatoria de Miguel Sebastián para conocer de primera mano la prensa local. Como reconoció él mismo, se superaron todas las expectativas y allí nadie perdió la oportunidad. Él para presentarse a los periodistas y conocerlos personalmente, y la prensa para bombardearle a preguntas, algo que no se pudo hacer el día de su presentación como candidato. Hubo incluso quien aprovechó su pregunta para pedir una entrevista CARTAS DE LOS LECTORES al candidato o para invitarle a un chat en su periódico electrónico. Sebastián está empezando, y se nota. Su falta de experiencia en estas lides puede jugarle alguna mala pasada sobre todo en estas primeras semanas de arranque. Su negativa a comprometerse con Madrid y con los madrileños aun si pierde las elecciones contrasta, por ejemplo, con la postura de Gallardón, quien no tiene ningún reparo al decir que si no gana los comicios en mayo, se retirará, porque entenderá que los ciudadanos no han aprobado su gestión. Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepase el espacio destinado a ellas. Manuel M. Meseguer Deporte base Ahora que se acercan las elecciones municipales, quisiera aprovecharme del oportunismo electoral. Sí, digo aprovecharme, ya que parece ser que es el único modo de que nuestro alcalde se fije en las deficiencias que sufre la ciudad y, más en particular, las instalaciones deportivas, del llamado deporte base. Y TÚ MÁS isfrutaba nuestro hombre de la otoñada que cada año regala a Madrid de manera extrema e inmerecida. La humedad amortiguaba el crujido de las hojas amarillas y rojizas y la ausencia de lluvia había sacado a los madrileños de sus casas. El llamado salón del Prado rebosaba de viandantes y los chillidos de los más pequeños le ganaban la partida al bramido de los coches. Paseaba nuestro hombre y cavilaba. ¿Cuántos afectos se enajenó Esperanza Aguirre con la contumaz persecución de los médicos del hospital Severo Ochoa de Leganés? ¿Cuántos puede sumar con la mano blanda en cuestiones de fumar en bodas y bautizos? ¿Le van a votar los fumadores de izquierdas y los pasotas en cuestiones políticas? ¿Cuántas voluntades cree Rafael Simancas que habrá cosechado con las denuncias en Bruselas del urbanismo madrileño en tanto le estallaba aquí Ciempozuelos? ¿Cuántos votos piensa sumar a su propuesta de menos casas en la sierra? ¿Y Ruth Porta, instando ahora, tres años después de la vergüenza, a investigar a los tránsfugas Tamayo y Sáez como si supiera la verdad y no hubiera tenido tiempo de denunciarla? El mapa madrileño se ha visto salpicado por las hogueras de la corrupción urbanística como si antes de estas vísperas electorales solamente hubieran sonado cuartetos de cuerda. La aparente ansia de justicia y del buen orden ecológico lleva a los partidos a lanzarse urbanizaciones a la cara como bostas sin percatarse de que flaquea la confianza de los futuros votantes conforme menudea el y tú más con que replican a las imputaciones. Saben que muchas de las actuaciones y denuncias sólo buscan el saco de los votos. Y como daño grave colateral, la predisposición de algunos diarios a convertirse en correa de transmisión del partido afín, subrayando la enormidad del escándalo del contrario y escondiendo la importancia del desaguisado de la formación política amiga con el consiguiente riesgo de pérdida de fiabilidad. En la carrera por ganar todos pueden perder, se decía nuestro hombre en la otoñada madrileña. D CHEMA BARROSO Las pintadas llegan a los coches Los vecinos de la calle de Pedrezuela (Ciudad Lineal) se desayunan cada mañana con algún destrozo en los coches aparcados en la vía pública. Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido la aparición de grafittis en los vehículos. Los afectados temen que la moda se extienda y se sienten abandonados frente al vandalismo. Los antecedentes son: una escuela deportiva, que con gran esfuerzo, por parte de su dirección, como por parte de todos los socios (es decir, los padres de esos chicos que quieren practicar deporte) asume la gestión de unas nuevas instalaciones deportivas, previo desembolso de la cantidad exigida por el Ayuntamiento. Y digo nuevas, con todas las reservas, porque en apenas dos meses han surgido mas y mas contratiempos. Para comenzar las torres de iluminación, formadas por cuatro torretas, no funcionan más que al 50 pero el desaguisado es que de ese 50 solamente funciona la mitad. Desprendimientos de tierra que anegan el campo de juego, y el consiguiente riesgo de accidentes. Sistemas de riego al descubierto, calderas que no funcionan, y un etcétera que casi se hace interminable. La Escuela Deportiva Moratalaz- -que recuerdo al alcalde es la primera escuela deportiva de Madrid por número de inscritos- necesita de la subsanación de estas deficiencias, y a la mayor brevedad posible. No es lógico que estas instalaciones, que apenas tienen tres meses de funcionamiento, atesoren tal cúmulo de averías y mal funcionamiento. Sr. alcalde y corporación, juntas municipales y el largo etcétera de políticos que pueden solucionar esto, hagánse un favor electoralista, y subsanen estas deficiencias, porque con las ilusiones de cientos de niños, no se puede jugar. Raúl Álvarez Muñoz DIMES Y DIRETES Antonio Sáenz de Miera Presidente de Amigos del Guadarrama ¿DÓNDE ESTÁN LOS NEVEROS? E stamos ya tan acostumbrados a las noticias alarmantes sobre el cambio climático que las oímos, dicho con la alegría de las lluvias de este otoño, como el que oye llover. Recientemente han salido a la palestra Blair y Durao Barroso para avalar algunos informes escalofriantes sobre la situación a la que estamos llegando; pero preferimos hacernos los desentendidos y mirar para otro lado. Por eso, Kofi Annan, al inau- gurar la Cumbre de Nairobi, ha tenido que insistir en que el cambio climático no es ciencia ficción sino una realidad que puede convertirse en una amenaza para la paz y la seguridad del mundo. Pero esta cuestión, tan grave y preocupante, afecta a muchos intereses y, a partir de ahí, todo se complica. Los gobiernos de los países ricos aceptan a regañadientes los compromisos de reducción de las emisiones de CO 2 y los ciudadanos, y eso es lo más grave, no acabamos de enterarnos de que tenemos que cambiar, urgentemente, nuestros hábitos de vida. Cuando algunos amigos me dicen que exagero, les pido que aterricen en el Guadarrama y que reflexionen sobre lo que está pasando, no en el lejano Kilimanjaro, que sabemos perderá su cima helada antes de medio siglo, sino en nuestro espacio natural más cercano y necesario. Me dice Ruiz Labourdette, mi joven consejero medioambiental, que hoy en día es difícil encontrar neveros en nuestra Sierra pasado el mes de junio, cuando hace tan sólo cuarenta años era normal verlos hasta bien entrado el mes de agosto. Es patético contemplar el declive de los antaño siempre nutridos ventisqueros de la sierra, tan cargados de nieve en primavera y verano que abastecían de este producto de primera necesidad a la corte madrileña. Julio Vías, que relata el desarrollo de la floreciente industria de la nevería en su imprescindible libro sobre la Sierra de Guadarrama: Biografía de un paisaje me proporciona un dato mas concreto: el ventisquero de Hoyoclaveles cercano al puerto del Nevero, que ocupaba una superficie cubierta de nieve de de varios miles de metros cuadrados, desaparece ahora apenas iniciado el verano. Pero, atención, no lo observemos sólo como una cuestión puramente sentimental; es un síntoma más del drama biológico que está produciendo el paulatino calentamiento del planeta. Tenemos que saber que, de acuerdo con estudios recientes, las cumbres del Guadarrama, junto con las de Sierra Nevada en Andalucía, los Apeninos meridionales, el Pindus griego y los montes Taurus de Turquía, son considerados los ecosistemas del planeta más amenazados por el cambio climático. Su flora, su fauna, su paisaje. El riesgo de perderlos es grande y no estamos hablando ya de plazos geológicos, sino de magnitudes de tiempo humanas. La amenaza es real, es tangible. Hablar ahora de los neveros de antaño no es pura añoranza, es mucho más que eso. La sierra también nos habla. Nos avisa.