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ABC LUNES 20- -11- -2006 Bush no logra arrancar de la Cumbre de Hanoi una condena de Corea del Norte 35 Venimos a proteger a este combatiente y a demostrar que somos capaces de vencer la política sionista El plan de ataque se canceló porque la gente estaba allí: diferenciamos entre inocentes y terroristas Envenenado en Londres un ex espía ruso crítico con el presidente Putin Asilado en el Reino Unido, Litvinenko investigaba el asesinato de la periodista Politkovskaya EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Puede haber dudas sobre si el nuevo James Bond del cine resulta un agente 007 más creíble, pero lo que está claro es que el mundo real del espionaje no se anda con medias tintas. Alexander Litvinenko, un alto cargo del servicio de Inteligencia ruso hasta que hace seis años pidió asilo en el Reino Unido, se encuentra en grave estado en un hospital de Londres después de haber sido envenenado en un misterioso encuentro, al que había acudido para obtener información sobre el caso de la periodista Ana Politkovskaya, asesinada en Moscú el pasado 7 de octubre. Litvinenko, antiguo teniente coronel del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) y especialmente crítico con el presidente ruso, Vladimir Putin, fue envenenado probablemente con talium, un líquido incoloro e inodoro usado en ocasiones como matarratas, que habría sido vertido sobre el almuerzo que comió en un restaurante de Londres, en el céntrico Picadilly Circus. Sus familiares aseguran que Litvinenko está firmemente convencido de que la acción ha sido instigada por el Gobierno ruso, ya que se ha ganado poderosos enemigos en Rusia por sus críticas a Putin. El antiguo espía había acudido el 1 de noviembre a una cita con un periodista italiano, al que conocía de antes bajo el nombre de Mario. Éste se había puesto en contacto con él para pasarle información sobre el asesinato de Politkovskaya. La cita fue primero fijada para el día 10, pero resultó adelantada de improviso. Pedí un almuerzo, pero él no comió nada. Parecía estar muy nervioso. Me pasó un documento de cuatro páginas que quería que leyera en el momento. Contenía una lista de nombres de gente, incluidos oficiales del FSB, pretendidamente relacionados con el asesinato de la periodista. El documento no era oficial sino un e- mail. No pude entender por qué había hecho todo el viaje hasta Londres cuando me lo podía haber enviado por correo electrónico ha declarado Litvinenko a la prensa británica des- Baroud, otra fuente de las Fuerzas de Defensa hebreas reconocía desde el anonimato en declaraciones a France Press no tener ninguna solución para esta novedosa estrategia. Aparte de la decisión de mantener los ataques, que- -aseguraron- -continuarán para intentar dar fin al lanzamiento de los cohetes Kassam al territorio de Israel, que el miércoles acabaron con la vida de una mujer en Sderot y ayer volvieron a repetirse en el desierto del Negev y en la misma ciudad de Sderot, con resultado de tres heridos, uno de ellos de gravedad. La respuesta hebrea se tradujo poco después con el disparo de varios misiles contra un automóvil que circulaba por el barrio de Zeitun, en Gaza, que afectó al menos a nueves personas, entre ellas un activista de las brigadas Ezedine al Qassam, brazo armado de Hamás, y un septuagenario que falleció en el hospital tras perder los brazos y las piernas por la explosión. Alexander Litvinenko, a la derecha, en la rueda de prensa de hace seis años en la que anunció que pedía asilo en Inglaterra. A su derecha, un colega del FSB con pasamontañas para no ser identificado de su cama del hospital, donde la Policía le presta custodia. Litvinenko, que acaba de recibir la ciudadanía británica, no sabe si el periodista es el responsable del envenamiento. Scotland Yard parece descartar al personal del restaurante, un local de comida oriental. EPA Un orgullo El gesto de fuerza en Beit Lahia de los palestinos, -un orgullo y una postura nacional según su primer ministro, Ismail Haniye- -y el paralelo de ejercicio de contención del IDF justificado en su deseo de no causar una matanza civil, coincidía con la aprobación hacía apenas 24 horas en el seno de la Asamblea General de la ONU de una resolución que exigía el cese de las operaciones militares hebreas en la Franja y condenaba la reciente masacre de Beit Hanun. Un acuerdo, éste de la ONU, que el Gobierno de Israel reunido ayer en Consejo de Ministros volvió a rechazar, en particular con las críticas de Ehud Omert hacia los países que votaron a favor de la resolución, y a los que recordó que es a aquellos que disparan sistemáticamente y desde hace mucho tiempo contra los civiles israelíes a los que hay que pedir explicaciones Citas peligrosas Litvinenko, de 43 años, recibió en octubre el mensaje de un periodista italiano que le informaba de que tenía documentación sobre el asesinato de la periodista rusa Ana Politkovskaya. Ambos fijaron un encuentro en Londres para el 1 de noviembre, y ese día se reunieron en un restaurante de Picadilly Circus, en el que sólo Litvinenko comió. El ex espía comenzó a sentirse mal y fue ingresado. Según los médicos, ha sufrido envenamiento quizá por ingerir talium, una sustancia a veces usada como matarratas. Un cóctel letal De acuerdo con los médicos que le atienden, Litvinenko posiblemente tomó hasta tres veces la cantidad de talium que tolera el cuerpo humano. Un gramo de esa sustancia puede provocar la muerte, en un envenamiento que sólo llega a ser diagnosticado hasta después de al menos dos semanas. El talium tiene restringida la entrada en el Reino Unido y los casos de envenamiento son raros, lo que confirmaría la intervención de agentes extranjeros. Litvinenko tiene dañado el riñón, vomita constantemente y se le ha caído todo el cabello. También presenta lesiones de la médula y ha perdido casi to- Litvinenko es uno de los más altos cargos del espionaje ruso que ha pedido asilo en Occidente dos los glóbulos blancos de la sangre, que son vitales para el sistema de inmunidad. Los médicos consideran que estos últimos síntomas sugieren la presencia de una segunda sustancia desconocida, que junto con el talium debía actuar como un cóctel letal. Probablemente creían que moriría de un ataque al corazón al tercer día. Nunca me he encontrado tan mal antes; mi vida está contra las cuerdas ha señalado Litvinenko, uno de los más altos cargos del espionaje ruso en dejar el FSB y pedir asilo en una potencia occidental. Su caso recuerda al sonado episodio de Georgi Markov, el escritor búlgaro que fue envenenado en el londinense puente de Waterloo en 1978. Markov sintió dolor en un muslo y falleció tres días después. El arma, desarrollada en parte por el KGB, había sido el paraguas de un agente que caminaba por el puente, que disparó un pequeño perdigón que contenía ricino.