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4 OPINIÓN MARTES 21 s 11 s 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Director general: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar OBRADOR REBASA EL LÍMITE DE LA LEY ON un argumento tan democrático y constructivo como el de ¡al diablo con las instituciones! Andrés Manuel López Obrador ha consumado su delirante amenaza de proclamarse por su cuenta presidente legítimo de México, arrastrando con su actitud a todo el país a una situación extremadamente peligrosa, tanto que conviene reiterar que, con sus acciones, el candidato de la izquierda, derrotado en las urnas, ha cometido lo que desde un punto de vista jurídico es un intento de golpe de Estado, puesto que pretende suplantar a los poderes legítimos e ignorar las resoluciones judiciales de la República. Por desgracia, y aunque sus estrambóticas pretensiones no se cumplan- -no es previsible que las instituciones que él ha mandado al diablo lo reconozcan como lo que dice ser- ya ha causado un gran daño a la estabilidad de su país y hará muy difícil el ejercicio normal del presidente reconocido, vencedor legítimo en las elecciones, el conservador Ricardo Calderón. En efecto, con un orate que se proclama presidente y cuyas amenazas de boicot obligan a que el Congreso Nacional tenga que atrincherarse tras una valla blindada para que el auténtico ganador de las elecciones pueda prestar juramento, México está a punto de cruzar una línea que puede poner en grave peligro su futuro. Las encuestas indican que una gran mayoría de los mexicanos no está de acuerdo con López Obrador, pero si éste no cesa en sus desvaríos y las instituciones legítimas no le paran los pies, su actitud va camino de causar un estropicio irreparable. La estrategia oportunista de López Obrador ha hecho coincidir su folclórica proclamación con el aniversario de la revolución mexicana de 1910- 17, una festividad que el presidente saliente, Vicente Fox, había ido arrinconando sigilosamente, ya que no se atrevió a afrontar abiertamente la necesaria reforma de las estructuras políticas salidas de aquélla. Ayer se vio con claridad que esa pasividad inane, la estrategia de ignorar los problemas, dejando que las cosas se fueran pudriendo- -y no solamente en el caso de esta extravagante pretensión del candidato derrotado, sino también en el Estado de Oaxaca, al que deja en una situación de desorden total y en manos de una minoría de alborotadores- es la peor herencia de un dirigente al que los mexicanos eligieron hace seis años precisamente para renovar el país. Puesto que Fox no lo ha querido hacer, López Obrador ha podido segarle la hierba bajo los pies y encontrar suficientes apoyos sociales para sustentar sus promesas de regeneración de un sistema político que necesita aires nuevos, pero no una nueva revolución. López Obrador ha llegado demasiado lejos y ha rebasado la línea de lo que es aceptable en política. Ricardo Calderón cometería un grave error si cree que el problema desaparecerá siguiendo la misma actitud de Fox e ignorando el desafío al que Obrador somete a la legalidad. C CIS, EMPATE TÉCNICO L A encuesta sobre estimación de voto realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y correspondiente al mes de octubre refleja una situación muy cercana al empate entre el PSOE (39,3 por ciento) y el Partido Popular (37,9 por ciento) La diferencia, por tanto, se ha reducido a sólo un 1,4 por ciento, el margen más estrecho constatado en la actual legislatura. Los datos del CIS confirman así una tendencia anticipada por otros sondeos- -entre ellos, el último barómetro de ABC- -que demuestra, por un lado, la consolidación del PP en un respaldo electoral idéntico al del 14- M y, por otro, el descenso continuo del PSOE, que en dos años y medio de mandato ha perdido cuatro puntos porcentuales. La encuesta no recoge el impacto de las elecciones catalanas, ni la confirmación de la autoría etarra en el robo de casi cuatrocientas pistolas y revólveres en Francia, con el consiguiente deterioro del proceso de negociación con ETA. Podía incluso haber sido peor para Rodríguez Zapatero. Los datos del CIS son un duro revés para el Gobierno. Su distancia con el PP se reduce en un momento crítico de toda legislatura- -pasado el ecuador- -y cuando el calendario inmediato está marcado por las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2007. Los socialistas ya han empleado lo más efectista de su programa electoral, especialmente en materia social, y el beneficio político, más que nulo, es negativo. Descontadas las iniciativas más progresistas con las que rompieron cualquier posibilidad de consenso con el PP- -como el matrimonio entre homosexuales- pasan ahora factura los experimentos con los nacionalistas (Estatuto de Cataluña) y la desastrosa política migratoria, cuyo balance está en las calles de las ciudades y a ojos de todos los ciudadanos, invulnerable, por tanto, al maquillaje de cifras o a los discursos risueños del Ejecutivo. En este sentido, la política de moderación y firmeza anunciada y ejecutada por Rajoy a la vuelta del verano empeora aún más las expectativas del PSOE. La primera conclusión del estudio del CIS es que la iniciativa política del PSOE empieza a agotarse. Lo lamentable es que su futuro político inmediato está en manos de lo que decida ETA sobre el alto el fuego, y las noticias sobre es- te asunto son realmente negativas. A la confirmación de que fue la banda terrorista la autora del robo de armas cometido el 23 de octubre, se unen las declaraciones de altos mandos policiales franceses, hechas en el juicio que se sigue en París contra una red logística de los etarras. Según esos mandos, los terroristas mantienen su actividad operativa en Francia, con motivo de la cual habrían robado, además de armas y explosivos en el último año y medio, 49 vehículos desde el alto el fuego anunciado el 22 de marzo pasado. En estas condiciones, el Gobierno tiene cada vez menos margen para evitar toparse con la realidad de que esta tregua es una nueva argucia táctica de ETA y no la oportunidad de erradicar a la banda. La encuesta del CIS llega también en un momento delicado para el liderazgo interno de Rodríguez Zapatero. Ya no es indiscutible, aunque en el PSOE no se haya manifestado expresamente una actitud crítica por temor, fundamentalmente, a mermar sus posibilidades electorales. Pero lo cierto es que el presidente del Gobierno tiene graves reveses personales, como son la renovación del tripartito o la debilidad y confusión que transmite en el diálogo con ETA. Si se unen al fracaso constante en política exterior y a la crisis de la política migratoria, es comprensible que cada vez haya más socialistas que se cuestionen si Zapatero tiene entidad política suficiente para liderar los proyectos que ha puesto en marcha, en medio de una quiebra de relaciones con el PP y con una desconfianza creciente de los ciudadanos. Por su parte, el PP recupera el voto de 2004, ganando un punto porcentual respecto del estudio del mes de julio. La fidelidad de su electorado es una garantía para las próximas citas electorales y cualquier movimiento abstencionista en la izquierda puede dar la victoria a Mariano Rajoy, en quien se observa, puertas adentro de su partido, una tendencia opuesta a la de Rodríguez Zapatero. Rajoy, en efecto, ha consolidado su liderazgo tras los resultados en Cataluña y el acuerdo sobre el Estatuto andaluz, ratificando la apuesta por una oferta de moderación, liberal y conservadora, que, según la encuesta del CIS, empieza a cuajar. ESCÁNDALO URBANÍSTICO YER informaba ABC sobre la promoción en Ronda de un megaproyecto turístico situado en terrenos declarados como Reserva de la Biosfera nada menos que ochocientas viviendas de lujo, tres hoteles de cinco estrellas y dos campos de golf, en un proyectovinculadocon un personaje conocido a escala nacional, Luis Solana, y en el que también participan un empresario valenciano bajo sospecha por anteriores actuaciones, un ex consejero de la Junta de Andalucía (que interviene en calidad de arquitecto) y un ex alcalde del PSOE. La combinaciónde unos y otros elementos podría resultar explosiva. Esta vez parece que las administraciones públicas reaccionan antes de que sea demasiado tarde. La UE ha abierto un expediente informativo y, a su vez, el Ejecutivo que preside Manuel Chaves, responsable por su pasividad en Marbella, ha rectificado sobre la marcha: primero aprobó sin problemas la recalificación del suelo, pero ahora recurre ante el TSJ, planteando serios reparos por el exceso de edificabilidad y la inviabilidad hídrica. A todo ello se suma la tala de encinas, denunciada por grupos ecologistas, que ha dado lugar a una sanción impuesta por el Ayuntamiento de Ronda, cuyo alcalde no se recata en afirmar que el proyecto no le gusta nada. La economía del ladrillo siempre pasa factura a la naturaleza, y los poderes públicos tienen el deber ineludible de A velar por un desarrollo equilibrado en el marco de la legalidad y en condiciones de igualdad, sin arbitrariedad ni amiguismos. Sin embargo, el caso Ronda no puede equipararse por ahora a los asuntos de corrupción ya destapados. La corrupciónconllevaactuaciones delictivas, tipificadas por las leyes penales, como pueden ser el cohecho, la estafa o la malversación de caudales públicos. Nada de ello se desprende de los datos conocidos hasta ahora en la histórica ciudad andaluza, aunque habrá que seguir con detalle la investigación de los hechos. El escándalo no supone necesariamente actividades corruptas. Causa, sin duda, inquietudy alarma social, porquedemuestra que las normas jurídicas y las actuaciones administrativas permiten desarrollar un proyecto que perjudica el interés general. Es evidente que Luis Solana y sus compañeros en esta aventura empresarial se han embarcado en un proyecto lucrativo de espaldas al bienestar de la comunidad, aunque cuenten de momento con todos los permisos y autorizaciones. La corrupción debe ser castigada por la ley mediante una sanción penaly la correspondienteresponsabilidad civil. El escándalo social merece, por su parte, un severo reproche de la opinión pública y afectará, con certeza, a las opciones electorales de los partidos implicados, en este caso- -como viene siendo frecuente- -el Partido Socialista.